HRW acusa a comandantes del Ejército y de los rebeldes sursudaneses de reclutar a 15.000 niños soldado

Actualizado 15/12/2015 6:01:56 CET

NUEVA YORK, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

Más de quince comandantes militares tanto del Ejército de Sudán del Sur como del opositor Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán del Sur (SPLA-MiO) han empleado a decenas de miles niños soldado en el conflicto armado que libran desde 2013 en el país africano a los que han sometido a abusos, tortura y desconexión de sus familias, según ha denunciado la ONG Human Rights Watch en su último informe, en el que exige a las autoridades sursudanesas una investigación y la suspensión inmediata de los culpables.

El documento, titulado "Nosotros también podemos morir", identifica por nombre y apellidos a estos comandantes gracias a los testimonios de 101 niños soldado, víctimas de un reclutamiento forzado, que se han pasado meses muriéndose de hambre, lejos de sus familias, y arrojados a cruentas batallas en las que han visto morir a sus amigos.

El director para África de HRW, Daniel Bekele, acusa a estos comandantes de "reclutar con premeditación y brutalidad a niños para el combate, haciendo total caso omiso tanto de la seguridad de los jóvenes como de la ley sursudanesa". Bekele exige por tanto a las autoridades del país que "detengan inmediatamente estas prácticas de reclutameinto masivo de niños, que no hacen sino profundizar en un patrón de abusos que lleva décadas en vigor".

MÁS DE 15.000 NIÑOS SOLDADO EN SUDÁN DEL SUR

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), estima que entre 15.000 y 16.000 niños de Sudán del Sur han caído en las redes tanto de los dos bandos principales en conflicto como de milicias minoritarias.

El conflicto comenzó, recuerda HRW, en diciembre de 2013, con el inicio de los combates entre militares leales al presidente, Salva Kiir, y al ex vicepresidente Riek Machar en la capital, Juba. El conflicto se extendió rápidamente, alimentado por las tensiones étnicas en la región, hasta el punto de que más de dos millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares por la violencia.

Ahora mismo, Sudán del Sur intenta coexistir bajo un precario alto el fuego, firmado en agosto de 2015, que no ha podido impedir el cese de los enfrentamientos. HRW pide el compromiso internacional del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra el reclutamiento infantil e imponga un embargo de armas inmediato, porque algunos de los niños entrevistados por la ONG reconocieron que se alistaron voluntariamente solo para disparar un arma de fuego.

NOMBRES

El informe señala, entre otros a los comandantes del Ejército sursudanés Matthew Puljang (en el estado de Unidad), Johnson Oloni (estado de Alto Nilo). Por parte de la oposición se destaca a los comandantes James Koang, Peter Gadet y Makal Kuol.

"Nos dijeron que teníamos que unirnos o de lo contrario nos darían una paliza", declaró uno de los niños soldados entrevistados por HRW. "Derrotamos y matamos a mucha gente", confiesa en un testimonio que sirve de prueba de que las dos partes están violando las leyes de la guerra, que prohíben terminantemente el uso de niños menores de 15 años; una práctica que Sudán del Sur había prometido eliminar antes del inicio del conflicto.

"Hemos perdido gran parte del terreno que habíamos ganado", lamenta Bekele. "Se trata de un crimen que sale tan barato que era cuestión de tiempo que lo volviéramos a ver", ha ponderado antes de insistir en el terrible golpe que supone este episodio para el crecimiento de los pequeños en un conflicto donde la educación ha pasado al último plano.

"El uso militar de las escuelas ha interrumpido durante años la educación en la región, pero es que en este conflicto se ha disparado. Solo el Ejército ha ocupado 45 escuelas (...) No hay nada que pueda borrar el daño hecho a las vidas de estos niños, pero las autoridades tienen la responsabilidad de terminar con el reclutamiento de estos niños y con el uso militar de las escuelas. Esto implica que hay que tomar medidas. De manera inmediata", remachó.

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