El Gobierno afgano rechaza privatizar la guerra frente al empuje del contratista estadounidense Erik Prince

Blackwater USA Chief Executive Erik Prince testifies before the House Oversight
LARRY DOWNING / REUTERS - Archivo
Publicado 05/10/2018 13:30:22CET

KABUL, 5 Oct. (Reuters/EP) -

El Gobierno afgano ha expresado su rotundo rechazao a las especulaciones de que los contratistas militares extranjeros, con el estadounidense Erik Prince a la cabeza -- viejo conocido de la guerra en Irak, en donde su guardia privada Blackwater fue acusada de perpetrar una matanza de civiles -- podrían encargarse de entrenar al Ejército nacional de Afganistán.

Prince lleva un año presionando al Gobierno afgano con esta propuesta bajo el brazo. En su última visita a Kabul, Prince se encaró con varias figuras políticas afganas y dio entrevistas a medios de comunicación, entre ellos Tolo News, la estación de televisión más grande de Afganistán, así como al New York Times, para discutir el plan.

El presidente Ashraf Ghani, que se aproxima a las elecciones presidenciales de abril, rechazó repetidamente la propuesta y el jueves su asesor de seguridad nacional emitió una declaración en la que condenó lo que denominó un "debate destructivo". "Bajo ninguna circunstancia el gobierno y el pueblo afganos permitirán que la lucha contra el terrorismo se convierta en un negocio privado con fines de lucro", ratificó el comunicado.

En agosto, el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, también rechazó la propuesta. "Cuando los estadounidenses ponen en juego la credibilidad de su nación, la privatización probablemente no sea una buena idea", explicó.

Los funcionarios afganos han advertido también de que cualquier acción para reemplazar a los asesores militares de Estados Unidos con contratistas privados socavaría aún más la legitimidad del gobierno y alimentaría las acusaciones de los talibán de que la guerra se estaba llevando a cabo en beneficio de los intereses extranjeros.

"Si lo hicieran, incluso yo me uniría a los talibán", llegó a decir a Reuters un funcionario afgano bajo condición de anonimato.

El plan fue presentado originalmente el año pasado, mientras el presidente norteamericano, Donald Trump, estaba considerando una nueva estrategia para Afganistán, pero finalmente no fue adoptado. En su lugar, Trump apostó por un incremento de fuerzas.

MATANZA EN IRAK

En abril de 2015, un tribunal de Estados Unidos sentenció a cadena perpetua a un ex empleado de Blackwater, el francotirador Nicholas Slatten, y a 30 años de cárcel a otros tres antiguos trabajadores de la compañía por su papel en la muerte de 14 iraquíes desarmados que murieron tiroteados en 2007 en Bagdad.

Un jurado federal declaró culpables en octubre a los cuatro antiguos empleados tras un largo juicio en el que participaron hasta 30 personas que viajaron desde Irak para testificar contra ellos.

El veredicto llega más de siete años después de un suceso que disparó el sentimiento anti estadounidense en Irak y que puso en cuestión la amplia red de empresas privadas que suministraban servicios de seguridad a representantes extranjeros. Cuando se produjo el tiroteo, los guardias de Blackwater trataban de despejar el paso a un convoy del Departamento de Estado.

Una investigación del FBI determinó que las catorce muertes estaban injustificadas según las normas de comportamiento de las contratas privadas de seguridad en Irak, al tiempo que afirmó que Slatten había efectuado los primeros disparos.

Blackwater aseguró que uno de sus convoyes había sido atacado y sus abogados defendieron que las declaraciones de los testigos habían sido inventadas después de que todos ellos subrayaran que los contratistas abrieron fuego sin que mediara provocación.

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