Ambos desertaron de los Jemeres cuando estos eran ya una guerrilla, pero se les considera responsables de las atrocidades cometidas
PHNOM PENH, 12 Nov. (EP/AP) -
La Policía camboyana detuvo hoy al ex ministro de Exteriores del régimen de los Jemeres Rojos, Ieng Sary, y a su mujer y les llevó ante el tribunal respaldado por la ONU que está juzgando el genocidio cometido por este régimen comunista, donde se enfrentarán a cargos de crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra.
Ieng Sary y su mujer, que fue ministra de Asuntos Sociales del régimen, formaban parte de la cúpula de los Jemeres Rojos que llegó al poder junto a su principal dirigente, Pol Pot, pero en la década de los 90, cuando los Jemeres eran ya una guerrilla en el campo, la pareja desertó junto a varios seguidores, lo que efectivamente fue el principio del fin del grupo a finales de esa década.
Su cambio de postura les hizo ganarse una amnistía limitada pero dejó abierta la cuestión de cuánta responsabilidad tienen por las atrocidades cometidas por el régimen de los Jemeres Rojos a finales de los 70, cuando 1,7 millones de camboyanos murieron de hambre, enfermedades, explotación laboral o ejecutados.
Como viceprimer ministro y ministro de Exteriores del régimen, Ieng Sary formaba parte del comité central que tomaba las decisiones, mientras que Ieng Thirith, cuñada de Pol Pot, fue ministra de Asuntos Sociales.
Ieng Sary ha sido acusado desde hace tiempo de persuadir personalmente a varios diplomáticos e intelectuales en el extranjero para que regresaran a Camboya para unirse a la revolución después de que los Jemeres Rojos derrocaran al Gobierno pro estadounidense en 1975. A su regreso, estas personas fueron detenidos y enviados a campos de reeducación, y muchos fueron posteriormente ejecutados.
La participación de Ieng Thirith incluyó "la planificación, dirección, coordinación y ordenación de purgas generalizadas (...) y el asesinato ilegal de miembros del personal del Ministerio de Asuntos Sociales", según los documentos de la acusación a los que ha tenido acceso Associated Press.
Ieng Sary, nacido como Kim Trang el 1 de enero de 1930, recibió una beca gubernamental en los 50 para estudiar en Francia. Allí se casó con Ieng Thirith, compañera de clase que se convirtió en una de las primeras académicas importantes de Camboya. En Europa, ambos fueron marxistas activos y cuando regresaron a su país se implicaron en actividades comunistas clandestinas. Los dos huyeron a la jungla en 1965 para unirse a los Jemeres Rojos.
Pol Pot era conocido como "hermano número uno" y Nuon Chea, el ideólogo del movimiento --detenido en septiembre-- era el "hermano número dos", mientras que Ieng Sary era el "hermano número tres".
IENG SARI NIEGA SU IMPLICACION
Ieng Sary ha negado en todo momento cualquier responsabilidad en las atrocidades cometidas por el régimen de los Jemeres Rojos. En una rueda de prensa tras desertar en 1996, dijo que Pol Pot "era el único y supremo arquitecto de la línea, estrategia y tácticas del partido".
"Nuon Chea aplicó todas las decisiones de Pol Pot para torturar y ejecutar a aquellos que expresaron opiniones contrarias y aquellos a los que odiaba, como los intelectuales", aseguró entonces. "¿Tengo remordimientos? No. No lamento nada porque no fue mi responsabilidad", explicó.
La prensa camboyana cuestionó recientemente el estado de salud mental de Ieng Thirith, que se cree que tiene 75 años, tras informar que esta presentaba signos de demencia, una condición que la haría incapaz de ser sometida a juicio.
DOCUMENTOS EN SU CONTRA
El caso de su marido es distinto. Conocido por su alias revolucionario como "camarada Van", Ieng Sary recibió muchos documentos internos de los Jemeres Rojos que detallaban las torturas y ejecuciones masivas de presuntos enemigos internos, según el Centro de Documentación de Camboya, un grupo independiente que está reuniendo pruebas de los crímenes del régimen pero que no está vinculado con el tribunal que juzga a sus dirigentes.
Según el director del Centro, Youk Chhang, antes de su detención Ieng Sary era "el dirigente de los Jemeres Rojos más políticamente intocable". Por su parte, Ieng Thirith "tiene mucho que decirnos sobre qué ocurrido bajo el régimen, (...) en el que miles de personas trabajaron duramente sin alimentos y medicinas. Muchos murieron ejecutados en esa época", añadió.
"Hemos limpiado (el país) de traidores internos y extraído confesiones de ellos. Seguimos barriendo a los enemigos que quedan, que se oponen a nuestra revolución de forma abierta o encubierta", se lee en un telegrama dirigido a Ieng Sary en 1978, una prueba evidente de que tenía pleno conocimiento de las purgas.
En agosto de 1979, ocho meses después de que un movimiento de resistencia encabezado por Vietnam derrocara al régimen comunista, Ieng Sary fue condenado a muerte en rebeldía. El tribunal creado por el Gobierno, formado por desertores de los Jemeres Rojos en los primeros tiempos como Hun Sen, actual primer ministro, celebró un juicio que tenía más fines propagandísticos que de hacer verdadera justicia.
DESERCION Y AMNISTIA
Tras ser derrocados, los Jemeres Rojos llevaron a cabo una guerra de guerrillas desde la jungla, incluso tras firmar un acuerdo de paz en 1991. Ieng Sary fue el primer alto dirigente en desertar en agosto de 1996 tras hacerse con el control de miles de guerrilleros y una zona fronteriza con Tailandia.
Un mes después, a petición del primer ministro, Hun Sen, el rey recompensó a Ieng Sary con una amnistía por separarse de sus compañeros de armas. La amnistía suspendió la pena de muerte dictada en su contra y le dio inmunidad para ser juzgado en virtud de la ley de 1994 que prohibía a los Jemeres Rojos.
Precisamente la amnistía para Ieng Sary fue una de las cuestiones que empantanó las negociaciones entre el Gobierno camboyano y la ONU para el establecimiento del tribunal encargado de juzgar el genocidio llevado a cabo por los Jemeres Rojos. El Ejecutico camboyano se mostraba reacio a realizar un compromiso claro de revocar la amnistía por temor a que pudiera provocar disensión entre los antiguos seguidores del régimen comunista, poniendo en peligro la paz y la estabilidad del país.
Pero en junio de 2003 llegó a un acuerdo con la ONU, que incluye una cláusula que afirma que el Gobierno "no debería pedir ninguna amnistía o perdón para ninguna de las personas que pudieran ser investigadas o acusadas de los crímenes a los que se refiere el presente acuerdo".