Juncker defiende el europeísmo de Tusk tras las tensiones por las cuotas de refugiados

Jean-Claude Juncker
REUTERS / FRANCOIS LENOIR
Actualizado 15/12/2017 16:44:22 CET

BRUSELAS, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha defendido este viernes el firme europeísmo del presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, y achacado a un "malentendido" la tensión de los últimos días entre las dos instituciones a raíz de que el polaco planteara enterrar el proyecto de Bruselas de crear un sistema de reparto de cuotas obligatorias de acogida de refugiados en casos graves de crisis.

"Donald Tusk no es antieuropeo, es un proeuropeo muy comprometido con la integración europea", ha afirmado Juncker en una rueda conjunta con el presidente del Consejo, Donald Tusk, al término de dos días de cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la UE en Bruselas.

En su invitación a la cumbre, Tusk abrió la puerta a aparcar el proyecto de las cuotas obligatorias por considerar que es una respuesta "ineficaz" a la presión migratoria y porque crea fuertes divisiones entre los Estados miembros, lo que impide avanzar en el resto de las negociaciones que afectan a la reforma de la política de asilo que los 28 quieren cerrar en junio.

El comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, reaccionó con enfado y tachó la propuesta de Tusk de "inaceptable" y "antieuropea", unas palabras que hoy Juncker ha considerado que forman parte de un "verdadero malentendido" al que no se debe dar "más importancia".

El presidente del Consejo, por su parte, también ha querido dejar claro su compromiso con la Unión Europea y con el objetivo de cuidar la "unidad y solidaridad real" en el seno del bloque.

"Estoy convencido de que en cuestiones como la de migración necesitamos una posición común y solidaridad real. En este contexto soy totalmente imparcial y extremadamente europeo", ha zanjado, desmintiendo así que al poner en duda el sistema de cuotas se estuviera colocando del lado de los países del Este, incluida su Polonia natal.

La Unión Europea respondió a la crisis de refugiados de 2015 con un programa para trasladar a 160.000 demandantes de asilo llegados a Italia y Grecia al resto de Estados miembros, pero tras dos años de aplicación apenas se ha cumplido con un tercio de los compromisos.

Sin embargo, Juncker ha defendido este sistema como exitoso porque se ha llegado a reubicar al 90% de las personas con un perfil apto para el traslado y ha recordado que se trató de un plan acordado entre Veintiocho, aunque luego algunos Estados miembros no hayan cumplido con sus obligaciones.

Tusk, por su parte, ha insistido en que no ha cambiado de opinión en cuanto a que un mecanismo similar para el futuro "no es la solución" al problema de la migración.

Con todo, se ha comprometido a buscar un consenso entre los Veintiocho aunque augura unas negociaciones "duras" y ha confiado en que los países del Este cedan a la solidaridad.

El futuro de la política europea migratoria ocupó buena parte de las dos horas de cena que mantuvieron los líderes el jueves y permitió constatar el consenso en el bloque en lo que a la "dimensión externa" se refiere --control de fronteras, cooperación con países terceros--, pero certificó las diferencias en la respuesta dentro de la UE.

La canciller alemana, Angela Merkel, se ha referido a estas divergencias en el modo de compartir la carga de la presión migratoria dentro de la UE y ha considerado "inaceptable" que algunos países se sumen a la solidaridad sólo en algunos casos.

"Necesitamos solidaridad interna, no puede ser únicamente solidaridad externa", ha dicho, por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, quien ha confiado en que los 28 den con "soluciones" tanto para la dimensión externa como la interna en junio del próximo año.

España, que no se ha pronunciado sobre la polémica de las cuotas de refugiado, cree que la reforma del asilo debe tener en cuenta la "responsabilidad y esfuerzos" que asumen los países que forman la frontera exterior de la UE, según ha explicado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

También ha incidido en la necesidad de contar con la cooperación de los países de origen y tránsito y pedido "medios adecuados" y una financiación "previsible, sostenida y suficiente".