Bolivia.- Morales afirma que, si la izquierda diera un golpe de Estado en América Latina, intervendrían la OTAN y la ONU

Actualizado 03/07/2012 6:29:30 CET

MADRID, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Bolivia, Evo Morales, ha afirmado este lunes que, en caso de que la izquierda o los movimientos sociales de "tendencia anticapitalista" dieran un golpe de Estado en un país latinoamericano, Naciones Unidas y la OTAN intervendrían, comparando así dicho supuesto con lo acontecido en Paraguay, donde el ya expresidente Fernando Lugo tuvo que abandonar el poder tras un "juicio político" celebrado en el Parlamento, proceso que ha sido tildado de golpe de Estado por varios países de la región.

"Si los movimientos sociales de tendencia anticapitalista, antiimperialista o partidos de izquierda (...) pudieran dar un golpe de Estado en cualquier país de Sudamérica o Latinoamérica, estarían ya los cascos azules, y tal vez estaría la OTAN, para no perdonar ese golpe de Estado", ha dicho, en una rueda de prensa.

Asimismo, ha subrayado que Lugo sigue siendo el presidente de Paraguay "con legitimidad y legalidad", al tiempo que ha acusado al "imperio estadounidense" de imponer sanciones a los países en los que los partidos de izquierdas ganan elecciones "de forma democrática", según ha informado la cadena de televisión rusa RT.

Morales fue uno de los primeros presidentes de la región en describir la salida del poder de Lugo como un golpe de Estado, tras lo que anunció que no reconocería a su sucesor, el hasta entonces vicepresidente, Federico Franco, y retiró a su embajador en Asunción. Freddy Quesada.

El último juicio político a un presidente paraguayo acaeció en 1999, cuando Raúl Cubas fue acusado de mal desempeño de sus funciones tras el asesinato del entonces vicepresidente, Luis Argaña, y la muerte de siete jóvenes manifestantes. Cubas, en cambio, renunció antes de que concluyera el proceso judicial.

En el caso del presidente Lugo, en concreto, el detonante fue la muerte de 17 personas en los enfrentamientos que se produjeron hace una semana cuando la Policía irrumpió en la finca Morumbí, propiedad del ex senador del opositor Partido Colorado Blas Riquelme, para desalojar al centenar de campesinos que desde hacía tres semanas ocupaba la finca para protestar por la escasez de tierras agrícolas.

Este hecho desembocó en la dimisión del ministro del Interior, Carlos Filizzola, y del comandante de la Policía, Paulino Rojas, que fueron aceptadas por Lugo.

Desde hace años, los campesinos del sureste de Paraguay exigen al Gobierno una distribución equitativa de las tierras de labranza, denunciando que la mayoría de las fincas productivas están en manos de los conocidos popularmente como 'brasiguayos', terratenientes brasileños que han conseguido la nacionalidad paraguaya.