MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) -
Más de tres meses después del alto el fuego que puso fin a los enfrentamientos entre las fuerzas de Israel y las milicias de la Franja de Gaza, las consecuencias del conflicto siguen siendo visibles en las calles de este territorio, que aún hoy parece un escenario de guerra.
La ofensiva militar que Israel lanzó el 8 de julio y que duró unos 50 días concluyó con la muerte de más de 2.100 palestinos, de los cuales un 70 por ciento eran civiles. De ellos, según datos de la ONU, más de 500 eran niños.
Las consecuencias del conflicto, sin embargo, trascienden a las víctimas mortales. Más de 10.200 personas resultaron heridas y alrededor de mil niños sufrirán discapacidades. Además, 1.500 se han quedado huérfanos, según la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).
Más de una cuarta parte de la población gazací se vio obligada a abandonar su hogar en algún momento del conflicto. Los refugios habilitados por la UNRWA llegaron a acoger a casi 300.000 personas y, a finales de octubre, aún albergaban a 32.000.
La prioridad ahora es la reconstrucción de las viviendas dañadas por los bombardeos, para lo cual hacen falta 680 millones de dólares (unos 544 millones de euros). En términos globales, la UNRWA ha cifrado en 1.600 millones de dólares (unos 1.278 millones de euros) las necesidades para ayuda de emergencia, recuperación temprana y reconstrucción en la Franja.
Un chico israelí se sienta en las afueras de su casa familiar en Gaza

Chicos palestinos juegan en un charco cerca de casas en ruinas

Jóvenes palestinos de camino al colegio.

Hombre vive en una casa provisional después de que su vivienda fuera destruida.

Mural en una casa de Gaza.
