MANILA 11 Oct. (EP/AP) -
Las autoridades del sur de Filipinas se preparan el miércoles para un posible atentado terrorista, un día después de que presuntos milicianos vinculados con Al Qaeda causaran la muerte de 12 personas con una bomba.
La explosión ocurrida la noche del martes destruyó un kiosco en el cual se vendían bebidas alcohólicas durante un festival en Makilala, a unos 950 kilómetros al suroeste de Manila, según dijo el jefe de la policía provincial de Cotabato del Norte, Federico Dulay. Al menos 12 personas murieron y otras 29 resultaron heridas.
Otra bomba estalló en un mercado de la ciudad de Tacurong, en otra área de la isla de Mindanao, unas horas antes, dejando seis heridos. Un guardia de seguridad encontró la bomba oculta en una bolsa y la lanzó lejos de la multitud antes de que estallara, dijo el coronel del ejército Felipe Tabas.
Las embajadas de Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña han advertido a sus ciudadanos que no viajen a Mindanao y expresaron que la amenaza de ataques o secuestros es alta en toda la nación, especialmente en los lugares frecuentados por extranjeros.
Fuentes de seguridad palestinas aseguraron que la mortal explosión podría estar relacionada con el arresto la semana pasada de Istiada Binti Oemar Sovie, esposa de Dulmatin, uno de los más buscados sospechosos de terrorismo por su supuesta participación en los atentados del 2002 en la isla indonesia de Bali, donde fallecieron 202 personas.
Dulmatin y otro indonesio, Umar Patek, estarían escondidos en la región filipina de Jolo, protegidos por el grupo guerrillero islámico Abu Sayyaf.
Dulay aseguró a AP que el artefacto en Makilala, hecho con un mortero de 88 milímetros, es similar a bombas empleadas anteriormente por el Abu Sayyaf, un grupo considerado como terrorista por Washington y conocido por sus campañas con bombas, secuestros y la decapitación de sus víctimas.