La creciente violencia multiplica por cinco los desplazados en el Sahel en el último año

Malí.- Trabajadores sanitarios usan caballos y burros para las campañas de vacunación por el aumento de la violencia
REUTERS / BENOIT TESSIER - Archivo
Actualizado 07/05/2019 19:11:22 CET

MADRID, 7 May. (EUPORA PRESS) -

Una "crisis humanitaria sin precedentes". Así ha definido la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) la situación en algunas zonas de Burkina Faso, Malí y el oeste de Níger, donde la creciente violencia y la inseguridad han hecho que el número de desplazados internos se multipliquen por cinco en el último año.

Según explica la OCHA, la crisis está afectando a familias extremadamente vulnerables, agravando el impacto de la inseguridad alimentaria, la desnutrición y las epidemias en la zona.

Además, ha denunciado, se están produciendo ataques armados contra escuelas y están obligando al cierre de los centros de salud, "lo que pone en peligro el futuro de miles de niños y priva a las comunidades afectadas por la violencia de servicios críticos".

Así, hay un total de 1.811 escuelas que no están operativas, 908 de ellas en Burkina Faso y otras 366 en Malí, mientras que también hay 84 centros de salud que no prestan servicios, siendo en este caso Malí el país más afectado con 66, mientras que en Níger por ahora no hay ninguno.

En total, en los tres países hay 331.000 desplazados internos (161.000 en Burkina Faso, 99.000 en Malí y 70.000 en las regiones de Tillaberi y Tahoua, en Níger), mientras que otras 103.000 personas han buscado refugio en otros países.

Según la OCHA, en 2019 un total de 5,1 millones de personas en las regiones afectadas por la violencia necesitarán asistencia urgente, de las que 2,3 millones están en Malí, 1,2 millones en Burkina Faso y 700.000 en el oeste de Níger.

Para atender las necesidades de las personas afectadas y apoyar a las autoridades nacionales y locales, la ONU y la comunidad humanitaria han solicitado 600 millones de dólares con los que se espera asistir a 3,7 millones de personas.

Sin embargo, ha lamentado la OCHA, cuatro meses después del inicio de 2019 solo se han recibido el 19 por ciento de estos fondos. Al margen de la ayuda humanitaria, hace falta un enfoque holístico coordinado para "dar marcha atrás a la propagación del conflicto y llevar a una mejora significativa en las vidas de los millones de personas afectadas", ha reclamado el organismo de la ONU.

LOS ATAQUES SE MULTIPLICAN EN LA REGIÓN

En un informe publicado a principios de abril, el Armed Conflict Location and Event Data Project (ACLED), que hace seguimiento de este tipo de incidentes, ya había alertado del creciente número de ataques y de violencia intercomunitaria en esta zona del Sahel.

Así, en Burkina Faso, los enfrentamientos entre grupos armados y las víctimas ocasionadas por los mismos entre noviembre y marzo aumentó en más de un 200 por ciento. En el caso de las víctimas en ataques directos contra civiles, el aumento fue del 7.028 por ciento, con 499 muertos en un total de 124 ataques de este tipo.

En cuanto a Níger, se registraron 452 víctimas en enfrentamientos armados en el país, un 1.574 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior, si bien aquí se incluyen tanto las dos regiones afectadas en el oeste del país como la región de Diffa, en el lago Chad, afectada por la actividad del grupo terrorista Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISWA). De hecho, según ACLED, el aumento vino motivado sobre todo por una gran operación militar contra el grupo terrorista Boko Haram en diciembre.

Los ataques directos contra civiles en Níger aumentaron en estos cinco meses en un 600 por ciento, con un total de 63 ataques que dejaron 78 víctimas mortales, lo que supone un 500 por ciento más que el año anterior.

Por último, en Malí, se registraron 145 ataques contra civiles en el periodo analizado por ACLED, en los que murieron 547 personas, lo que supone un incremento del 150 y del 311 por ciento respectivamente en comparación con el mismo periodo un año antes. El balance de víctimas aumentó en marzo como consecuencia del ataque contra una localidad fulani por parte de presuntos milicianos dogon en el centro del país que dejó al menos 160 muertos el 24 de marzo.

En estos tres países operan varias organizaciones yihadistas, incluidas Al Qaeda y Estado Islámico, mientras que también son cada vez más frecuentes los ataques entre comunidades, principalmente entre los fulani --mayoritariamente pastores-- y otras etnias que se dedican a la agricultura, por los recursos y por la asunción de que los primeros tienen lazos con los yihadistas.

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