ABIYÁN 2 Dic. (Reuters/EP) -
El Gobierno de Ghana acusó a Costa de Marfil el pasado mes de julio de enviar escuadrones de la muerte a principios de año para secuestrar y asesinar a los simpatizantes exiliados del expresidente marfileño Laurent Gbagbo, según ha indicado un informe realizado por expertos de Naciones Unidas.
Estas acusaciones podrían agravar las tensiones entre los países vecinos, con una difícil relación desde que miles de marfileños huyeron a través de la frontera a raíz de la guerra civil de 2011.
En julio, en un encuentro entre un grupo de expertos de la ONU que vigila el cumplimiento de las sanciones impuestas al régimen de Liberia y las autoridades ghanesas, estas últimas afirmaron que Costa de Marfil había enviado "agentes con la intención de asesinar o secuestrar a milicianos refugiados simpatizantes de Gbagbo".
El conflicto civil surgió tras la negativa de Gbagbo a aceptar su derrota ante el principal opositor, Alassane Ouattara, en las elecciones presidenciales de 2010. Entre los refugiados políticos que se encuentran en Ghana hay numerosos antiguos miembros del Ejército y el Gobierno del expresidente.
"Las autoridades ghanesas aseguraron que habían frustrado al menos dos misiones de este tipo a principios de 2013", han afirmado los expertos en un informe al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Sin embargo, los expertos han precisado que estas acusaciones no han podido ser verificadas de forma independiente.
Por su parte, el Gobierno marfileño ha negado estas acusaciones. "¿Realmente creen que hubiésemos fracasado si hubiésemos querido hacerlo", ha preguntado el portavoz Ejecutivo marfileño, Bruno Kone, que ha resaltado que el panel de Naciones Unidas no ha podido verificar la información de Ghana.
Gbagbo está pendiente de juicio por parte del Tribunal Penal Internacional (TPI) por haber cometido supuestamente crímenes contra la humanidad durante la guerra en la que murieron alrededor de 3.000 personas.
Tanto el Gobierno de Outtara como los investigadores de Naciones Unidas acusan a los aliados de Gbagbo que ahora viven en Ghana de continuar organizando actos violentos en Costa de Marfil, como los ocurridos desde finales del año pasado.
También han acusado a los exiliados de haber contratado a mercenarios liberianos para que realicen redadas en las aldeas situadas en la frontera de Costa de Marfil.
El informe de Naciones Unidas ha indicado que el servicio de Inteligencia marfileño ha intentado contrarrestar este tipo de ataques mediante el pago a líderes mercenarios liberianos a principios de mayo, para recabar información y detener las incursiones.
Según el informe, las autoridades marfileñas emplearon a un antiguo oficial de la Agencia de Seguridad Nacional de Liberia como intermediario, sin que notificasen en ningún momento estos pagos a mercenarios al Gobierno de Liberia.
La ONU ha advertido de que este tipo de pagos, que oscilarían entre los 2.000 y 8.000 dólares (entre 1.475 y 5.900 euros) no constituyen un método fiable para asegurar la seguridad a lo largo de la frontera entre Costa de Marfil y Liberia.