Actualizado 02/03/2020 17:06

JNIM, la filial de Al Qaeda en el Sahel que se ha convertido en un quebradero de cabeza

Abú al Hamman, Amadou Koufa e Iyad ag Ghali, altos cargos de JNIM
Abú al Hamman, Amadou Koufa e Iyad ag Ghali, altos cargos de JNIM - VÍDEO DE JNIM - Archivo

   Tanto EEUU como la ONU identifican al grupo que lidera Iyad ag Ghali como la principal preocupación porque se está consolidando

   El grupo terrorista ha sabido ganarse a la población local y entablar lazos aprovechando que su líderes proceden de la región

   MADRID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Aunque sus ataques no sean tan espectaculares ni dejen tantas bajas como los de Estado Islámico, tres años después de su creación, el Grupo de Apoyo para el Islam y los Musulmanes (JNIM), la filial oficial de Al Qaeda en el Sahel, se ha convertido en la principal preocupación de la lucha antiterrorista en esta región de África.

   El 2 de marzo de 2017 veía la luz este grupo, resultado de la fusión de otros cuatro que ya operaban en la zona, principalmente en el norte de Malí, y que venían a culminar los esfuerzos de implantación de Al Qaeda en la región, que en los últimos tiempos de ha convertido en uno de los mayores focos de actividad yihadista en el mundo.

   JNIM aglutina a la rama en el Sáhara de Al Qaaeda en el Magreb Islámico (AQMI), a Ansar Dine, al Frente para la Liberación de Macina (FLM) y a Al Murabitún. El anuncio corrió a cargo de Iyad ag Ghali, el tuareg líder de Ansar Dine y que es el 'número uno' en el nuevo grupo, pero estuvo arropado por otros líderes de la alianza.

   Así, en representación de AQMI y de su líder supremo, Abdelmalek Droukdel, estuvo presente Djamel Okacha, alias Yahya Abu al Hamman, un veterano yihadista argelino muerto en febrero de 2019 en un ataque francés cerca de Tombuctú, así como el marroquí Abderrahman al Sanhaji, alias Abderrahman al Maghrebi, muerto igualmente a manos de las fuerzas francesas en noviembre pasado.

   En representación de Al Murabitún, el grupo que fundó el famoso yihadista argelino Mojtar Belmojtar --al que se ha dado por muerto en varias ocasiones--, estuvo el cofundador de dicho grupo Muhamad Ould Nouini, alias Hasán al Ansari, un yihadista maliense muerto como en los dos casos anteriores en una operación francesa en febrero de 2018.

   Junto a Ag Ghali, de aquella imagen inicial de los cinco comandantes yihadistas, solo sigue con vida el líder de la 'katiba' Macina, Amadou Koufa, igualmente maliense pero en su caso de etnia peul. Es con ellos dos con los que el Gobierno de Malí ha indicado que está intentando negociar ahora para rebajar la violencia en el país, sin que hasta el momento hayan trascendido detalles.

UNA ESTRATEGIA PREFIJADA

   La elección de ambos como líderes, según resalta Javier Nievas en un artículo publicado recientemente por el Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI) de la Universidad de Granada, responde a las prioridades que tanto Droukdel, como líder de AQMI, como Ayman al Zawahiri, líder supremo de Al Qaeda, se habían fijado para el Sahel.

   En el caso del primero, Ag Ghali había sido previamente un destacado separatista tuareg en las rebeliones en Malí y gozaba de un amplio respeto en el norte del país, mientras que el segundo era fundamental para la propagación hacia el centro y el sur del país, donde la población es mayoritariamente de etnia negra, como Koufa, quien además es visto en cierta medida entre los peul como "el elegido" para guiar a esta etnia.

   Según las recientes estimaciones del Departamento de Defensa estadounidense, JNIM cuenta en la actualidad con entre 1.000 y 2.000 combatientes que han sabido afianzarse en la región, entremezclándose con la población local lo que hace de la filial de Al Qaeda la mayor preocupación no solo para Washington sino también para la ONU en el Sahel.

PRINCIPAL AMENAZA TERRORISTA

   En su reciente informe al Consejo de Seguridad de la ONU por parte del comité encargado de dar seguimiento a las actividades de Al Qaeda y Estado Islámico, dicho órgano destacaba que "JNIM sigue representando la principal amenaza terrorista internacional en el esta región y continúa perpetrando ataques terroristas, organizando insurgencias y organizando refugios seguros en el norte de Malí".

   "JNIM está siguiendo un programa a largo plazo para transformar y radicalizar a la sociedad en sus áreas de operación en expansión", precisaba el documento, que denunciaba que los países afectados habían constatado un uso orquestado de la violencia para movilizar a la comunidad peul (también conocida como fulani) especialmente en Burkina Faso y Malí.

   Su lectura de la situación concuerda con la que hacen desde el Pentágono. El comandante de operaciones especiales del Mando para África (AFRICOM), general de brigada Dagvin Anderson, asegura que es la "preocupación más profunda" para Estados Unidos en el continente la constituye Al Qaeda, por su filial en Somalia, Al Shabaab, pero principalmente por su filial en el Sahel.

   JNIM, explica Anderson en una entrevista publicada por 'CTS Sentinel' la revista del Centro Antiterrorista de West Point, ha conseguido instalarse en el norte de Malí, "estableciendo de forma silenciosa conexiones y relaciones" y lo que busca es "establecer un refugio seguro desde el que actuar".

EL OBJETIVO ÚLTIMO ES ESTABLECER UN CALIFATO

   En último término, según el comandante estadounidense, el objetivo es "establecer un califato, pero saben que si hacen demasiado públicas sus intenciones o si izan la bandera sobre alguna ciudad, eso atraerá la atención de Occidente". Por ello, agrega Anderson, prefieren "atrincherarse y desarrollar sus redes con las tribus locales" para fortalecer su refugio y seguir expandiéndose territorialmente.

   Aunque no tengan el control de ciudades ya que quieren evitar la responsabilidad de "tener que ofrecer servicios", sí que controlan los movimientos y la economía en su área de actuación, precisa el alto cargo del AFRICOM. Para ello, se han encargado de aislar algunos centros económicos y mercados clave, destruyendo infraestructuras como puentes, y procediendo a destruir cosechas, "lo que hace a la población dependiente de ellos", añade.

   Por otra parte, aunque coincide en que la creación de JNIM pudo ser el resultado de la unión de fuerzas de distintos grupos y tribus bajo la batuta del "carismático Ag Ghali", subraya que lo cierto es que el grupo ha ido más allá y "ahora hay una ideología más profunda que está comenzando a afianzarse y que les está permitiendo propagarse y desarrollarse de una forma que no anticipábamos".

   En opinión de Nievas, Al Qaeda ha conseguido con JNIM --y sobre todo con el componente de Ansar Dine y el FLM-- "diseñar un instrumento eficaz de penetración del yihadismo entre las poblaciones autóctonas mayoritarias en el norte y centro de Malí", cumpliendo con la aspiración de Al Zawahiri de "crear una fuerza yihadista organizada, unida, ideológica y consciente".

   Asimismo, ha sabido instrumentalizar a la etnia peul, estigmatizada en gran medida en los países de la región y a la que cada vez más se equipara con los yihadistas, y convertirla en su principal base de reclutamiento. La elección de líderes locales como Ag Ghali y Koufa también facilita el reclutamiento además de permitir a "Al Qaeda operar sobre el terreno más fácil y eficazmente".

   En resumen, como reconoce el comandante de las fuerzas especiales del AFRICOM, la lucha contra el yihadismo en el Sahel, donde también opera Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS), "es una lucha compleja", en particular en lo que se refiere a la zona de la triple frontera entre Burkina Faso, Malí y Níger, donde se ha venido centrando la actividad terrorista en los últimos meses.

Más información