Numerosas personas esperan para votar en un colegio electoral en Jerusalén en las elecciones parlamentarias en Israel - Saeed Qaq/JNA via ZUMA Press Wir / DPA
La participación alcanza niveles récord aupada por quienes apuestan por el cambio mientras Netanyahu llama a "despertar" a sus votantes
TEL AVIV, 27 Oct. (De la enviada especial de EUROPA PRESS, Leyre Guijo) -
La idea de que el futuro de Israel está en juego parece haber calado entre los israelíes, que están acudiendo en masa a votar desde que abrieron los colegios electorales a las 7.00 horas, lo que hace augurar una participación récord en unos comicios, los primeros tras el atentado del 7 de octubre de 2023, que no son sino un referéndum a Benjamin Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha ocupado el cargo desde la independencia del país en 1948.
"En estas elecciones se juega el futuro de mis de mis bisnietos, de mis nietos y de todos nosotros", resume Olga Reznik, que llegó de Argentina hace 27 años y ahora vive en una residencia de ancianos para personas que tienen pocos recursos en Kfar Sava, cerca de Tel Aviv. "Es muy importante saber que mis bisnietos puedan vivir en un lugar democrático, libres", asegura, denunciando que Israel es "una semi dictadura" y que Netanyahu ha gobernado ya demasiados años. "Necesitamos un cambio", defiende.
Como ella, son muchos los que piensan que el país no puede seguir como hasta ahora, con el mismo Gobierno al frente. Esto explicaría por qué unos 80.000 israelíes que residen fuera del país han volado expresamente para poder votar, al no tener la opción de hacerlo por correo, y por qué la tasa de participación está alcanzando niveles históricos.
Según el último dato de la Comisión Electoral Central, hasta las 16.00 horas habían votado el 55,7% de los más de 7,3 millones de israelíes llamados a las urnas y la cifra más alta desde que hay registro, en 1973. En Tel Aviv, ciudad mucho más liberal y laica, la participación es del 50,5%, mientras que en Jerusalén, donde Netanyahu y los partidos religiosos tienen más respaldo, se sitúa en el 47,7% y en Haifa en el 46,3%.
En 2022, cuando la participación fue del 70,6%, a esta hora se registraba un 47,5%, y puesto que los colegios electorales no cierran hasta las 22.00 horas, todo apunta a que se va a alcanzar un dato récord, y eso beneficiaría a priori a la oposición.
PREOCUPACIÓN DE NETANYAHU
Así lo entiende también el propio Netanyahu, que ha pedido a los votantes del Likud que "se despierten" tras constatar que hay "colas enormes" en los sectores árabe-israelíes, cuyos partidos podrían ser claves para la formación del próximo Gobierno si la coalición que abandera el ex jefe del Ejército Gadi Eisenkot no obtiene los 61 escaños que necesita. "Si no salimos ahora a votar, nos encontraremos con un gobierno de los partidos árabes", ha advertido en redes sociales. También ha llamado a ir a votar a sus fieles el ministro ultraderechista Itamar Ben Gvir.
La preocupación habría llevado al Likud a solicitar que se prorrogue el horario de votación, según informa 'Jerusalem Post', una petición que también ha secundado el partido de Ben Gvir y otro de los socios de coalición, el Shas. Su líder, Arye Deri, ha reconocido en un comunicado que "la alta participación en los bastiones de la izquierda y en el sector árabe es muy preocupante". "Desgraciadamente en nuestro bando, entre los haredíes y en los bastiones de la derecha hay una especie de complacencia", ha lamentado.
Sin embargo, Yashar, el partido de Eisenkot, ha rechazado esta petición, esgrimiendo que "no se ha producido ningún incidente inusual que garantice esta petición", sobre la que tendría que pronunciarse la Comisión Electoral. A juicio del partido de centro-derecha, lo que busca el Likud es "sentar las bases para reclamaciones contra la integridad de las elecciones, en línea con las mentiras que Netanyahu ha estado propagando desde esta mañana".
La afluencia ha sido alta desde primera hora de la mañana y en algunos colegios electorales ha habido que esperar por horas, como en uno de los situados en Florian, un barrio muy heterogéneo de Tel Aviv donde no era posible encontrar ningún cartel de Netanyahu o de sus socios de coalición en las inmediaciones.
"Parece que está viniendo más gente a votar, especialmente teniendo en cuenta que la última vez el porcentaje de participación en Tel Aviv fue bastante bajo", ratifica a Europa Press Uzi Ron, quien forma parte de una organización civil encargada de velar por que la jornada electoral trascurra sin sobresaltos y que aunque está permitido tratar de convencer a quienes llegan a votar aún sin haber tomado una decisión, no se ejerce ningún tipo de presión. "Aquí no ha habido incidentes", precisa.
NETANYAHU SE TIENE QUE IR
Maya ha sido de las que han ido a votar en ese colegio electoral y lo ha hecho por la oposición. Para esta israelí que llegó desde Argentina hace 20 años, "no es lógico" que Netanyahu lleve tantos años en el cargo --desde 2009 hasta ahora aunque con una breve interrupción en 2021 y previamente entre 1996 y 1999-- y que tampoco haya sido sometido a un "juicio político" por el 7-O.
Esta israelí considera que su país tiene un "Gobierno fascista", le preocupa que "los religiosos están ocupando el lugar de los laicos" y la violencia contra los palestinos en Cisjordania, y apuesta por el cambio. "Solo sacar a Netanyahu del poder ya es un montón", subraya, aunque admite que "el cambio va a ser muy de a poco, pero por lo menos cambiar las personas va a ser un primer paso". "Ser parte de un lugar que yo sé que la gente va y maltrata a otra persona, no concuerda con mis ideales", recalca.
Con estas elecciones va a quedar claro "si este es un país democrático o no, si es un país comprado como otros en el mundo o es un país en el que el ciudadano vota por sí mismo", apunta por su parte Débora Finguerot, quien cuenta que llegó a Israel desde su Argentina natal con cuatro hijos poco después del asesinato del primer ministro, Isaac Rabin. "Fue muy significativo para mí", confiesa.
Para Débora, quien también vive en la residencia de Kfar Sava, una de las cosas que más le preocupa es la educación. "En este país que lo quieren volver de un país pluralista y laico, lo quieren volver un país religioso, la educación es la base para todo lo demás", advierte, mostrándose también muy crítica con la situación privilegiada en la que viven los ultraortodoxos. "Pueden seguir viviendo en este país, pero como todos nosotros, pagando los impuestos, trabajando, yendo al Ejército. Eso es todo lo que pedimos los que estamos votando por la democracia".
También para Marta Klipen estas son las elecciones "más importantes porque se juegan muchas cosas, la democracia, el cambio de gente en el gobierno, la guerra, la seguridad... Hemos pasado demasiado acá, muchos muertos y queremos estabilidad". Nacida en Argentina, llegó a Israel procedente de Venezuela, esgrime que lo que quieren los israelíes es "tranquilidad y paz". "Son demasiados años con la misma persona, se requiere un cambio", defiende.
No todos opinan como ella. Asher Adif ha votado por 'Bibi', como popularmente llaman los israelíes a su primer ministro, porque considera que es "un gran líder" y porque quiere que "acabe con el problema" de que Irán pueda hacerse con una bomba nuclear. "Solo Trump y Bibi pueden hacer estas cosas", sostiene, después de que el presidente estadounidense haya dado su respaldo al primer ministro israelí de cara a esta contienda electoral. "Así que estas elecciones son para conseguir que lo haga", añade.