Actualizado 27/07/2007 19:56 CET

Líbano.- Dos militares mueren en un enfrentamiento con milicianos en el campamento de refugiados de Nahr el Bared

El Ejército se incauta de numerosas armas sofisticadas y avanza posiciones dentro del campo tras intensos días de bombardeos

BEIRUT, 27 Jul. (EP/AP) -

Dos militares murieron anoche en Líbano en un enfrentamiento con los milicianos islamistas del grupo Al Fatá al Islam que se habían atrincherado en el campamento de refugiados palestinos de Nahr el Bared, situado a las afueras de la ciudad de Trípoli.

De este modo, el número de victimas mortales entre las tropas libanesas ha aumentado a 121 desde que comenzaron los combates en el campo el pasado 20 de mayo, según informó un oficial del Ejército, quien insistió no obstante en que no detendrán la ofensiva hasta que los insurgentes se rindan o mueran.

"El enfrentamiento está siendo intenso ahora en una pequeña zona del 'viejo campamento'", explicó el oficial en declaraciones a la agencia AP refiriéndose a los barrios más densamente poblados del campo y donde se cree que están atrincherados la mayoría de los milicianos. "El Ejército continuará sus operaciones militares a menos que los miembros de Al Fatá al Islam se entreguen o mueran", recordó.

Las tropas no han cesado de bombardear el campamento de refugiados palestinos, donde todavía resisten milicianos de Al Fatá al Islam, cuyas posiciones han sido atacadas en las últimas horas con tanques y fuego de artillería.

Debido a la mayor intensidad en los ataques, el Ejército ha avanzado sus posiciones dentro de Nahr el Bared, tomando nueve edificios y detonando escondites de los milicianos, según informó la Agencia Nacional de Noticias de Líbano. Extensas nubes de humo podían verse a kilómetros de distancia, según testigos.

ARMAS MÁS SOFISTICADAS

La agencia de noticias indicó también que un número indeterminado de combatientes de Al Fatá al Islam murieron en los enfrentamientos de hoy y que el Ejército se incautó de numerosas armas y explosivos. Además, en una de las habitaciones de los edificios tomados se han recuperado armas, munición, uniformes militares y detonadores. La habitación estaba equipada con cámaras de vigilancia.

Según la agencia, este cuarto también era utilizado como sala de operaciones, y se cree que podría pertenecer al líder de Al Fatá al Islam, Shaker al Absi, o a alguno de sus más estrechos colaboradores. Los paraderos de Absi y de su 'número dos' Abu Hureira, un libanés cuyo verdadero nombre es Shehab al Qaddour, se desconocen desde que comenzó el enfrentamiento hace ahora más de dos meses.

Un oficial del Ejército destacó hoy que se están interviniendo numerosas armas sofisticadas y equipamiento que los milicianos han abandonado en su huída del denominado 'viejo campamento'. En esta zona, las tropas están "desmantelando bombas trampa y limpiando los edificios de explosivos".

Desde el interior del campo, los insurgentes han comenzado a disparar recientemente cohetes Katyusha contra localidades vecinas, sobre todo durante el día, en lo que parecer ser una nueva táctica para incrementar la presión sobre el Ejército. Un adolescente y una niña resultaron heridos en uno de estos ataques.

Además, el portavoz del grupo insurgente, Abu Salim Taha, ha advertido esta semana de que Al Fatá al Islam recurrirá a terroristas suicidas contra las tropas si continúa la ofensiva.