SANTIAGO DE COMPOSTELA 26 Oct. (EUROPA PRESS) -
La conselleira do Mar, Marta Vilaverde, ha destacado que el acuerdo alcanzado por el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la UE permite volver a desembarcar lenguado común como captura accesoria del 1 de noviembre al 31 de diciembre, después de que la pesquería estuviese cerrada desde junio al agotarse el límite de 190 toneladas.
Así lo ha hecho este lunes tras participar en Luxemburgo en el Agrifish en representación de las comunidades autónomas com competencias pesqueras. El Consejo, ha indicado la Xunta en un comunicado, ha alcanzado un acuerdo político sobre las posibilidades de pesca del Báltico para 2027, en un reglamento que incluye cambios en las de 2026 en otras aguas, entre ellos los del lenguado en aguas cantábricas e ibéricas.
La medida suma 43 toneladas, compartidas con Portugal, y eleva de 492 a 524 el límite total para los lenguados de la zona. "Es un alivio para muchas familias que llevan meses con la actividad paralizada, pero llega solo hasta final de año. Seguiremos trabajando para que 2027 tenga una solución estable", ha afirmado la conselleira, al tiempo que ha recordado que el límite del lenguado común para el próximo año sigue en 190 toneladas.
La conselleira también ha hecho referencia a la reunión de la ICCAT, que se celebrará en Vilamoura (Portugal) del 16 al 23 de noviembre, y ha recordado que de esta pesquería dependen la flota gallega de palangre de superficie y la congeladora, así como la industria conservera y pidió que la UE llegue a la cita "con una posición que las proteja".
La Xunta ha indicado que el debate sobre el informe anual de la Comisión en materia de simplificación, aplicación y cumplimiento puso sobre la mesa "prioridades centrales" para Galicia, como una simplificación efectiva de la Política Pesquera Común, una aplicación proporcionada del reglamento de control y la desvinculación de los conceptos de capacidad y esfuerzo pesquero de la potencia del motor o del arqueo.
En lo referente al ámbito comercial, Galicia comparte la petición de Francia, apoyada por otros Estados como España y Eslovenia, de tener más en cuenta la sensibilidad de los productos pesqueros en los acuerdos de libre comercio.