HRW acusa al Gobierno de Bangladesh de limitar la educación en los campos rohingya

Publicado 03/12/2019 4:33:42CET
Clase a niños rohingya en  Cox's Bazar
Clase a niños rohingya en Cox's Bazar - REUTERS / MOHAMMAD PONIR HOSSAIN - Archivo

MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

Los casi 400.000 niños que viven en los campos de refugiados para rohingyas en Bangladesh sufren restricciones a nivel educativo que podrían convertirles en una "generación perdida", según la ONG Human Rights Watch (HRW), que ha acusado directamente a las autoridades locales de bloquear los trabajos de las organizaciones humanitarias.

HRW ha publicado un informe en el que documenta que el Gobierno bangladeshí no concede validez alguna a la educación que brindan las organizaciones desplegadas en la zona de Cox's Bazar, prohibiéndoles incluso que usen el currículum académico de Bangladesh. Además, no hay educación secundaria y los niños no pueden apuntarse en escuelas, públicas o privadas, ajenas a los campamentos.

Las autoridades de Birmania, país de origen de los refugiados, también han negado que se pueda utilizar el currículum birmano en los campos, por lo que agencias como el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) han terminado por desarrollar un programa propio que Bangladesh solo avalado en sus primeros dos niveles --hasta el comienzo de la educación primaria--.

Un responsable del programa de derechos de la infancia de HRW, Bill Van Esveld, ha admitido que "Bangladesh ya ha dejado claro que no quiere que los rohingyas se queden indefinidamente", pero considera que limitar la educación solo perjudica a los niños y no resuelve la situación de esta comunidad, que suma casi un millón de refugiados.

"El Gobierno de Bangladesh ha sábado innumerables vidas abriendo sus fronteras y proporcionado refugio a los rohingyas, pero debe poner fin a esta mala política de bloquear la educación a los niños", ha reclamado Van Esveld, cuya ONG ha entrevistado a 163 personas, entre ellas niños, y ha analizado documentos oficiales para elaborar su crítico informe.

La ONU ha señalado en varias ocasiones que, a día de hoy, no se dan las condiciones para un retorno seguro de los refugiados, unos 740.000 de los cuales huyeron tras la ola represiva lanzada por las Fuerzas Armadas de Birmania en el estado de Rajine en agosto de 2017. Birmania no reconoce la nacionalidad a los rohingyas y, por tanto, tampoco les permite asistir a clases.

HRW ha advertido de que privar a los niños de educación aumenta el riesgo de que estos menores se vean abocados a trabajar o a un matrimonio temprano. Además, el acceso a una formación adecuada reduce las posibilidades de que estos niños caigan en las redes de grupos armados o traficantes.

Por otra parte, también ha instado a tener en cuenta la labor de los propios refugiados, de tal forma por ejemplo que las organizaciones internacionales colaboren más con ellos, especialmente con los antiguos profesores que han creado centros educativos no oficiales en los campamentos para mantener la educación birmana.

MENSAJE A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

HRW ha extendido su llamamiento a la comunidad internacional, en particular para que donen fondos con los que sufragar la labor educativa en estos enclaves y presionar a las autoridades bangladeshíes para que respeten los derechos de todos los menores de edad, incluidos los refugiados. Hasta octubre, el plan humanitario para la zona --de 59,5 millones de dólares-- aún estaba sin cubrir en un 60 por ciento.

"Los niños refugiados están viendo cómo se evapora su oportunidad para tener educación y un futuro mejor", ha subrayado Van Esveld, quien ha advertido de que nadie se beneficia de "privar a una generación entera de educación". "La comunidad internacional necesita actuar y pedir a Bangladesh y Birmania cambien el rumbo", ha apostillado.

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