El jefe de la misión de los observadores en Siria anuncia una reestructuración para poder cumplir su mandato

Actualizado 05/07/2012 23:04:23 CET

NUEVA YORK, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

El jefe de la Misión de Supervisión de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), el general noruego Robert Mood, ha declarado este jueves que reestructurará a su personal desplegado en Siria para poder cumplir de mejor forma con su mandato, a pesar de que la misión está cancelada desde mediados de junio debido al recrudecimiento de la violencia.

"UNSMIS no es una misión estática, se adapta continuamente y se reconfigura para poder cumplir con las necesidades y aspiraciones del pueblo sirio y es lo que estamos haciendo ahora", ha explicado en rueda de prensa en Damasco, según un comunicado de la ONU.

Mood ha indicado que reforzarán la presencia de observadores en algunas zonas para "facilitar el diálogo político y proyectos de estabilidad" una vez que se reinicie la misión, que tuvo que cancelarse a mediados de junio debido al aumento de los combates.

El jefe de la misión ha especificado que la nueva recolocación no afectará al objetivo de los observadores ni a su número. "La escalda de violencia que llegó hasta un nivel sin precedentes perjudicó nuestra labor de observar, verificar e informar, así como de ayudar al diálogo político", ha indicado Mood.

Aunque la misión se estableció a mediados de abril para observar si se cumple el plan del enviado especial de la ONU y de la Liga Árabe, Kofi Annan, la violencia ha continuado, al igual que los combates entre las tropas leales al presidente, Bashar al Assad, y grupos opositores. Según el plan de Annan, las facciones deben comprometerse a un alto el fuego para iniciar un diálogo que lleve a una salida política de la crisis.

Mood ha destacado que la responsabilidad de la comunidad internacional sobre el pueblo sirio es "moral y política" ante la cercanía de la fecha del fin de la misión, ya que el mandato del Consejo de Seguridad de la ONU estableció que la UNSMIS podría desarrollar su trabajo durante tres meses, hasta el 20 de julio. Por el momento, se desconoce si el Consejo ampliará su labor.

"No podemos cerrar los ojos y los oídos de esta difícil situación y seguiremos con nuestro trabajo de encontrar nuevos caminos para el diálogo político y la resolución pacífica de la crisis", ha indicado. Al menos 10.000 personas han muerto desde que en marzo de 2011 comenzó la represión de las manifestaciones antigubernamentales.