EEUU insta a China a iniciar un diálogo con el Dalai Lama

Actualizado 26/05/2019 10:55:54 CET

PEKÍN, 26 May. (Reuters/EP) -

El embajador estadounidense en China, Terry Branstad, ha alentado al Gobierno chino durante un viaje a la región del Himalaya a iniciar un diálogo con el líder espiritual del Tíbet, el Dalai Lama, y ha criticado a Pekín por interferir en la libertad religiosa.

Branstad ha pedido al Gobierno chino que entable un diálogo con el Dalai Lama o sus representantes para "buscar una solución que resuelva las diferencias", según ha dicho un portavoz de la embajada.

"También expresó su preocupación por la injerencia del Gobierno chino a la libertad de los budistas tibetanos para practicar su religión", ha añadido.

Branstad ha visitado el Tíbet esta semana en medio de la escalada de tensión comercial y diplomática entre los dos países, en la que ha sido la primera visita de un embajador estadounidense a este región desde 2015.

La visita se ha producido tras la aprobación el pasado mes de diciembre de la Ley de Acceso Recíproco a Tíbet, que busca presionar a China para que abra la región negando la entrada a Estados Unidos a funcionarios considerados responsables de restringir el acceso a Tíbet; legislación que ha sido denunciada por China.

Durante su visita, Branstad se ha reunido con altos cargos del Gobierno chino y con figuras religiosas y culturales tibetanas y ha planteado sus "preocupaciones sobre la falta de accesibilidad al Tíbet", ha manifestado la embajada de Estados Unidos en Pekín este sábado.

DETERIORO DE LA SITUACIÓN HUMANITARIA

El grupo de estudios Freedom House coloca a Tíbet como una de las zonas del mundo con menores derechos y libertades. "A los residentes de etnia china y tibetana se les niegan los derechos fundamentales, pero las autoridades son especialmente rigurosas en la supresión de cualquier signo de disidencia entre los tibetanos, incluidas las manifestaciones de creencias religiosas y de identidad cultural exclusivamente tibetanas", apunta el grupo.

"Las políticas estatales", prosigue, "alientan la migración a otras partes de China, reduciendo la participación de la población étnica tibetana". Esta valoración es compartida por la inmensa mayoría de las agencias internacionales y Naciones Unidas. Su Alto Comisionado para los Derechos Humanos señaló el verano pasado un "rápido deterioro" de las condiciones humanitarias.

Este deterioro coincide, según la histórica campaña de Save Tibet, con un aumento del control ejercido por las autoridades chinas sobre la región, cuyo aniversario han elegido precisamente para introducir "un nuevo elemento de autoritarismo": el reconocimiento facial y el control en tiempo real en los taxis en la capital, Lhasa. "Incluso en un taxi, las autoridades podrán seguir cada conversación y el movimiento de personas en la capital histórica y cultural del Tíbet", añade.

"Durante este período las autoridades chinas han hecho particularmente peligroso que los tibetanos se comuniquen con el mundo exterior, y existen severas restricciones de información en el contexto de una escalada constante en su control sobre todo Tíbet y la imposición de una vigilancia total", añade.

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