Las 15 principales crisis humanitarias que marcarán 2019

Actualizado 15/01/2019 20:50:07 CET
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   MADRID, 11 Ene. (EDIZIONES) -

   El año 2019 arranca con una esperanza relativa de que la paz está más cerca en Sudán del Sur y de que en Yemen las partes por fin podrían sentarse para resolver un conflicto que ha provocado la mayor crisis humanitaria actual. Pero en otros países, como Siria, República Centroafricana (RCA) o República Democrática del Congo (RDC), los conflictos están lejos de resolverse y en el caso del último país la situación podría empeorar.

   Según la ONU, una de cada 70 personas en el mundo necesita actualmente ayuda humanitaria debido a las guerras y la violencia, pero también a desastres naturales y a los cada vez más palpables efectos del cambio climático. Para ayudarles, este año ha hecho un llamamiento por más de 21.900 millones de dólares, que con la petición aún pendiente para Siria debería ascender a unos 25.000 millones.

   A continuación repasamos las quince principales crisis humanitarias actuales:

  -Afganistán

   El número de personas necesitadas de ayuda en Afganistán prácticamente se ha duplicado en el último año, pasando de 3,3 millones a 6,3 millones. El motivo está relacionado con la violencia --en el país operan varios grupos armados, principalmente los talibán pero cada vez más Estado Islámico--, pero también a la grave sequía que ha asolado a buena parte del país y provocado más de 200.000 desplazados.

   El año 2018 ha terminado con casi 350.000 nuevos desplazados por la violencia, un 36 por ciento menos, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU. Según el Proyecto de Datos sobre Localización de Conflictos Armados (ACLED), el conflicto en Afganistán fue el más letal en el mundo el año pasado, con casi tantas víctimas como Siria y Yemen juntos. De las más de 41.000 víctimas contabilizadas por esta iniciativa, el 30 por ciento se registraron en el país asiático.

  - Camerún

   El país se enfrenta a una doble crisis. Por una parte, la violencia del grupo islamista Boko Haram, activo en la región del Extremo Norte, que ha provocado más de 220.000 desplazados y la llegada de miles de nigerianos buscando refugio de las acciones de los yihadistas en el otro lado de la frontera. En total, Camerún acoge a más de 350.000 refugiados de Nigeria y de RCA.

   Por otro lado, la crisis en las regiones anglófonas del país se ha deteriorado en el último año, en medio de las acciones de los grupos armados separatistas y la respuesta contundente de las fuerzas de seguridad. Como resultado de ello, más de 437.000 habitantes se han visto desplazados en las regiones Suroeste y Noroeste, mientras que otros 30.000 han cruzado hacia Nigeria.

   Así las cosas, la ONU estima que 4,3 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria este año, un 31 por ciento más que en 2018. Además, hay 2,8 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria y 340.000 niños menores de 5 años se enfrentan a desnutrición aguda. Naciones Unidas ha solicitado 392 millones de dólares para 2019.

  - Etiopía

   Pese a que la llegada al poder del primer ministro, Abiy Ahmed, ha traído consigo la paz con la vecina Eritrea y la reconciliación con grupos hasta ahora ilegalizados e incluso considerados terroristas, Etiopía registró en 2018 un dramático aumento del número de desplazados internos debido a distintos conflictos de carácter étnico que la ONU teme que continuarán este año.

   Según la ONU, en el país hay unos 2,4 millones de desplazados internos, mientras que al menos 8 millones de personas necesitarán asistencia alimentaria. Para cubrir estas necesidades, Naciones Unidas ha solicitado 1.200 millones de dólares este año.

  - Irak

   Pese a que la derrota de Estado Islámico a finales de 2017 trajo consigo la esperanza para muchos iraquíes y facilitó que cuatro de los seis millones de desplazados volvieran a sus lugares de origen, aún hay otros cerca de dos millones de desplazados cuyo retorno, por diversos motivos, la ONU considera más difícil y que requieren ayuda.

   La reconstrucción de las zonas otrora controladas por el grupo yihadista, con Mosul como emblema, ya está en marcha pero completarla llevará años. Mientras, tanto quienes regresan como quienes se quedaron requieren ayuda ante la falta de servicios básicos. Así, la ONU cifra en 6,4 millones los iraquíes que requieren asistencia y ha solicitado 570 millones de dólares para poder ofrecérsela.

  - Lago Chad

   El conflicto en el lago Chad afecta a más de 17 millones de personas que viven en Nigeria, Camerún, Chad y Níger. La violencia del grupo islamista Boko Haram y de la rama regional de Estado Islámico --una escisión de la anterior-- sigue cobrándose víctimas con frecuencia pese a los esfuerzos militares de los países afectados, sin visos de que el problema vaya a resolverse a corto plazo.

   A la inseguridad viene a sumarse la pobreza y la falta de presencia estatal en las zonas afectadas junto a los crecientes efectos del cambio climático, que están teniendo un fuerte impacto en los medios de vida de la población local. Como resultado de todo ello, hay más de 2,5 millones de desplazados internos en los cuatro países --2 millones solo en Nigeria-- y unos 230.000 refugiados en los países vecinos.

   Otro de los efectos de la crisis es la inseguridad alimentaria. Unos 5 millones de personas tienen problemas para acceder a alimentos y se estima que más de 500.000 menores de cinco años presentan desnutrición aguda severa, la inmensa mayoría de ellos en Nigeria. Además, la región se enfrenta a un grave brote de cólera que deja ya más de 38.000 casos y casi 900 muertes.

  - Malí

   La situación humanitaria en Malí se ha deteriorado de forma significativa en el último año por la actividad de los grupos yihadistas pero también por la creciente violencia intercomunitaria tanto en el norte como en el centro del país. Las previsiones de la ONU son que 3,2 millones de personas, es decir, uno de cada cinco malienses, necesitarán ayuda en 2019. Para ellos, Naciones Unidas ha solicitado 310 millones de dólares este año.

   Por otra parte, la cifra de desplazados internos se ha duplicado en el último año como resultado del deterioro de la situación, hasta situarse por encima de los 80.000, mientras que aunque la buena cosecha ha reducido el número de personas en inseguridad alimentaria, aún hay 2,5 millones de personas que tienen problemas para garantizar su próxima comida. Además, el nivel de desnutrición aguda severa, que sitúa a los niños al borde de la muerte, está por encima del considerado como de emergencia por la OMS.

  - República Centroafricana.

   El país es considerado la tercera mayor crisis humanitaria actual. Según la ONU, el 63 por ciento de la población requiere ayuda humanitaria y uno de cada cuatro habitantes --en un país con 4,9 millones-- se han visto desplazados de sus hogares. La cifra de desplazados internos, en torno a los 650.000, es la más alta desde el momento álgido del conflicto en 2014, signo del deterioro de la situación en el último año, mientras que otros 573.000 se han refugiado en los países vecinos.

   Considerado como una de las crisis olvidadas por numerosas ONG, RCA es también uno de los países más peligrosos para los trabajadores humanitarios. En 2018 se registraron 396 incidentes que afectaron directamente al personal y los bienes humanitarios, más de un incidente por día, lo que incluye el saqueo de locales o almacenes o el robo de vehículos. El año 2019 ha arrancado con el asesinato de un trabajador local. La ONU ha pedido 430,7 millones de dólares para este año.

  - República Democrática del Congo

   RDC lleva sumido en crisis y conflictos que se superponen desde hace décadas y se ha convertido, según coinciden muchas ONG, en una de las principales crisis olvidadas. El país inicia el año con cambios a nivel político, con la llegada prevista de un nuevo presidente --por ahora el opositor Félix Tshisekedi--, y la incertidumbre e incluso el caos que ello podría traer en un país en el que la violencia postelectoral ha sido recurrente.

Según la ONU, casi 13 millones de persones necesitan asistencia en el país y alrededor de la misma cantidad tienen problemas para cubrir sus necesidades alimentarias, incluidos 4,3 millones de niños con desnutrición.

Por otra parte, como consecuencia de la violencia imperante en el este del país --con los dos Kivus e Ituri como principales focos-- y la región de Kasai en el sur aún recuperándose de la crisis vivida en 2017, en el país hay 4,5 millones de desplazados internos, mientras que unos 800.000 congoleños se han refugiado en la región. Además, RDC acoge a más de 500.000 refugiados de otros países.

A esto se ha sumado el peor brote de ébola en la historia del país. Lejos de estar controlado, la epidemia que comenzó en agosto en Kivu Norte y alcanzó posteriormente Ituri, sigue provocando nuevos casos y muertos a diario y existe el temor de que pueda propagarse a los países vecinos. La ONU ha pedido 1.650 millones de dólares para atender las necesidades humanitarias en RDC este año.

  - Crisis rohingya

Unos 900.000 refugiados rohingya viven actualmente en Bangladesh, incluidos 700.000 que llegaron en 2017 en el marco del éxodo desencadenado por la violenta respuesta de las fuerzas de seguridad a ataques de un grupo armado en el estado de Rajine. Durante la represión, según han denunciado la ONU y las ONG, se cometieron graves violaciones de los Derechos Humanos, incluido genocidio.

Pese al acuerdo alcanzado a finales de 2017 entre Birmania y Bangladesh para el retorno de los refugiados --a los que las autoridades birmanas no reconocen como ciudadanos--, este aún no se ha materializado. Su inicio previsto en noviembre quedó aplazado, sin que por el momento haya nueva fecha prevista. La ONU ha reclamado de forma repetida que los retornos sean voluntarios, seguros, dignos y, sobre todo, informados, además de advertir de que en Rajine no se dan las condiciones para su vuelta.

La situación en los campos de refugiados dista mucho de ser la ideal, según denuncian las ONG, debido a la superpoblación y a la falta de servicios básicos, pese a los esfuerzos de la comunidad humanitaria para mejorarlo. Los refugiados se enfrentan en muchos casos al trauma vivido en Birmania al que se suma el estrés por la incertidumbre actual y la falta de medios de vida y de educación. La ONU ha solicitado casi 900 millones para atender las necesidades de los refugiados y de las comunidades de acogida.

  - Siria

La reconquista por parte del régimen de Bashar al Assad de buena parte del territorio perdido ha devuelto una relativa estabilidad a amplias zonas del país, si bien aún está por resolverse la situación en la provincia de Idlib, último bastión controlado por los rebeldes y donde se han refugiado cientos de miles de desplazados. Tampoco está estabilizada la situación en otros puntos del país con presencia de Estado Islámico o bajo el control de las fuerzas kurdas sirias.

Así las cosas, la ONU prevé que unos 13 millones de personas necesitarán asistencia este año. Otra de las incógnitas por resolver es si la relativa vuelta a la normalidad genera el retorno de 5,7 millones de sirios que han buscado refugio fuera del país en los últimos siete años o de los 6,2 millones de desplazados internos.

  - Somalia

En Somalia, la mejora de las cosechas y los esfuerzos de las organizaciones humanitarias han permitido que el número de personas necesitadas de ayuda se haya reducido en un 34 por ciento con respecto a 2018, situándose en algo más de 4,2 millones. De ellas, dos terceras partes son niños y 2,6 millones son desplazados internos.

Según la ONU, Somalia sigue siendo una de las crisis más complejas y prolongadas del mundo, ya que en el país confluye la inseguridad generada por la presencia del grupo islamista Al Shabaab, y en menor medida de Estado Islámico, con las recurrentes sequías y los efectos del cambio climático. Para este año, Naciones Unidas pide algo más de 1.000 millones de dólares.

  - Sudán del Sur

El acuerdo firmado por las partes enfrentadas el pasado septiembre debería allanar el camino para la paz en Sudán del Sur tras cinco años de conflicto, pero por ahora se han producido pocos cambios en el terreno.

Unos 7,1 millones de sursudaneses, o lo que es lo mismo dos tercios de la población, necesitan ayuda humanitaria y casi 4,5 millones se han visto forzados a abandonar sus hogares, casi dos millones de ellos dentro del país y el resto hacia los países vecinos. Además, casi la mitad de la población se enfrenta a inseguridad alimentaria grave en un país en el que en 2017 se llegó a declarar la hambruna en dos condados.

Sudán del Sur es uno de los más peligrosos para los trabajadores humanitarios: más de 110 de ellos han sido asesinados desde que empezó el conflicto en diciembre de 2013. La proliferación de grupos armados, junto con otros impedimentos como la presencia de explosivos, hacen que el acceso a alrededor de 1,5 millones de personas sea prácticamente imposible, según la ONU, que pide 1.500 millones de dólares en 2019.

  - Ucrania

El conflicto que estalló en la primavera de 2014 entre los separatistas prorrusos en Donbás y las fuerzas ucranianas no tiene visos de terminar. Actualmente, 3,5 millones de personas requieren ayuda humanitaria y lejos de tratarse de un "conflicto congelado", se producen víctimas casi a diario, en buena medida por las minas antipersona plantadas en la zona.

La llamada 'línea de contacto' que separa ambas zonas es una de las más minadas del mundo, lo cual no ha impedido que los cruces de civiles aumentaran un 20 por ciento en el último año, con más de un millón de media. Entre quienes se arriesgan a cruzar figuran muchos ancianos que lo hacen para poder comprar sus pensiones. Las personas mayores constituyen un 30 por ciento de los necesitados de ayuda.

  - Venezuela

El éxodo de 3 millones de venezolanos, unos 2,3 millones de ellos desde 2015, supone el mayor registrado por la región en su historia moderna. Las previsiones de ACNUR, habida cuenta de la situación interna en Venezuela, es que el flujo se mantenga y para finales de 2019 haya 5 millones de venezolanos en la región, principalmente en Colombia, Perú, Ecuador y Brasil.

La llegada masiva de venezolanos, que huyen de la grave crisis política y económica en su país donde la falta de alimentos y medicinas es una realidad cotidiana, ha supuesto una carga para las comunidades de acogida, de ahí el llamamiento realizado por la ONU por 738 millones de dólares en el marco de una respuesta nacional con la que se espera poder atender a 2,2 millones de personas.

Dentro de Venezuela, se desconoce la magnitud real de la crisis humanitaria, ya que el Gobierno de Nicolás Maduro se niega a dar datos fidedignos y denuncia que el país está siendo objeto de una "guerra económica", si bien finalmente el pasado noviembre aceptó por primera vez ayuda de la ONU, en concreto una partida del Fondo Central de Respuesta de Emergencia (CERF) por 9,2 millones de dólares destinada a ayuda sanitaria y nutricional para mujeres y niños.

  - Yemen

La de Yemen sigue siendo a día de hoy la mayor crisis humanitaria actual. Los casi cinco años del conflicto han provocado el colapso de la economía del que era ya uno de los países más pobres del mundo, dejando como resultado que casi el 80 por ciento de la población, 24 millones de personas, necesitan algún tipo de ayuda humanitaria y protección.

Además, hay 18 millones en situación de inseguridad alimentaria y 10 millones a un paso de la hambruna, según el subsecretario general de la ONU de Asuntos Humanitarios, Mark Lowcock. Como consecuencia de ello, hay 8,4 millones de yemeníes con desnutrición, incluidos dos millones de niños. El conflicto deja ya unos 57.000 muertos o heridos y más de 3,3 millones de desplazados, 600.000 de ellos en el último año, principalmente por la ofensiva contra Hodeida.

Para intentar paliar esta situación, la ONU ha solicitado 4.000 millones de dólares este año. No obstante, 2019 arranca con un destello de esperanza de que el fin del conflicto sería posible. El Gobierno yemení y los rebeldes huthis acordaron el pasado diciembre en Suecia un alto el fuego en la ciudad de Hodeida, controlada por los insurgentes y cuyo puerto es la principal vía de entrada de ayuda humanitaria e importaciones al país. Por ahora, el pacto se mantiene y la ONU confía seguir avanzando en el proceso de negociación con la paz como objetivo final.

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