Actualizado 07/02/2019 18:27 CET

El legado de una guerra: Miles de bombas, explosivos y minas que hay que limpiar en Irak

Un hombre junto a la antigua Gran Mezquita al Nuri en Mosul
REUTERS / KHALID AL MOUSILY - Archivo

GINEBRA, 7 Feb. (Reuters/EP) -

Naciones Unidas ha retirado casi 17.000 bombas, cinturones explosivos y otros artefactos en el último año en Irak, donde el peligroso trabajo de peinar los restos de guerra --7,6 de toneladas solo en Mosul-- llevará muchos años, han indicado este jueves expertos de la ONU.

En el país hay 100.000 edificios dañados que podrían contener por ejemplo artefactos explosivos improvisados (IED, pro sus siglas en inglés) dejados atrás por los combatientes de Estado Islámico, ha contado el jefe del Servicio de Acción contra las Minas de la ONU (UNMAS) en Irak, Pehr Lodhammar.

El grueso del trabajo de limpieza probablemente lleve una década, pero hay casi dos millones de desplazados internos que quieren volver a sus casas. Para poder acometer semejante empresa, UNMAS entrenó el año pasado a casi 500.000 personas para ayudarlas a reconocer los peligros.

Entre los 17.000 artefactos desactivados en 2018 hubo 2.000 IED, según Lodhammar, que ha destacado que estos explosivos contaban con detonadores, cables trampa, infrarrojos, control remoto o una combinación de este tipo de sistemas. Esa cifra incluye 782 cinturones explosivos, muchos de ellos aún adosados al cuerpo de combatientes muertos encontrados entre los escombros, ha precisado.

Estado Islámico mantuvo el control de Mosul durante tres años y la UNMAS llegó a la segunda ciudad de Irak cuando terminaron los combates en 2017. Sus expertos están localizando explosivos casi en todas partes, según Lodhammar. También está trabajando en Faluya, Tikrit y Kirkuk y prevé ampliar su actuación a Sinyar.

Peinar los escombros a que quedó reducida la parte occidental de Mosul bajo temperaturas próximas a los 40 grados es un trabajo tremendo y muy exigente desde el punto de vista físico y psicológico, ha resaltado la directora de UNMAS, Agnès Marcaillou.

"Hay restos de cuerpos en descomposición que aún siguen adosados a los cinturones explosivos. Uno camina en medio del hedor y nubes de moscas, y en cualquier momento te puedes encontrar con una rata o un perro o un gato que provocan la detonación de algo que está por ahí enterrado", ha ilustrado.

YA NO SON MINAS ANTIPERSONA

Lodhammar ha resaltado que la tarea no es la tradicional desactivación de minas. "Ya no se trata de minas. Una mina antipersona tiene unos 230-250 gramos de explosivos. Ahora nos encontramos con entre 10 y 20 kilos", ha explicado.

Edificios de hasta nueve plantas tienen que ser revisados para comprobar que son seguros mientras que muchas de las bombas y artefactos lanzados en Mosul por las fuerzas de seguridad iraquíes y la coalición liderada por Estados Unidos no estallaron, ha destacado el responsable de UNMAS. Hay bombas de más de 110 kilos y de más de 200, algunas enterradas a entre siete y ocho metros de profundidad.

Por regla general, al menos el 10 por ciento de las bombas se asume que no estallan y si no son retiradas pueden aparecer décadas después, como sigue ocurriendo con las de la Segunda Guerra Mundial que a día de hoy siguen apareciendo en Alemania, ha ilustrado.

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