LONDRES 7 Dic. (EUROPA PRESS) -
Amnistía Internacional (AI) ha instado a las autoridades de Estonia a que pongan fin a la discriminción y exclusón de que son objeto, "todos los días de su vida", los ciudadanos pertenecientes a la minoría rusa --un tercio de la población--, que tienen acceso limitado al mercado laboral y gozan de menos derechos que el resto de los letones.
Una delegación de AI entregó hoy un informe sobre minorías lingüísticas a varios responsables del Gobierno estonio, a quienes pidió que mejoren las condiciones de acceso al trabajo a los ciudadanos de habla rusa y a que lleven a cabo políticas que reflejen las necesidades de las minorías.
En particular, Amnistía ha pedido a Estonia que reconsidere su decisión de no reconocer a los rusohablantes como minoría lingüística y que revise los métodos y criterios de trabajo del Consejo de Inspección del Lenguaje, el organismo encargado de supervisar y potenciar el uso del idioma letón.
"La forma en que Inspección del Lenguaje ha hecho cumplir la Ley sobre el Idioma no es sólo ineficaz para promover el idioma estonio, sino que ha creado un temor a las instituciones del Estado y una inseguridad laboral entre los rusohablantes que les ha alejado aún más de la sociedad estonia", declaró el director del Programa para Europa y Asia Central de Amnistía Internacional, David Díaz-Jogeix.
Cerca del 13 por ciento de los miembros de las minorías estaba en el paro en 2005, frente al cinco por ciento de los pertenecientes a la etnia estonia. Al respecto, Amnistía recordó que numerosos tratados internacionales contienen provisiones que obligan a los Estados a respetar los derechos de las minorías al trabajo.
No obstante, los requerimientos sobre ciudadanía e idioma existentes en Estonia para acceder a un trabajo, tanto público como privado, limitan los derechos laborales de los rusohablantes, según AI.
Por ejemplo, numerosas personas que nacieron y vivieron sus vidas en Estonia pero que, pese a ello, no gozan de la nacionalidad estonia, no pueden trabajar para el Estado ni para los municipios. Aparte, los rusohablantes se enfrentan también a barreras para acceder a trabajos en el sector privado, incluso cuando se trata de atender al público en áreas mayoritariamente rusas.
La legislación estonia establece que sólo los ciudadanos estonios tienen derecho a ser considerados una minoría nacional. Por ello, el 20 por ciento de la población estonia no puede acceder a los derechos concernientes a las minorías, reconocidos internacionalmente, pese a pertenecer de hecho a la minoría rusa.
"Las autoridades estonias deben reconsiderar su actual definición de lo que constituye una minoría nacional para reconocer la existencia de una minoría lingüística rusohablante 'de facto', a fin de que todos los rusohablantes, al margen de que sean o no ciudadanos de Rusia, puedan gozar de los derechos para las minorías", concluyó Díaz-Jogeix.