Esperando una paz que aún no termina de concretarse en Sudán del Sur

Actualizado 12/03/2019 16:45:07 CET
Sudán del Sur.- Esperando una paz que aún no termina de concretarse en Sudán del
NRC/TIRIL SKARSTEIN
 

La ONU y las ONG alertan de las enormes necesidades humanitarias en el país y confían en que el acuerdo de paz se mantenga

MADRID, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los sursudaneses saben bien lo que significa que un acuerdo de paz se desmorone. Ya lo vivieron en 2016 y entonces el conflicto que había comenzado en diciembre de 2013 se recrudeció. Ahora, esperan que el acuerdo alcanzado entre el Gobierno de Salva Kiir y el principal grupo rebelde comandado por el exvicepresidente Riek Machar junto a otros grupos armados el pasado septiembre sea el definitivo.

"La gente está más preparada que nunca para la paz. Hay una gran expectación en que el acuerdo allane el camino hacia un país pacífico y próspero", asegura a Europa Press el jefe de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) en Sudán del Sur, Steve O'Malley.

Prueba de ello, resalta, es que "estamos viendo algunos retornos iniciales de personas que huyeron de sus hogares en busca de seguridad". Según los datos de la ONU, unos 135.000 refugiados han regresado al país. Pero todavía hay 2,3 millones de sursudaneses refugiados en los países vecinos, esencialmente en Uganda, y 1,9 millones de desplazados.

Desde de que se firmó el acuerdo, "ha habido una reducción de los enfrentamientos en muchas partes del país, así que podemos decir que la situación ha mejorado", señala por su parte a Europa Press el asesor regional del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), Jeremy Taylor.

Sin embargo, la violencia continúa en algunas zonas donde están presentes los grupos que no firmaron el acuerdo, en particular el grupo comandando por el general Thomas Cirillo, activo en el estado de Equatoria Central. También continúan "otras formas de violencia como los enfrentamientos intercomunitarios y el robo de ganado", resalta Taylor.

EL ACUERDO DE PAZ HA SALVADO VIDAS

Pese a ello, el jefe de la Misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS), David Shearer, tiene claro que el acuerdo alcanzado, aunque imperfecto, ha salvado vidas. "Muchas personas están vivas hoy que podrían no haberlo estado si no se hubiera firmado el acuerdo", sostuvo el viernes ante el Consejo de Seguridad de la ONU, si bien reconoció que "el sufrimiento continúa".

En las últimas semanas, distintos organismos de la ONU han publicado informes sobre el incremento de los casos de violaciones y abusos sexuales contra mujeres y niñas en el país, donde el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) estima que el 25 por ciento de las víctimas son menores. Oxfam también ha constatado que la confluencia de conflicto, pobreza y hambre han aumentado el matrimonio infantil en el país.

"Cinco años de conflicto han doblegado a Sudán del Sur, donde más de siete millones de personas necesitan ayuda humanitaria para vivir", incide el director en funciones de Oxfam en el país, Nicolo Di Marzo. "Llevará años que el país se recupere de los efectos del conflicto", añade, subrayando que "con cada año que ha pasado hemos visto empeorar la situación humanitaria".

Pero si hay algo que genera preocupación tanto a las agencias de la ONU como a las ONG presentes en el país es la falta de alimentos. Casi siete millones de personas corren el riesgo de sufrir graves carencias alimentarias coincidiendo con la estación seca que va de mayo a julio, según la ONU. "Se trata de una cifra sin precedentes y un aumento en 870.000 personas con respecto al año pasado", resalta el asesor del NRC.

"En 2019, alrededor del 30 por ciento de los niños menores de cinco años presentarán desnutrición aguda y estarán tan hambrientos que probablemente tendrán otras complicaciones", advierte a su vez O'Malley.

PROBLEMAS DE ACCESO Y FALTA DE FONDOS

Para poder ayudar a estos niños, y en general a toda la población civil necesitada de asistencia, es fundamental que las organizaciones humanitarias tengan acceso. "Unos 1,5 millones de personas se encuentran en zonas de muy difícil acceso", subraya el jefe de la OCHA, lo que les deja sin la posibilidad de recibir "ayuda vital".

"En algunos lugares el acceso está mejorando pero queremos ver que esto ocurre en todas las áreas en las que nos esforzamos por llegar", defiende. Una petición, la del acceso sin restricciones, que comparten NRC y Oxfam.

A los problemas de acceso se suma además el hecho de que "Sudán del Sur sigue siendo uno de los países más peligrosos en el mundo para la ayuda humanitaria", lamenta el responsable de la OCHA. "En 2018, 15 trabajadores humanitarios fueron asesinados, lo que eleva a al menos 112 el total desde que comenzó el conflicto en 2013", precisa.

Pero además "hacen falta de forma desesperada más fondos", advierte O'Malley. Para este año, la ONU ha pedido 1.500 millones de dólares con los que espera atender las necesidades de 5,7 millones de sursudaneses pero por ahora "solo hemos recibido 64 millones, alrededor del 5 por ciento".

"Debemos mantener al menos el nivel actual para salvar vidas", añade por su parte el responsable de Oxfam, mientras que el asesor del NRC reclama a los donantes que "incrementen su apoyo" puesto que, al margen del acuerdo de paz, "Sudán del Sur se enfrenta a una crisis humanitaria inmensa".

El año pasado, los donantes contribuyeron con más de 1.000 millones de dólares con los que se ayudó a 5 millones de personas. Esa cifra, destacó Shearer ante el Consejo de Seguridad de la ONU, "es más de dos veces el presupuesto del Estado sursudanés". Así pues, sostuvo el jefe de la UNMISS, "la paz salva vidas y también ahorra dinero". "Sudán del Sur es un país de abundancia, donde nadie debería pasar hambre", lamentó.

EL ACUERDO DEBE CUMPLIRSE

La clave está pues, coinciden todos, en que el acuerdo se cumpla. Pero, como dijo Shearer, aunque ha habido algunos "cambios positivos" todavía quedan "cuestiones fundamentales que resolver", entre las que mencionó la delimitación de las provincias y estados, la formación de un Ejército unificado que se despliegue tanto en la capital, Yuba, como en el resto de ciudades importantes, así como la elaboración de una nueva Constitución.

La siguiente fecha clave en el proceso será el 12 de mayo, para cuando el Gobierno de transición debe estar en marcha y los distintos vicepresidentes, entre ellos Machar, deben haber asumido sus cargos. Un fracaso "generaría frustración, ira y una posible vuelta a la violencia, igual a lo que ocurrió en 2013 y 2016", subrayó el jefe de la Misión de la ONU. "No podemos permitir que eso ocurra", sostuvo. "El coste del fracaso es impensable", advirtió.

Las próximas semanas "serán críticas" a nivel político, coincide el asesor del NRC. La ONG noruega teme que algunas de las cuestiones incluidas en el acuerdo puedan llevar en último término a la violencia. Además, sostiene Taylor, el texto firmado "hace poco por abordar lo que motiva la insatisfacción y la violencia a nivel local" por lo que cabe esperar que "la violencia siga afectando a los civiles.

Un temor que comparte Oxfam. "Solo una inversión significativa por parte de los líderes sursudaneses, tanto asegurándose del pleno cumplimiento del acuerdo como ofreciendo servicios a los ciudadanos, pondrá fin al sufrimiento de los sursudaneses", recalca Di Marzo, que también reclama que se de a los ciudadanos de a pie "influencia real para moldear el Sudán del Sur que quieren".

"Los líderes sursudaneses deben asegurarse de que el alto el fuego se respeta en todas partes en el país, aumentar sus esfuerzos contra la violencia sexual y de género y liberar a todos los presos políticos", agrega. "Esta paz debe llevar a un Sudán del Sur fundamentalmente diferente", confía el jefe de Oxfam, que recalca: "Puede que se haya firmado un acuerdo de paz, pero los efectos del conflicto probablemente durarán durante años".