MANILA 27 Ene. (Reuters/EP) -
El jefe de la Unidad de las Fuerzas Especiales de la Policía de Filipinas (SAF) ha sido suspendido por su gestión en la operación desarrollada el fin de semana en la que trataban de arrestar a dos milicianos de al Qaeda y murieron más de 40 agentes al enfrentarse con un grupo de combatientes del Frente Moro de Liberación Islámico (MILF), según ha anunciado este martes el ministro del Interior, Manuel Roxas.
"Hemos decidido la dimisión administrativa del director del SAF, Leo Napenas, en espera del resultado de la comisión de investigación", ha concretado Roxas. "Ayer se le dio la oportunidad de que recuperase los cuerpos de sus hombres y ha sido llamado de vuelta a Manila. Si se ha producido algún error, el responsable es él", ha añadido.
El ministro ha ordenado una investigación sobre lo ocurrido ya que, según ha explicado, la operación no había sido aprobada por los altos cargos policiales. El lunes, Roxas calificó lo ocurrido como "un error" y aclaró que la Policía estaba intentando capturar a dos yihadistas de Al Qaeda cuando se encontraron con un grupo de rebeldes que pensaron que la operación estaba dirigida hacia ellos. Fue entonces cuando comenzó el enfrentamiento.
"Ha sido un desencuentro", precisó Roxas en una rueda de prensa en la ciudad de Cotabato, en el sur del país. "Esperamos que esto tenga su impacto, pero tenemos la esperanza y confiamos en que no descarrile las conversaciones de paz", ha dicho.
Tras 45 años de enfrentamientos con los rebeldes musulmanes, en un país de mayoría cristiana, el Gobierno y los milicianos han llegado a un acuerdo por el que estos últimos están dispuestos a disolver su formación y entregar las armas a cambio de un gobierno autónomo.
Aunque el Gobierno de Filipinas y los rebeldes firmaron la tregua en marzo de 2014, el acuerdo final aún se está elaborando, por lo que las autoridades esperan que no afecte el suceso. La siguiente etapa del proceso consiste en que el Senado redacte una ley sobre la autonomía de la región, un acuerdo que pondría fin a una lucha en la que han muerto unas 120.000 personas y ha dejado 2 millones de desplazados.
BUSCABAN A MIEMBROS DE AL QAEDA
Roxas ha explicado que la verdadera naturaleza de la operación era la detención de Zulkifli bin Hir, un miembro del grupo Jemaah Islamiya vinculado a Al Qaeda y sospechoso como responsable de numerosos ataques con bombas en Filipinas. El otro miliciano buscado por la Policía era Abdul Basit Usman.
Bin Hir, alias Marwan, es el yihadista más buscado en Filipinas y Estados Unidos ofrece una recompensa de 5 millones de dólares (casi 4,5 millones de euros) por él.
Roxas ha anunciado que existe una alta probabilidad de que Bin Hir haya sido "neutralizado" durante el enfrentamiento, aunque hay que esperar a los resultados de las pruebas de ADN para confirmarlo. Sin embargo, ha añadido que Usman ha escapado.