EEUU e Irán regresan a la vía militar con la amenaza de una guerra a gran escala

La disputa por el control del estrecho de Ormuz impulsa una nueva escalada mientras Trump avisa de ataques a infraestructuras críticas

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El presidente de EEUU, Donald Trump, durante un encuentro en la Casa Blanca. - Europa Press/Contacto/Graeme Sloan - Pool via CNP
Europa Press Internacional
Actualizado: sábado, 18 julio 2026 10:32

MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

Estados Unidos e Irán han reanudado en los últimos días las hostilidades tras el repunte de la tensión en el estrecho de Ormuz, motivado por las disputas sobre la gestión de las rutas marítimas y las acusaciones cruzadas de incumplimiento del preacuerdo firmado en junio. Esta nueva escalada deja prácticamente en papel mojado la tregua alcanzada en abril y alimenta el riesgo de un retorno a un conflicto de mayor envergadura.

En el centro de la disputa se encuentra el propio texto del acuerdo suscrito hace un mes entre Washington y Teherán. Su redacción y, sobre todo, las diferentes interpretaciones sobre su alcance han avivado las fricciones en torno al estrecho de Ormuz, donde Irán mantiene que el pacto refuerza su soberanía y su capacidad de control sobre la estratégica vía marítima.

"La República Islámica de Irán tomará las medidas necesarias, haciendo todo lo posible, para garantizar el paso seguro y sin coste alguno de los buques mercantes, durante un período de 60 días únicamente, desde el Golfo Pérsico hasta el mar de Omán y viceversa", establece el punto cinco del acuerdo, convertido ahora en el principal foco de controversia entre Teherán y Washington.

Mientras que Estados Unidos interpretó esta cláusula como un gesto para facilitar la reapertura del estratégico estrecho, la República Islámica sostienen que el texto reconoce y consolida su control exclusivo sobre ese corredor marítimo.

A ello se suma la previsión de que Irán mantenga conversaciones con Omán "para definir la futura administración y los servicios marítimos en el estrecho de Ormuz", una disposición que, desde la perspectiva iraní, refuerza aún más su papel en la gestión del paso, mientras que sus detractores consideran que altera el equilibrio previo ante las aspiraciones de Irán de imponer tasas a los buques que atraviesen el paso en concepto de servicios y compensaciones medioambientales, unos gravámenes que las autoridades iraníes evitan llamar peajes.

El intento de varios buques mercantes de cruzar por rutas no consensuadas con Teherán ha hecho saltar las chispas en el estratégico paso, siendo cuatro de estas embarcaciones las atacadas por la Guardia Revolucionaria al entender que es la respuesta acorde a una violación del acuerdo firmado con Estados Unidos, quien a su vez ha dado por roto el pacto y retomado sus ataques militares con fuertes bombardeos contra el sur de Irán, en particular zonas costeras e islas desde las que las fuerzas iraníes amenazan la navegación internacional por el estrecho.

Convertido en el arma principal de presión de Irán para frenar la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, el paso de Ormuz ha vivido desde entonces una escalada militar que ha culminado con la reimposición por parte de Estados Unidos del cierre perimetral establecido en la región durante la ofensiva y que busca el bloqueo de los puertos y buques iraníes.

Desde entonces, ambas partes han llevado la escalada bélica al límite, con un intercambio de ataques durante casi una semana y una intensa campaña de bombardeos sobre la República Islámica que ha dejado más de una treintena de civiles muertos. Teherán, por su parte, ha respondido con nuevos ataques contra países vecinos que albergan bases militares estadounidenses y que, según las autoridades iraníes, desempeñan un papel clave en el lanzamiento de la ofensiva.

AMENAZA DE UNA NUEVA GUERRA TOTAL

Mientras Pakistán y Qatar, los principales mediadores entre Washington y Teherán, reclaman un alto el fuego inmediato e instan a ambas partes a retomar el diálogo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a recurrir a una retórica especialmente beligerante para presionar a Irán. El mandatario norteamericano ha advertido de que la campaña de bombardeos "continuará" hasta que Teherán diga "ya basta" y ha insistido en que las autoridades iraníes deben sentarse a negociar un acuerdo definitivo.

Aunque asegura haber alcanzado los objetivos militares y haber mermado significativamente las capacidades de la República Islámica, Trump se enfrenta a un escenario de bloqueo en torno al estrecho de Ormuz. En este contexto, sostiene que "la única forma de negociar" con el liderazgo iraní es "a través de la fuerza" y ha vuelto a dejar entrever la posibilidad de una escalada hacia un conflicto de mayor intensidad, al señalar que los próximos objetivos serían infraestructuras críticas cuya destrucción afectaría directamente a la vida cotidiana de la población iraní.

"La semana que viene se le pondrá muy mal" a los iraníes porque será "el turno de las centrales eléctricas" y de los puentes, afirmó esta semana en una entrevista con la cadena Fox. "Vamos a dejar fuera de combate todas sus centrales. Vamos a dejar fuera de combate todos sus puentes, a menos que se sienten a la mesa y negocien", declaró, antes de sostener que, en su opinión, Teherán "no tiene otra opción" que alcanzar un acuerdo.

Desde el lado iraní, las autoridades sostienen que, tras las supuestas violaciones del acuerdo por parte de Estados Unidos, ya no existen las condiciones para retomar las negociaciones. En este contexto, consideran que, una vez pase el foco mundial de la Copa del Mundo de fútbol que organiza Estados Unidos, Trump tratará de reavivar el conflicto con una nueva fase de la ofensiva, más intensa y diversificada, que incluiría aparte de bombardeos, asesinatos selectivos, ciberataques, operaciones de desestabilización interna e incursiones transfronterizas, con especial atención a grupos armados kurdos y otros actores presentes en la frontera con Irak.

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