Filipinas rechaza la investigación de la ONU y amenaza con "consecuencias de amplio alcance"

Publicado 11/07/2019 16:20:48CET
Rodrigo Duterte, en un acto en Tokio
Rodrigo Duterte, en un acto en Tokio Rodrigo Reyes Marin/Zuma Press/d / DPA - Archivo

Sugiere que no cumplirá la resolución y que no podrán obligarle y carga contra los países que han votado a favor

MADRID, 11 Jul. (EUROPA PRESS) -

El ministro de Asuntos Exteriores de Filipinas, Teodoro Locsin Junior, ha mostrado su rechazo a la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas que aprueba una investigación internacional por las muertes registradas en Filipinas en el marco de la guerra contra la droga, al tiempo que ha advertido al organismo de la ONU de que su decisión tendrá "consecuencias de amplio alcance".

"Filipinas rechaza esta resolución. Sinceramente, no puede obedecerla. No aceptaremos una resolución políticamente partidista y unilateral, tan alejada de la realidad sobre el terreno. Llega directamente de boca de la reina de 'Alicia en el país de las maravillas': 'Primero el juicio, luego las pruebas'", ha asegurado el jefe de la diplomacia filipina en una serie de mensajes publicados en su cuenta de Twitter tras conocer la resolución del Consejo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra.

En la declaración que Locsin ha enviado al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para su lectura antes de la votación, el ministro filipino ha puesto en duda la validez de la resolución. "Esta resolución no ha sido adoptada universalmente. Por tanto, su validez es altamente cuestionable. No representa la voluntad del Consejo, mucho menos de los países en desarrollo que están siendo siempre objetivo de estas resoluciones", ha indicado, según informa la cadena de televisión ABS-CBN.

El ministro de Exteriores filipino ha dicho que la resolución ha sido impulsada por "países occidentales" que confían en que "el mundo ha olvidado lo que hicieron y lo que se les debería haber hecho si hubiera habido entonces un Consejo de Derechos Humanos". "Fue impulsado por la arrogancia de los que piensan que los países en desarrollo no se enfrentarán a ellos incluso aunque podamos y como de hecho vamos a hacer. Habrá consecuencias", ha asegurado.

Locsin ha hecho hincapié en que su Gobierno rechaza la resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas porque supone una amenaza contra los países que tienen "un enfoque duro para aplastar al crimen".

CONSECUENCIAS PARA QUIENES HAN INSULTADO A FILIPINAS

Además, ha asegurado que la resolución es "inaplicable" porque "no hay poder en el mundo que pueda imponer un juicio multilateral en un país con unas Fuerzas Armadas". "En realidad, no tiene efecto pero para aquellos que han votado para insultarnos habrá consecuencias de amplio alcance", ha advertido.

El ministro de Exteriores filipino ha sugerido en otro mensaje que Filipinas no cumplirá la resolución porque eso es lo que sucede con las resoluciones que se aprueban con un estrecho margen. "Resoluciones así, especialmente aquellas aprobadas por una pequeña minoría, pueden y serán ignoradas. No habrá consecuencias", ha subrayado.

Por último, ha reiterado su amenaza de que habrá "consecuencias" para los países que han votado a favor de investigar a Filipinas. "La iniciativa para insultar a Filipinas con la asunción sin pruebas de que comete graves abusos tendrá consecuencias de amplio alcance", ha señalado.

"No tienen medios, por lo que lo único que pueden hacer es insultar. Naciones Unidas es una colección de soberanías y no una soberanía colectiva", ha concluido.

El Gobierno de Filipinas ha reaccionado así a la decisión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha aprobado este jueves una resolución para poner en marcha una investigación preliminar sobre las miles de muertes registradas en Filipinas en el marco de la llamada guerra contra la droga impulsada por el mandatario del país, Rodrigo Duterte.

La resolución, presentada por Islandia, ha sido aprobada con los votos a favor de 18 países, el rechazo de otros catorce, incluida China, y quince abstenciones (incluido Japón) en la reunión celebrada en Ginebra.

La delegación del Gobierno de Filipinas ha emplazado a los países a rechazar la resolución, que pide a la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que informe sobre sus conclusiones en junio de 2020.

Desde que el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, puso en marcha la campaña de guerra contra las drogas en junio de 2016, han muerto más de 6.000 personas en operaciones policiales relacionadas con el tráfico y el consumo de estupefacientes. Algunas organizaciones elevan el balance hasta los 27.000 muertos.

El Ejecutivo defiende la actuación de las fuerzas de seguridad y asegura que todas las muertes que se han registrado están justificadas por resistencia de los sospechosos ante los agentes del orden. Los grupos de defensa de los Derechos Humanos han denunciado las muertes en las operaciones policiales y han asegurado que muchas de ellas son ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por policías o por asesinos a sueldo.

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