El presidente de Estados Unidos, Joe Biden - CHIP SOMODEVILLA/GETTY IMAGES
MADRID, 11 Dic. (EUROPA PRESS) -
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha dialogado este viernes con el canciller alemán, Olaf Scholz, para felicitarle por su nombramiento y la formación de una coalición de Gobierno, al tiempo que han abordado la escalada de tensiones de Rusia y Ucrania.
El mandatario estadounidense ha reiterado su apoyo a las "sólidas relaciones" entre Estados Unidos y Alemania, y su deseo de seguir "reforzando la cooperación transatlántica en los próximos años", según ha detallado la Casa Blanca en un comunicado sobre la llamada telefónica.
Los líderes han mostrado su interés por hacer frente "conjuntamente" a los desafíos globales, como poner fin a la pandemia de la COVID-19, luchar contra el cambio climático y solventar la crisis en la frontera entre Rusia y Ucrania.
En este sentido, el propio Biden ha incidido a través de una publicación en su perfil de Twitter en su intención de trabajar en "estrecha colaboración " con Scholz, especialmente para abordar la "acumulación militar desestabilizadora" de Moscú a lo largo de la frontera de Ucrania.
La tensión entre Rusia y Ucrania ha aumentado recientemente ante el aumento de la presencia militar rusa en la frontera, una cuestión que ha provocado críticas a nivel internacional.
Biden y sus aliados han amenazado con tomar medidas "contundentes" en respuesta a lo que consideran un ataque de Moscú contra el territorio ucraniano, si bien el presidente ruso, Vladimir Putin, ha culpado a la OTAN de tratar de afianzar sus relaciones con Kiev, algo que le habría disgustado.
Moscú ha recalcado la necesidad de que Washington garantice que la alianza militar no se hace con nuevos miembros ni despliega sistemas armamentísticos a las zonas cercanas a sus fronteras y ha tildado de "irresponsable" a la OTAN por insistir en su expansión en torno a la frontera ucraniana y desplegar "armas amenazadoras" cerca del territorio ruso.
Los Acuerdos de Minsk, suscritos en septiembre de 2014 y en febrero de 2015, sentaron las bases para una solución política al conflicto en el este de Ucrania, pero no han derivado hasta ahora en el cese de la violencia. Las hostilidades han dejado hasta la fecha unos 13.000 muertos, según estimaciones de Naciones Unidas.