Archivo - Un niño en un campamento de desplazados de El Fasher, en Sudán, antes de la toma de la ciudad por parte de las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en octubre de 2025 (archivo) - Europa Press/Contacto/UNICEF - Archivo
MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -
La organización no gubernamental Amnistía Internacional ha acusado este miércoles a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de cometer crímenes contra la humanidad y limpieza étnica en la ciudad sudanesa de El Fasher, situada en Darfur, tras hacerse con su control en octubre de 2025 tras cerca de un año y medio de asedio contra la ciudad en el marco de la guerra desatada en abril de 2023 en el país africano.
El informe 'Ciudad sitiada, niños y niñas bajo fuego: Crímenes de lesa humanidad cometidos por las RSF en Darfur Norte', la ONG documenta casos de civiles asesinados, heridos, agredidos, torturados y detenidos en la ciudad y sus alrededores entre principios de 2024 y octubre de 2025, donde se han registrado además casos de traslado forzoso, violación, esclavitud sexual, exterminio y persecución.
Así, ha explicado que cientos de miles de niños se han visto desplazados, con muchos de ellos quedando expuestos en repetidas ocasiones a la muerte o a sufrir lesiones durante los ataques o en su huida, al tiempo que ha agregado que "innumerables" menores han quedado huérfanos y que personas con discapacidades o ancianos han estado igualmente expuestos a "graves riesgos".
"La guerra en Sudán es una guerra contra la población civil. Se advirtió al mundo de los horrores a los que se enfrentaba la población civil de El Fasher a medida que las RSF sitiaban la ciudad. Es una mancha en la conciencia de la humanidad", ha lamentado la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.
"Los niños y las niñas no son daños colaterales de esta violencia; muy a menudo, son objetivos deliberados y han sufrido enormemente. Han sido asesinados, heridos, violados, secuestrados y reclutados por la fuerza a gran escala", ha dicho, antes de pedir un alto el fuego "inmediato".
Callamard ha recalcado que "debe desplegarse en Sudán una fuerza internacional independiente y dotada de recursos suficientes para proteger a la población civil de los crímenes cometidos por todas las partes en el conflicto". "Si la comunidad internacional no toma medidas urgentes, los ataques contra la población civil, y el inmenso sufrimiento y trauma que se infligen a los niños, continuarán sin obstáculos", ha agregado.
Amnistía, que ha entrevistado a unas 250 personas para realizar el informe --incluidos más de 200 supervivientes, entre ellos unos 40 menores de edad--, ha esgrimido que las RSF emplearon durante sus ataques términos como 'falangay', que sugieren esclavitud o servidumbre, contra civiles de etnia no árabe.
La ONG ha incidido en que el análisis de las pruebas, que incluye vídeos e imágenes por satélite, permite concluir "sin reservas" que se produjo una persecución por motivos étnicos, al tiempo que ha sostenido que los actos documentados y otros presuntos crímenes que están siendo investigados podrían caer sobre la definición de genocidio.
EL ASEDIO CONTRA EL FASHER
La organización ha recordado que las RSF tendieron un cerco a El Fasher en 2024 tras hacerse con el resto de capitales de la región de Darfur, lo que dejó la ciudad como la única en control de las Fuerzas Armadas. Los paramilitares lanzaron tras ello ataques "sistemáticos" contra aldeas y campamentos de desplazados de los alrededores, incluidos saqueos y actos de violencia reiterados durante un año y medio.
Así, ha sostenido que muchas de estas comunidades estaba compuestas predominantemente por miembros de la etnia zaghawa y ha agregado que las RSF incendiaron en ocasiones las viviendas mucho después de que la población hubiera huido, lo que apunta a una intención de impedir su vuelta y dejar las áreas inhabitables.
En este sentido, ha argüido que estos actos, sumados al control de las RSF de estas zonas, que impide los retornos, son compatibles con la limpieza étnica de esta comunidad. Un adolescente de esta tribu que fue capturado por los paramilitares ha relatado a la ONG que fue atado y golpeado bajo custodia antes de recibir un disparo en la pierna tras ser descrito como "hijo de un falangay".
Amnistía ha denunciado además el "brutal" asedio entre mayo de 2024 y octubre de 2025 contra El Fasher, durante el que las RSF "restringieron la entrada de alimentos y suministros humanitarios, y bombardearon la ciudad casi a diario", provocando una hambruna que llevó a la población a comer ambaz, un subproducto de la producción de aceite de cacahuete usado normalmente como pienso para animales.
TRAMPAS MORTALES
La organización ha manifestado que, al lanzar su ofensiva final contra El Fasher, los paramilitares tendieron una red de terraplenes de 57 kilómetros en torno a la ciudad y masacraron a cientos de personas cuando intentaban huir, mientras que otras fueron capturadas y sometidas a torturas.
Cerca de 70 supervivientes entrevistados por la ONG relataron que habían presenciado ejecuciones, violaciones, toma de rehenes y torturas, con una mujer de 58 años afirmando que calculaba haber visto más de mil cadáveres. "A las personas a las que dispararon las arrojaron dentro del terraplén (las RSF) dijeron que rellenarían el terraplén con los cadáveres", ha manifestado.
Otra mujer de 68 años ha apuntado que entre los ejecutados había niños, llegando a ver cómo era asesinado a tiros un niño de doce años que iba con ella. Una niña de 15 años que sobrevivió a una de las matanzas ha dicho que pudo escapar tras afirmar falsamente que su padre era parte del grupo paramilitar, pese a lo cual presenció ejecuciones y agresiones contra mujeres que intentaron evitar ser violadas.
Amnistía ha especificado que también entrevistó a 26 supervivientes de violencia sexual, incluidas cuatro menores, quienes han descrito haber sido sometidas a graves humillaciones y abusos. Una niña zaghawa de trece años ha contado que los paramilitares asesinaron a su padre antes de secuestrarla y someterla a violaciones.
Por otra parte, las RSF retuvieron ilegalmente a civiles y mantuvieron a muchos, incluidos menores, como rehenes en condiciones abusivas y degradantes para pedir rescates. Durante este periodo, estos civiles carecieron de agua y comida suficiente y estuvieron en lugares superpoblados donde se propagaron enfermedades que causaron la muerte de muchos de ellos.
Los paramilitares procedieron además al reclutamiento y uso "generalizado" de niños soldado, ya fueran de grupos étnicos árabes aliados o secuestrados de grupos no árabes durante los ataques a pueblos y campamentos de desplazados de la región de Darfur.
IDENTIFICACIÓN DE MANDOS
Por todo ello, la ONG ha hecho hincapié en que ha podido identificar a mandos del grupo responsables de estas violaciones, incluidos algunos que aparecen en vídeos grabados y difundidos públicamente por los paramilitares, entre ellos Al Fatí Abdulá Idris, conocido como 'Abú Lulu', quien puede ser visto en uno de ellos ejecutando a varias personas vestidas de civil.
"La comunidad internacional debe ir más allá de las declaraciones de preocupación y adoptar medidas concretas para proteger a la población civil, rompiendo el ciclo de impunidad", ha remarcado Callamard, quien ha recordado que "Sudán se ha visto sacudido por el impacto de los recortes en la financiación humanitaria, lo que ha agravado una crisis de Derechos Humanos ya de por sí catastrófica para unas comunidades que lo han perdido todo".
"Todos los socios internacionales de Sudán deben garantizar que la ayuda adecuada llegue a las personas refugiadas y desplazadas, incluidos los servicios centrados en la infancia, para ayudar a mitigar la crisis", ha dicho, antes de hacer hincapié en la necesidad de "reforzar la rendición de cuentas", también a través del Tribunal Penal Internacional (TPI)."Los mandos identificados en este informe deben ser investigados y, cuando haya suficientes pruebas admisibles, procesados", ha zanjado.