C.Marfil.- La milicia pro gubernamental inicia el desarme a cuatro meses de las elecciones presidenciales

Europa Press Internacional
Actualizado: jueves, 27 julio 2006 13:35

ABIYÁN 27 Jul. (EP/AP) -

La milicia pro gubernamental comenzó ayer a entregar las armas como parte del programa de desarme reiteradamente postpuesto en Costa de Marfil.

Alrededor de 109 combatientes en la ciudad occidental de Guiglo entregaron sus armas al equipo mediador sudafricano que se encarga de observar el proceso de desarme de unos 2.000 soldados que debería finalizar el 6 de agosto.

Las armas, que incluían 47 Kalashnikovs, tres lanzagranadas y un mortero, fueron destruidas, según informa uno de los mediadores, Immanuel Canchibato.

El desarme es un requisito indispensable para poder celebrar elecciones presidenciales previstas para octubre de este año. Estas serían las primeras elecciones en Costa de Marfil desde que empezó la guerra en 2002. Además de las milicias oficialistas, los insurgentes que controlan el norte deben desarmarse igualmente.

El mes pasado, la milicia gubernamental se negó a entregar las armas dos veces, poniendo en serio peligro el proceso electoral. Costa de Marfil está dividida en dos partes, la del sur controlada por el Gobierno, y la del norte, controlada por insurgentes.

Las elecciones en el mayor productor de cacao del mundo fueron retrasadas el año pasado porque no se habían hecho progresos en los acuerdos de paz. Otro requisito para que los comicios se celebren es la emisión de documentos de identidad a toda la población que carezca de ellos.

El programa de identificación ha provocado una gran controversia porque permitirá votar a mucha gente que antes no podía hacerlo. El martes se produjo un brote de violencia entre facciones opuestas por esta causa, cobrándose la vida de un joven militante a favor de la expedición de documentos de identidad en Grand Bassam, una ciudad a 50 kilómetros de Abidjan.

Una cifra estimada de 3,5 millones de personas viven en el país sin identificación oficial. Un tercio de la población son inmigrantes de los países vecinos, lo que ha creado resentimiento entre los que se consideran ciudadano marfileños 'puros'.

Los insurgentes, los líderes de la oposición y residentes con orígenes en el norte llevan mucho tiempo acusando a las autoridades de discriminación por negarles documentos identificatorios y de tratarles como extranjeros en su propio país.

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