El alcalde de Palma cree que el Gobierno podría haber prevaricado al ordenar la retirada del monolito de sa Feixina

Archivo - El alcalde de Palma, Jaime Martínez, en el Debate del Estado de la Ciudad.
Archivo - El alcalde de Palma, Jaime Martínez, en el Debate del Estado de la Ciudad. - AYUNTAMIENTO DE PALMA - Archivo
Europa Press Islas Baleares
Actualizado: viernes, 27 marzo 2026 14:40

PALMA 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

El alcalde de Palma, Jaime Martínez, ha considerado que el Gobierno podría haber incurrido en un delito de prevaricación administrativa con su decisión de ordenar la retirada del monolito de sa Feixina.

Así se ha expresado este viernes en declaraciones a los medios de comunicación, un día después de que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática incluyera el monumento en el catálogo de elementos y símbolos contrarios a la memoria democrática y, a la vez, el Ayuntamiento de Palma le otorgara la máxima protección patrimonial.

"El Gobierno y el PSOE han vuelto a venir por la puerta de atrás para hacer sus triles, pero yo no veo el recorrido. No sé si podríamos hablar de prevaricación administrativa cuando hay una sentencia judicial y una catalogación definitiva", ha deslizado.

Martínez ha insistido en varias ocasiones en el hecho de que la justicia ha avalado la protección del monolito de sa Feixina, y de ahí que se modificara el plan general para catalogarlo como bien patrimonial.

"Hay una sentencia judicial una catalogación y por eso la resolución es recurrible y la recurriremos", ha insistido el primer regidor de Cort.

A su parecer, decisiones como la de ayer no son más que "una cortina de humo" de un Gobierno "que quiere fastidiar a los ciudadanos de Palma en vez de intentar mejorar su vida".

El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática ha recordado que el monolito fue construido en plena dictadura franquista (1948) para homenajear de forma explícita a los casi 800 combatientes sublevados que murieron en el hundimiento del 'Crucero Baleares', ocurrido en la madrugada del 5 al 6 de marzo de 1938.

El hundimiento se produjo como consecuencia del ataque de la flota republicana durante la Batalla del Cabo de Palos (Murcia), el mayor combate naval de la Guerra de España. Por ello, considera que "debe entenderse como parte y ejemplo del culto a los caídos desarrollado por el régimen franquista".

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