Grupos de autodefensa peul y dogon acuerdan un alto el fuego y patrullas conjuntas en el centro de Malí

Publicado 04/07/2019 16:18:50CET
Vista general de la localidad dogon atacada en el centro de Malí
Vista general de la localidad dogon atacada en el centro de MalíREUTERS / STRINGER .

MADRID, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

Grupos de autodefensa de las comunidades peul y dogon, que han venido protagonizando en los últimos meses una ola de ataques y represalias que se han saldado con cientos de muertos, han suscrito esta semana un acuerdo de alto el fuego y acordado patrullas conjuntas en el centro de Malí, según informan los medios locales.

Según el diario 'Le Republicain', el lunes hubo una reunión en Sévaré, en la región de Mopti, entre representantes de la milicia Dan Na Ambassagou, principal grupo de autodefensa de la comunidad dogon, y un grupo de autodefensa peul al que se identifica como MSA, los cuales se comprometieron a aunar esfuerzos "para un retorno rápido y definitivo de la paz, la cohesión y la vida en común en el centro de Malí".

Al término del encuentro, emitieron una declaración conjunta firmada por Sékou Bolly, como líder del grupo peul, y Marcelin Guengere, como líder del grupo dogon, así como por el presidente de la comisión de concertación familiar y social en la crisis en el centro del país, Abdoulaye Pona, facilitador del encuentro.

Ambos grupos constataron el deterioro de la cohabitación entre ambas comunidades ante la "violencia en todos los órdenes" que se registra en esta zona de Malí y coincidieron en la necesidad de poner en marcha "las condiciones de un alto el fuego".

En este sentido, se comprometieron a aunar esfuerzos para devolver la paz y la cohesión social al centro de Malí y unificar el conjunto de grupos de autodefensa peul con vistas a hacer de ellos un interlocutor fiable ante el Estado.

Los peul, un grupo nómada que se dedica al pastoreo y que vive en buena parte de los países del Sahel, es visto con suspicacia por otros grupos, como los dogon, dedicados a la agricultura y con los que históricamente han competido por los recursos. El principal motivo es que los grupos yihadistas que operan en la región han aprovechado el descontento y la tradicional marginación de los peul para engrosar sus filas.

Asimismo, ambos grupos pactaron cesar inmediatamente el ciclo de ataques y represalias para evitar la violencia intercomunitaria, facilitar la reanudación de la actividad agrícola y ganadera y el retorno de los desplazados, según el documento recogido por el citado diario. También se comprometieron a cesar las palabras de odio hacia el grupo rival.

En declaraciones posteriores a la emisora Studio Tamami, Guengere, portavoz de Dan Na Ambassagou, ha destacado que la declaración firmada "podría llevarnos a un alto el fuego". Según ha explicado, lo que ambos grupos tienen que hacer ahora es dar pautas de actuación a sus hombres y sensibilizar a la población para "ir hacia la paz".

PATRULLAS MIXTAS

"Vamos a realizar patrullas mixtas de dogon y peul y vamos a perseguir a todos aquellos" que no pertenecen a estas comunidades, en referencia a los grupos islamistas, ha añadido. "Para ello, necesitamos el acompañamiento del Estado y de sus socios para erradicar esta plaga que se dispone a destruir nuestro territorio", ha precisado.

Más de 600 civiles han muerto desde principios de año en el centro de Malí como resultado de la ola de violencia sin precedentes que se viene registrando en esta parte del país, principalmente en la provincia de Mopti, según la ONU.

El centro de Malí ha sido escenario de una espiral de violencia nunca vista hasta ahora, con ataques de grupos yihadistas pero sobre todo con matanzas de carácter intercomunitario que enfrentan a los peul --tradicionalmente pastores musulmanes a los que se identifica con los grupos islamistas-- y dogon, una comunidad dedicada a la agricultura, a la que protegen milicias de autodefensa.

Además de los muertos y las decenas de heridos, según Naciones Unidas los desplazados por la violencia en las regiones de Mopti y Ségou prácticamente se han multiplicado por cuatro, pasando de 18.000 en mayo de 2018 a 70.000 en mayo de este año, lo que representa el 58 por ciento del total de desplazados en Malí, actualmente unos 120.000.

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