Los desplazados en el suroeste de Etiopía necesitan ayuda desesperadamente

Desplazados por la violencia en el suroeste de Etiopía
GABRIELE FRANÇOIS CASINI/MSF 
Actualizado 09/09/2018 12:05:17 CET

La violencia ha dejado más de 900.000 desplazados que, con la llegada de las lluvias y el frío, se enfrentan al riesgo de enfermedades

MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

En escuelas, iglesias, edificios públicos y sin ocupar, ahí han buscado refugio los más de 900.000 etíopes que se han visto desplazados en los últimos meses por la violencia intercomunitaria que se ha registrado en el suroeste del país, han alertado varias organizaciones humanitarias que están tratando de ofrece la ayuda que tan desesperadamente necesitan estas personas.

"Desde abril de este año, el conflicto entre comunidades en zonas fronterizas de la Región de Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur y de la de Oromía ha forzado a los civiles a huir de sus hogares", ha denunciado el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Babar Baloch, subrayando que "la reciente violencia ha seguido a más de un año de sequía y tensión por los recursos".

"Los civiles nos han contado que han visto casas reducidas a cenizas, vecinos atacando a vecinos, y que se han visto forzados a huir sin nada más que las ropas que vestían", ha subrayado Baloch. Según ha contado, los desplazados se encuentran en escuelas, hospitales y otros edificios públicos.

       Gabriele François Casini /MSF

Una situación que confirma Alessandra Saibene, coordinadora de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Etiopía. "La mayoría de la gente abandonó su hogar a toda prisa y llegó sin nada. Las familias duermen en el suelo en edificios vacíos, como escuelas o iglesias. En ocasiones incluso sin un techo y con hojas de plátano o un plástico para taparse", ha explicado.

IMPACTO EN LAS COMUNIDADES DE ACOGIDA

"Dada la magnitud de la emergencia y con tantas personas desplazadas de sus hogares en tan poco tiempo, lo prioritario es obtener refugio, artículos de primera necesidad, agua, higiene y servicios sanitarios", ha indicado Saibene. MSF ha recordado que ya antes de esta crisis la región era uno de los lugares con mayor densidad de población del país, por lo que la rápida llegada de desplazados ha limitado aún más los recursos disponibles y los servicios públicos.

Desde el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) también han dado la voz de alarma sobre la situación en la que se encuentran tanto los desplazados como las comunidades de acogida. "Un enorme número de personas ha tenido que huir por la violencia en un lapso muy breve de tiempo", ha resaltado el jefe de la delegación del CICR en el país, James Reynolds.

"Se han instalado en edificios de escuelas públicas, centros de formación además de ser acogidos por familias en la zona, así que, cuando algo así sucede las condiciones en las que estas personas están viviendo son realmente muy difíciles", ha incidido Reynolds. Según ha explicado, los centros de saluda de la zona se están viendo sobrepasados.

      Gabriele François Casini/MSF

"Estaban funcionando bien, pero ahora tienen que atender al doble de población y muchos de quienes llegan están ya enfermos", ha señalado el responsable del CICR. Tanto este organismo como MSF temen que las malas condiciones en las que se encuentran los desplazados puedan provocar casos de desnutrición y brotes de enfermedades.

Según Saibene, cuando tantas personas "viven juntas en condiciones de hacinamiento, con acceso limitado a agua limpia y sin las letrinas necesarias, el riesgo de brotes de enfermedades contagiosas es muy alto". "Debemos actuar rápidamente para mejorar las condiciones en los sitios donde se alojan las personas desplazadas o de lo contrario la situación empeorará", ha prevenido la coordinadora de MSF.

LA SITUACIÓN PODRÍA EMPEORAR CON LAS LLUVIAS

Además, según ha advertido MSF, las condiciones podrían empeorar con la llegada del frío y la temporada de lluvias, de ahí la importancia de hacer llegar ayuda cuanto antes, algo en lo que esta ONG, al igual que el CICR y ACNUR ya están trabajando con el Gobierno etíope.

"Durante la temporada de lluvias, los recursos alimentarios de los hogares se agotan casi por completo. Por ello es necesario garantizar una distribución general de alimentos durante toda la crisis para evitar la desnutrición", ha subrayado la coordinadora de MSF. "Es necesario que las organizaciones no gubernamentales y las autoridades locales den una respuesta rápida y sostenida, además de contar con el compromiso continuo de los donantes", ha defendido Saibene.

"Muchos de los desplazados no tienen nada más que las ropas con las que llegaron, las cuales no pueden mantenerles calientes en las frías noches. A medida que las lluvias se intensifiquen, quienes se encuentran en refugios improvisados se enfrentan al riesgo de graves problemas de salud y brotes de enfermedades", ha alertado el portavoz de ACNUR.

ALGUNOS HAN COMENZADO A REGRESAR

Por otra parte, algunos han comenzado a regresar ya a sus hogares. "Aunque hay gente que sigue huyendo, las estimaciones del Gobierno sugieren que unas 200.000 personas han regresado a sus zonas de origen", ha indicado Baloch, que ha insistido en la importancia de que estos retornos sean voluntarios y se realicen de forma segura y con dignidad.

"Aquellos que han regresado a sus terrenos o granjas a menudo se encuentran con que no queda nada. Infraestructura como escuelas, fábricas de café y centros de salud han quedado parcial o totalmente destruido", ha subrayado Baloch.

"Los desplazados, las comunidades de acogida y los retornados necesitan acuciantemente asistencia para cubrir necesidades básicas como comida, agua, mantas y suministros para cocinar. También hacen falta con urgencia materiales de cobijo, especialmente coberturas de plástico, antes de que lleguen las lluvias", ha precisado, trasladando el llamamiento de ACNUR a que se dé "más apoyo" a los afectados por esta crisis.

Por otra parte, ha indicado que algunos desplazados se muestran aún reacios a volver a sus casas por temor a que la violencia se reanude. Tigist es una de ellas. Según ha contado al CICR, abandonó su aldea "con las manos vacías" para salvar la vida. "Quiero regresar a mi localidad pero tengo miedo porque ahora estoy sola", ha explicado, después de que su marido haya muerto ante la imposibilidad de recibir tratamiento ya que no podían pagarlo tras haber perdido todo en su huída.