20 de febrero de 2020
 

Israel inicia la demolición de la localidad beduina de Jan al Ahmar en medio de protestas

Publicado 04/07/2018 17:05:54CET
Demolición de la localidad beduina de Jan al Ahmar, en Cisjordania
REUTERS / MOHAMAD TOROKMAN

MADRID, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las autoridades de Israel han iniciado este miércoles el proceso de demolición de la localidad beduina de Jan al Ahmar, ubicada en Cisjordania, en medio de las protestas de los residentes y activistas internacionales que se han desplazado al lugar.

Los activistas del Comité de Resistencia contra el Muro y los Asentamientos llevaban desplazados en la localidad desde hacía semanas para protestar contra los planes de demolición, autorizados por el Tribunal Supremo de Israel.

Las fuerzas israelíes se han desplazado al lugar a primera hora del día junto con buldóceres y han procedido a la detención de un número indeterminado de personas, entre residentes y activistas, según los medios palestinos.

La localidad, en la que residen cerca de 180 personas, se encuentra ubicada entre los asentamientos de Maale Adumim, cerca de Jerusalén, y Kfar Adumim.

El Supremo israelí aprobó a finales de mayo su demolición, incluida la escuela levantada en el lugar con adobe y neumáticos para evitar la prohibición de edificación por parte de las autoridades de Israel.

El juez Noam Sohlberg argumentó que las estructuras habían sido construidas sin permiso de las autoridades israelíes y que por tanto no había motivos para que el tribunal interviniera contra la decisión del Ministerio de Defensa de proceder a derruirlas.

El titular de la cartera, Avigdor Lieberman, afirmó en agosto que las autoridades se estaban preparando para trasladar a los residentes de Jan al Ahmar y Sussia a otros lugares en el marco de un plan para expandir los asentamientos en la zona.

La comunidad está integrada por miembros de la comunidad beduina Jahalin, desplazada previamente de sus residencias en el desierto del Néguev, en el sur del país.

"Nací aquí y no me voy a ir a ningún otro sitio", ha dicho Feisal Abú Dahok, de 45 años, en declaraciones a la agencia británica de noticias Reuters. "Si destruyen la localidad la reconstruiremos aquí, o cerca de aquí", ha agregado.

El caso de Jan al Ahmar y Sussia se ha convertido en una de las caras de la lucha de los beduinos contra la expulsión de palestinos del Área C de Cisjordania, bajo control administrativo y militar de Israel.

Jan al Ahmar es además conocido por su escuela, construida con adobe y neumáticos gracias a una organización no gubernamental italiana para evitar la prohibición de edificación impuesta por las autoridades israelíes.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó el martes su preocupación por la inminente demolición y recordó que "desde hace más de una década, la población de la comunidad de Jan al Ahmar (...) han resistido a los esfuerzos para desplazarles para dejar el camino libre a la expansión de asentamientos".

"El Derecho Internacional Humanitario prohíbe la destrucción o confiscación de propiedad privada por parte de la potencia ocupante", recordó la portavoz del organismo, Liz Throssell.

"PROFUNDA TRISTEZA E INJUSTICIA"

La directora ejecutiva de Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en España, Raquel Martí, ha expresado su "profunda tristeza" por los trabajos de demolición, que ha tildado de "injusticia". "Es ilegal destruir las propiedades palestinas", ha agregado.

"El ejército israelí ha llegado a la comunidad beduina de Jan al Ahmar para destruirla y transferir forzosamente a la población, contraviniendo el Derecho Internacional y violando las Convenciones de Ginebra", ha resaltado a través de Twitter.

En una entrevista concedida en mayo a Europa Press, Martí resaltó que la comunidad de Jan al Ahmar "vive amenazada desde hace once años por órdenes de demolición y por el plan de transferencia forzada de todos los beduinos de esa zona".

"El plan que hay detrás de las demoliciones y la transferencia forzada es extender los asentamientos de colonos israelíes hasta Jerusalén Este", manifestó, antes de recordar que "ambas acciones, las demoliciones y las transferencias, están prohibidas bajo las Convenciones de Ginebra".

"En este plan, esa extensión lo hace es tropezarse con estos asentamientos de beduinos, con lo que para poder extender los asentamientos hay que demoler las comunidades beduinas, y esa población transferirla a otro lugar", explicó.

Martí manifestó además que esta comunidad hacía frente desde hace años a órdenes para la paralización de trabajos de construcción, lo que implica que los beduinos no pueden construir nuevas estructuras ni rehabilitar las existentes.

Por su parte, Acción contra el Hambre ha incidido en que "el traslado forzoso de la comunidad beduina palestina es una grave violación del Cuarto Convenio de Ginebra y abre el camino para el desplazamiento masivo de cientos de otras comunidades en Cisjordania".

"Las operaciones del Gobierno israelí suponen una violación del Derecho Internacional", ha reiterado, antes de criticar los planes israelíes de desplazar a los residentes "a una zona próxima a un vertedero de basura en Yabal Occidental".

Asimismo, ha hecho referencia al argumento de las autoridades israelíes sobre la falta de permisos al destacar que entre enero y junio de 2016 sólo recibieron autorización el 0,5 por ciento de las solicitudes de permisos.

Acción contra el Hambre ha alertado además de que hay otras 45 comunidades en Cisjordania que podrían ser reubicadas. "Estas comunidades albergan a 8.000 palestinos que ahora se enfrentan al riesgo aún mayor de que sus casas, escuelas, instalaciones y centros comunitarios sean destruidos y sean obligados a abandonar sus hogares", ha remachado.

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