BAGDAD 24 Nov. (EP/AP) -
Presuntos milicianos suníes hicieron explotar hoy cinco vehículos cargados con explosivos y dos proyectiles de morteros que segaron la vida a 161 personas e hirieron a otras 257 en ciudad Sadr, según un nuveo balance de la Policía iraquí, es el ataque más grave que se produce en el país desde la invasión estadounidense en marzo de 2003.
Los chiíes respondieron de manera casi inmediata, lanzando al menos 10 proyectiles de mortero contra la mezquita Abu Hanifa de Azamiya, la más sagrada para la etnia suní en Bagdad, matando a una persona y lesionando a por lo menos 14. El ataque dejó un boquete de un metro en la cúpula y causó graves daños en el interior de la mezquita.
Asimismo, otros ocho proyectiles de mortero también cayeron en la Asociación de Eruditos Musulmanes, la organización suní más importante del país, aunque la Policía no registró ninguna víctima ni heridos.
También en ciudad Sadr, tres atacantes suicidas hicieron estallar sus vehículos cargados de explosivos con quince minutos de intervalo entre uno y otro contra los mercados de Jamila y de Al Hay, y en la plaza de Al Shahidein. Simultáneamente, otros dos proyectiles de mortero cayeron en la misma plaza de Al Shahidein y en la de Mudhaffar, según indicó un portavoz de la Policía, el coronel Hasan Chalub.
Otros dos vehículos cargados de explosivos estacionados en la zona estallaron al poco tiempo en ciudad Sadr y otro detrás de la oficina principal del clérigo chií y líder del Ejército del Mahdi, Muqtada al Sadr. Un sexto automóvil cargado de explosivos fue localizado a tiempo y detonado por un comando de la policía, según explicó Chalub.
Por su parte, el portavoz del Ministerio del Interior, el general de brigada Abdul Karim Jalaf, declaró al canal de televisión estatal Iraqiya que, además de los vehículos que explotaron, la policía detuvo a un presunto suicida mientras intentaba hacer explotar su vehículo, mientras que otros tres micilianos lograron escapar en sendos vehículos cuyas matrículas consiguieron identificar.
Poco después del ataque, milicianos del Ejército Mahdi rodearon el área y establecieron puestos de control y barricadas. Mientras, el Gobierno del primer ministro Nuri al Maliki impuso un toque de queda indefinido en Bagdad a partir de las 20:00 horas local.
En este contexto, las autoridades locales se reunieron de emergencia en la casa del líder chií Abdul Aziz al Hakim, junto con el presidente kurdo Jalal Talabani, el vicepresidente suní Tariq al Hashimi y el embajador estadounidense Zalmay Jalilzad, según informó un consejero de Al Hakim, que posteriormente llamaron a la calma en una aparición en la televisión nacional y pidieron la revisión de "los planes de seguridad existentes del gobierno en Bagdad para proteger mejor a los civiles inocentes".
Mientras, en otro punto del norte de Irak, 30 suníes armados con pistolas y morteros atacaron un edificio del Ministerio de Salud, controlados por los chiíes. Después de tres horas de enfrentamientos, durante las que intervinieron soldados iraquíes y helicópteros militares estadounidenses, los atacantes fueron expulsados. Al menos siete guardias de seguridad del edificio resultaron heridos, según explicó el teniente primero de la Policía Maitham Abdul Razaq.
El canal de televisión estatal Iraqiya informó de que "terroristas" que intentaban tomar el control del edificio atacaron con morteros al Ministerio de Salud, en el norte de la capital. Los trabajadores del Ministerio permanecieron atrapados en el edificio, aunque no se registraron víctimas. El ministro de Salud, Ali al Shemari, es un seguidor del clérigo Muqtada al Sader.