Trump busca disuadir a China en el Indo-Pacífico desde la superioridad estratégica, pero sin confrontación
La Casa Blanca exige a sus aliados que asuman mayores responsabilidades
MADRID, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -
El Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) ha revelado este viernes la estrategia de Seguridad Nacional (NSS) de la Casa Blanca para 2026, un año que marcará el camino hacia "una nueva edad de oro" cuyo principal objetivo es "la restauración de la paz mediante la fuerza", sobre la base de un "realismo flexible y práctico" que permita anteponer los intereses estadounidenses y mantener a raya a China, negociando desde la superioridad estratégica y no desde la confrontación.
La nueva estrategia estadounidense apuesta por la restauración del "espíritu guerrero" del país, no para "la agresión ni la guerra perpetua", sino para la paz; "una paz noble y orgullosa" que no "sacrifique la seguridad, las libertades y la prosperidad del pueblo" de EEUU.
"Afortunadamente, esta paz es compatible con los intereses de nuestros posibles adversarios, siempre que mantengan sus demandas razonables y acotadas. No exigimos su humillación ni su sometimiento. Exigimos únicamente que respeten nuestros intereses, concebidos de manera razonable. Si todos podemos reconocer esto, podremos alcanzar un equilibrio de poder flexible y sostenible, y con él, la paz", reza el documento desclasificado este viernes.
Así las cosas, Defensa insta a no olvidar --como habrían hecho administraciones anteriores-- "la sabiduría de la Doctrina Monroe" y ha asegurado que, si sus eventuales adversarios son "suficientemente imprudentes" como para rechazar esta "generosa oferta", las Fuerzas Armadas estadounidenses "estarán listas para luchar y ganar las guerras de la nación de la manera que tenga sentido para (ellos)".
Ello implica, ha explicado el DoD, "priorizar las misiones que más importan para la seguridad, la libertad y la prosperidad de EEUU", concentrando principalmente los esfuerzos del Departamento en la defensa del territorio nacional y de los intereses estadounidenses "en todo el hemisferio occidental", poniendo el foco en los accesos marítimos y comerciales de Washington, sobre todo en "terrenos clave" como el Canal de Panamá, el Golfo de México y Groenlandia, las amenazas aéreas no tripuladas, una disuasión nuclear "sólida y moderna" o la defensa, entre otros.
"Actuaremos de buena fe con nuestros vecinos, desde Canadá hasta nuestros socios en Centro y Sudamérica, pero nos aseguraremos de que respeten y cumplan con su parte en la defensa de nuestros intereses compartidos. Y cuando no lo hagan, estaremos preparados para tomar acciones focalizadas y decisivas que promuevan de manera concreta los intereses de Estados Unidos", matiza el escrito.
DISUADIR A CHINA MEDIANTE LA FUERZA
El inquilino de la Casa Blanca se ha mostrado consciente de que este nuevo enfoque de seguridad pasa necesariamente por una mejora de las relaciones con China, pues "la libertad y la prosperidad del pueblo estadounidense están directamente vinculadas a (su) capacidad de comerciar y relacionarse desde una posición de fuerza en el Indo-Pacífico".
En este contexto, el Ejecutivo de EEUU se ha mostrado "dispuesto a interactuar directamente con el presidente Xi Jinping para lograr (sus) objetivos", pero también ha manifestado "cuán importante es negociar desde una posición de fuerza".
"El DoD abrirá una gama más amplia de comunicaciones militares con el Ejército Popular de Liberación (EPL), con el objetivo de apoyar la estabilidad estratégica con Pekín, así como la desconflicción y la desescalada en términos generales. No obstante, seremos realistas y lúcidos respecto a la velocidad, escala y calidad del histórico aumento militar de China. Nuestro objetivo no es dominar a China, ni estrangularla ni humillarla. Nuestro objetivo es sencillo: impedir que nadie, incluida China, pueda dominarnos", se lee en la estrategia 2026.
La disuasión a China es en "en esencia" un paso necesario para "establecer las condiciones militares necesarias para alcanzar el objetivo de la NSS de un equilibrio de poder en el Indo-Pacífico que permita a todos disfrutar de una paz digna".
La lógica que subyace a este planteamiento es que, si China --o cualquier otro actor-- logra dominar esta región "crucial", podría "vetar de manera efectiva el acceso de EEUU al centro de gravedad económico mundial, con implicaciones duraderas para las perspectivas económicas de (la) nación, incluida (su) capacidad de reindustrialización", otro punto destacado en el estrategia de seguridad de Washington.
MÁS DEFENSA Y MAYOR COMPROMISO DE LOS ALIADOS
Por otro lado, la NSS 2026 defiende la reducción de las interdependencias de EEUU, así como la imposición de mayores responsabilidades a sus aliados. En este sentido, si bien descarta el aislamiento, exige un reparto de cargas mucho mayor, de manera que Estados Unidos seguirá comprometido con sus aliados, aunque ya no actuará como garante único de su seguridad. "Lo harán no como un favor hacia nosotros, sino por sus propios intereses", se extrae del texto oficial.
De igual modo, la estrategia apuesta por la reconstrucción y el impulso de la base industrial de defensa estadounidense como pilar central del poder militar, a fin de que EEUU recupere su rol como "principal arsenal del mundo", capaz de producir a gran escala, con rapidez y tecnología avanzada --incluida la IA-- tanto para sí mismo como para sus aliados, reforzando así la disuasión colectiva.
Con estas prioridades, la NSS busca garantizar que las fuerzas estadounidenses sean capaces de disuadir a sus adversarios y, si es necesario, derrotarlos "con rapidez y con los más altos niveles de calidad", incluso mediante operaciones lanzadas directamente desde el territorio estadounidense.
La lógica central de la estrategia es poner los intereses de los estadounidenses en primer lugar, con una visión pragmática y sin idealismos. El documento marca un giro claro hacia un realismo duro, orientado a evitar conflictos mayores y sentar las bases de una paz sostenible, solo alcanzable desde una posición de fuerza militar. En este sentido, el Departamento de Defensa se erige como la "espada y el escudo" de la nación, preparado para actuar con decisión al servicio de la visión presidencial de una paz duradera basada en la disuasión.