Altos niveles de desnutrición infantil entre los más de 30.000 nigerianos que han huido a Camerún

Publicado 05/02/2019 12:59:17CET
ACCIÓN CONTRA EL HAMBRE NIGERIA

MADRID, 5 Feb. (EUROPA PRESS) -

Más de 30.000 personas han cruzado hacia Camerún en las dos últimas semanas huyendo de los ataques del grupo islamista Boko Haram en la localidad nigeriana de Rann, en el noreste, la mayoría de ellos mujeres y niños entre los que se han detectado niveles alarmantes de desnutrición.

Los equipos de Acción contra el Hambre (ACH) en Goura, la localidad camerunesa en el Extremo Norte a la que han llegado la gran mayoría de los refugiados nigerianos, han examinado el estado nutricional de 976 niños menores de cinco años.

Durante su análisis, han constatado que el 4 por ciento sufría desnutrición aguda severa --lo que sitúa a los menores a un paso de la muerte-- y necesitaba atención médica inmediata, mientras que el 8 por ciento padecía desnutrición aguda moderada.

"El resultado de las evaluaciones que hemos llevado a cabo son particularmente inquietantes", ha reconocido la portavoz de ACH en Camerún, Aurélie Carmeille, subrayando que el dato de menores con desnutrición aguda severa es "dos veces superior al umbral de emergencia" fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para atender a estas personas, la ONG ha desplegado de forma inmediata dos clínicas móviles para identificar y proporcionar el tratamiento necesario a los niños que padecen desnutrición aguda severa. "Es indispensable acompañar a la población recién llegada", ha defendido Carmeille, que ha reclamado un refuerzo de la ayuda humanitaria.

La coordinadora residente de la ONU en Camerún, Allegra Baiocchi, visitó Goura el viernes pasado. "He visto a muchas personas con miedo aquí, cuyas vidas fueron destruidas por Boko Haram", contó a ONU Noticias tras la visita. "Quienes llegaron aquí realmente no tenían otra opción, aquí es donde necesitan estar ahora si quieren seguir con vida", sostuvo.

ATAQUES DE BOKO HARAM

El éxodo hacia Camerún comenzó tras un primer ataque el pasado 14 de enero de Boko Haram contra Rann, una localidad situada a tan solo 7 kilómetros de la frontera. Tras ello, hasta la localidad llegó la Fuerza Multinacional Conjunta (MNJTF) integrada por los países de la región para restablecer la seguridad, pero posteriormente se marchó.

"Cuando los militares se fueron no tuvimos otra posibilidad que marcharnos. Mi propio hermano murió. Rezo a Dios para que mantenga a Boko Haram lejos de mí y de mi familia", ha contado a ONU Noticias Kellou Maloum Modu, uno de los miles de nigerianos refugiados que salieron de Rann.

Según denunció el viernes Amnistía Internacional, tras este primer ataque de Boko Haram el grupo que lidera Abubakr Shekau llevó a cabo el que sería su atentado más mortífero hasta la fecha, dejando 60 muertos el pasado 28 de enero. De acuerdo con la ONG, los milicianos mataron a todo aquel con el que se encontraban e incluso persiguieron a quienes intentaban escapar.

"La respuesta de los trabajadores humanitarios aquí ha sido impresionante en lo que es un entorno extremadamente desafiante", reconoció el máximo responsable del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Camerún, Geert Van de Casteele, durante su visita a Goura.

"Necesitamos intensificar la respuesta manteniendo en mente a la población local; ese es el siguiente paso y espero que podamos lograrlo, con un incremento de fondos", subrayó.

Antes de la llegada de estos más de 30.000 nuevos refugiados nigerianos, Camerún ya albergaba a más de 100.000 refugiados del país vecino. La crisis en el lago Chad debido a las actividades de Boko Haram y, en los últimos tiempos de Estado Islámico en África Occidental (ISWA, escisión del primero y reconocida por Abú Bakr al Baghdadi), ha desplazado a 2,5 millones de personas en la región.