MADRID, 7 Feb. (Por el Programa Mundial de Alimentos) -
En la Escuela Primaria Tbeng en Siem Reap, Camboya, los niños hacen flia para recibir un desayuno caliente. Una niña de 11 años llamada Muon Malai es una de ellos. Afirma que le encanta aprender, mientras se lanza en un plato de arroz, pescado, guisantes amarillos y verduras.
"Me gusta estudiar, especialmente matemáticas. Quiero ir a la universidad algún día y conseguir un trabajo", explica.
Malai es uno de los 277.000 niños desfavorecidos en zonas altamente inseguras en materia alimentaria en Camboya que actualmente reciben comidas calientes de forma regular en la escuela de parte del Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Estos niños proceden de las comunidades más marginadas y vulnerables y dependen de este apoyo para continuar su educación primaria. El desayuno diario ha sido crítico en apoyar los esfuerzos del Gobierno para mejorar el acceso a la educación primaria e incrementar la matriculación, la permanencia y la graduación.
Desde que el programa comenzó en 1999, la matriculación en primaria ha aumentado en más de un 96 por ciento en Camboya en las zonas en las que se ofrecen estas comidas.
"La comida del PMA ayuda a los niños a seguir alerta y prestar atención, retener más información y aprender", destaca Caem Saron, directora de la Escuela Primaria Theng. "El delicioso desayuno caliente cada mañana es tanto un incentivo para los niño para venir a la escuela como un incentivo para los padres para enviarles, y esto ayuda a garantizar que asisten con regularidad", añade.
"La comida es de mejor calidad que la tienen en casa también. La mayoría de los niños de esta zona solo comen arroz y verduras en casa y una pequeña cantidad de pescado seco quizá una vez por semana", precisa la directora.

Foto: PMA/BUSHRA RAHMAN
DURA ELECCIÓN: SEGUIR EN LA ESCUELA O APOYAR A LA FAMILIA
La matriculación neta en la educación primaria, que se sitúa en el 94,3 por ciento, es bastante alta para la región y ha mejorado significativamente en los últimos años. Sin embargo, dada la generalizada pobreza, especialmente en las zonas rurales, muchas familias en Camboya tienen que elegir entre enviar a sus hijos a la escuela o dejarlos en casa ayudando a la familia.
La madre de Malai es una recolectora de arroz muy trabajadora, pero la familia también tiene el peso de tener que cuidad de otros familiares, incluido el padre discapacitado de la pequeña. "Es una estudiante brillante. Me preocupa que dejaría de ir a la escuela si no recibiera la beca escolar", afirma Saron.

Foto: PMA/BUSHRA RAHMAN
BECAS COMO INCENTIVO
Como un incentivo adicional para las familias para respaldar la educación de sus hijos, el PMA también ofrece becas en dinero. Malai y otros 70.000 niños en Camboya reciben 20.000 riel (algo más de 4,5 euros) al mes, o el equivalente en alimentos, lo que supone una cantidad significativa en un país donde casi una quinta parte de la población vive con menos de 1,25 dólares al día.
Para recibir la beca, los niños deben asistir al menos el 80 por ciento de las clases al mes. El Gobierno de Camboya aspira a establecer, gestionar y financiar un programa nacional propio de alimentación en las escuelas para 2021.
Si quieres saber más sobre la labor del PMA en materia de alimentación escolar aquí tienes información detallada.