BEIJING 24 Nov. (EUROPA PRESS) -
El nuevo embajador de España en China, Carlos Blasco Villa, aseguró hoy a Europa Press que le consta que Beijing "está haciendo esfuerzos en materia de Derechos Humanos" y que, "en lugar de que se produzca un enfrentamiento, España tiene que acompañar y compartir experiencias" a fin de que "China busque su propio camino".
Blasco Villa, designado desde el pasado verano aunque oficialmente en el puesto desde este mes, llega al país asiático con el propósito de relanzar las relaciones económicas entre España y China y mantener las actuales "buenas relaciones políticas", en las que desde las instituciones españolas se defenderá que China busque su propio camino.
"Somos conscientes de que China está haciendo esfuerzos en materia de Derechos Humanos. Y nuestro puntos de vista es que, en lugar de que se produzca un enfrentamiento, España tiene que acompañar y compartir experiencias. Cada país tiene su propia evolución, y nosotros somos partidarios de que China busque su propio camino", afirmó el embajador en entrevista a Europa Press.
Blasco, diplomático de carrera pero considerado un hombre "de confianza" del PSOE (en 1992 ejerció como embajador en Brasil, aunque hasta ahora ejercía como cónsul en Oporto y Tetuán) llega a China a falta de unos meses del 'Año de España en China', un marco de promoción inaugurado en 2005 por Francia, país al que siguieron, este año, Italia y Rusia.
Sin embargo, y aunque hasta ahora las actividades de estos "años" giraban siempre en torno a la cultura, España ha dejado claro que su año será "integral" y que en él se trabajará para fomentar el intercambio económico, según recordó Blasco, uno de los pocos embajadores españoles con formación académica en este campo.
"La relación política actual es buena y ahora hay que dar prioridad al aspecto económico. Venimos de una situación estancada, con una inversión española de apenas 800 millones de euros, aunque es cierto que en los últimos años se han realizado grandes avances", declaró el embajador. "España es la octava economía mundial y hasta hace apenas cinco años nuestro PIB superaba al chino, pero esto es algo que en China no se sabe", agrega Blasco.
La estrategia radicará en convencer al gigante asiático de que "España es un país con una economía desarrollada, con tecnología de alta calidad y un socio comercial y financiero consistente" y se potenciarán sectores no clásicos como las telecomunicaciones y la alta tecnología, las energías no renovables, el sector medioambiental, la moda o el diseño.
España, según el nuevo embajador, no se ha marcado metas en China, "el objetivo no es parecerse a nadie, sino a nosotros mismos", aunque sí se tienen presentes países como Italia, con 1.500 compañías implantadas en el país frente a las 450 con que cuenta nuestro país.
Blasco hizo especial hincapié en un sector muy específico, el de la banca, en el que España es altamente competitivo y que ahora comienza a lanzarse al mercado chino.
"Mi experiencia en Brasil, un país en muchos aspectos comparable con China, y con el que España tenía también un déficit tremendo, me ha mostrado la necesidad de contar con el apoyo de las empresas bancarias, que ayuden a financiar las operaciones", declaró.
Pero también hace falta la presencia de empresas comerciales e industriales para poder disfrutar de una 'marca-país' que dé fiabilidad, algo que, afirma, sólo se logra teniendo empresas en el país. "Y para eso hay que arriesgar, las cosas no se arreglan desde los despachos", manifestó.
FACETA CULTURAL
Pese a que se intentará potenciar la faceta económica, el Año tendrá un marcado componente cultural, entre las que se incluirán exposiciones ya anunciadas con obras del Museo de El Prado, la Armería, así como de arte contemporáneo o de arquitectura, además de espectáculos musicales, muestras gastronómicas y seminarios de distinto tipo.
Además, se intentará contar con representación del mundo del deporte, como la selección española de baloncesto o alguno de los principales clubes de fútbol nacionales, si bien para conocer más detalles habrá que esperar a la presentación oficial del Año que, tras sufrir sucesivos retrasos, ha quedado definitivamente aplazada para febrero, coincidiendo con la celebración del Año Nuevo Chino.
"En las celebraciones habrá cuatro o cinco grandes 'hitos', que contarán con un respaldo institucional importante, pero el año será elástico, y estará abierto a nuevas incorporaciones", aseguró Blasco, que explica que los actos terminarán circunscribiéndose a las grandes urbes de Pekín y Shanghai y, en menor medida, a Guangzhou y Hong Kong (Francia realizó en su año actividades en 25 ciudades), por un problema, según reconoce, de presupuesto.
"Hay otros países, como Francia o el Reino Unido, que cuenta con una larga tradición de mecenazgo, pero no es nuestro caso. También el problema, una vez más, es que nosotros no contamos con una masa crítica de empresas suficiente en el país", afirmó el embajador.
Esta desventaja, aseguró, desde las instituciones se pretende compensar involucrando a toda la sociedad civil, ya sean empresas, instituciones autonómicas o universidades, entre otras.