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YAKARTA, 2 Jul. (Reuters/EP) -
Las autoridades de Indonesia han anunciado este lunes el fin de las tareas de rescate tras el hundimiento hace dos semanas de un ferry en el lago Toba de la isla de Sumatra, un suceso que se saldó con cerca de 200 desaparecidos.
Las autoridades recuperaron únicamente tres cadáveres tras el hundimiento, pero estiman que el número de desaparecidos ronda los 200, en la medida en que el ferry transportaba casi cinco veces más de la capacidad permitida. Dieciocho personas, incluido el capitán, sobrevivieron al siniestro.
La operación para hallar el ferry y recuperar los cuerpos de las víctimas ha hecho frente a numerosos problemas técnicos y logísticos en un lago que nunca ha sido analizado en su totalidad.
El portavoz de las tareas de rescate, Muhamad Yusuf Latif, ha indicado que el comunicado oficial sobre el suceso será publicado el martes y ha desvelado que las autoridades han mantenido discusiones con las familias.
"Ya hemos tenido discusiones cara a cara con las familias de las víctimas sobre las dificultades a las que hacemos frente sobre el terreno y las razones por las que no continuaremos. Entienden por qué paramos", ha señalado.
Muhamad Ilyas, director de la Agencia para la Gestión y Aplicación de Tecnología, señaló el sábado que había sido localizado el ferry, si bien agregó que el vehículo submarino remoto usado en las operaciones se había quedado atrapado en varias cuerdas de la embarcación.
"Hemos demostrado al cien por cien que el ferry está ahí", dijo, antes de resaltar que el aparato fue recuperado y tenía que ser reparado a causa de los daños sufridos.
Las autoridades tienen todavía que decidir qué hacer con los restos del barco, que ha quedado sumergido a una profundidad de 450 metros. Los buzos no pueden bajar a esta profundidad y se sospecha que la mayoría de las víctimas están atrapadas en el interior del casco, por lo que se baraja sacarlo a la superficie.
El ferry, además, carecía de los permisos de necesarios, no cumplía los estándares mínimos de seguridad y no estaba en condiciones de navegar, por lo que los cuatro sospechosos detenidos tras el suceso se enfrentan a penas de hasta diez años de cárcel y a una multa de 1.500 millones de rupias (unos 90.000 euros).