Los 'lobos solitarios', una amenaza terrorista cada vez más presente

Actualizado 26/06/2015 11:50:00 CET

MADRID, 26 (EUROPA PRESS) -

El último ataque islamista en el este de Francia ha vuelto a hacer saltar las alarmas sobre el riesgo que plantean los conocidos como 'lobos solitarios', hombres que deciden atacar por motivos no siempre claros.

Tanto Estados Unidos como los gobiernos europeos llevan meses advirtiendo del riesgo que suponen para su seguridad los cientos de jóvenes que en los últimos años han viajado a Siria y otros países para luchar con los grupos yihadistas, en los últimos tiempos principalmente con Estado Islámico.

Estos jóvenes regresan a sus países de origen mucho más radicalizados de lo que se fueron y podrían optar por cometer ataques en solitario. 

   En este mapa interactivo puedes repasar algunos de los últimos casos:

   El temor se vio incrementado después de que el mes pasado el portavoz de Estado Islámico, Abu Muhamad al Adnani, lanzara un llamamiento a sus milicianos y seguidores para que maten "del modo que sea" a ciudadanos estadounidenses, europeos y de los países que apoyan la coalición militar en su contra en Irak y Siria.  

   "Si podéis matar a un infiel americano o europeo, especialmente a los vengativos y sucios franceses, o a un australiano, un canadiense o cualquier infiel de los que promueven la guerra infiel, incluidos los ciudadanos que han entrado en la coalición contra el Estado Islámico, confiad una vez más en Alá y matadles de cualquier modo o manera pero hacedlo", subrayó.

   Pocos días después, un joven australiano de 18 años trató de matar a dos agentes con un cuchillo antes de ser abatido por la Policía en Melbourne. Los investigadores dijeron entonces que su objetivo podría ser decapitar a los agentes con los que había quedado y envolverlos en la bandera del Estado Islámico para fotografiarles y difundir las imágenes por Internet y por las redes sociales.

   Los ataques de esta semana en Canadá han vuelto a poner sobre la mesa la amenaza que suponen los 'lobos solitarios'. Claude Moniquet, un exagente de Inteligencia francés y autor del libro 'Los neoyihadistas', reconoce que aunque persiste el riesgo de un "ataque a gran escala", "el ataque de los lobos solitarios, el yihadista solitario, es mucho más preocupante porque podrían atacar con mucha facilidad", explicó en septiembre a 'Newsweek'.

   Jeffrey Simon, autor del libro 'Lone wolf terrorism: understanding the growing threat' (Terrorismo de lobo solitario: entendiendo la amenaza creciente) publicado el año pasado, subrayaba en un artículo en 'Foreign Policy' que este tipo de sujetos "solo necesitan acceso a internet" y "son libres de actuar en cualquier escenario que puedan soñar".

   Además, como no están respaldados por ningún grupo, "no temen alienar a sus partidarios" con su "nivel de violencia" ni desencadenar una "represión" por parte de las fuerzas de seguridad. Simon incide en lo complicado que es localizar a este tipo de terroristas y pone el ejemplo de Theodore Kaczyinski, más conocido como 'Unabomber', "que fue capaz de enviar paquetes bomba a todo Estados Unidos durante 17 años".

CINCO TIPOS

   Este experto identifica tres tipos de 'lobos solitarios'. En primer lugar, los laicos, entre los que incluye a Timothy McVeigh, que mató a 168 personas en Oklahoma en 1995 y que quería vengar la actuación de las fuerzas de seguridad en la matanza de Waco (Texas) de la secta de los Davidianos.

   Aquí también entraría Anders Breivik, el joven ultraderechista noruego que en julio de 2011 mató a 77 personas en un atentado con bomba en el centro de Oslo y un posterior tiroteo en la isla cercana de Utoya.

   En segundo lugar estarían los que actúan movidos por la religión, ya sea el islam, el cristianismo, el judaísmo o cualquier otra creencia. En este grupo entrarían la mayoría de los que han llevado a ataques de este tipo en la última década.

   También están los lobos solitarios que actuan por un motivo o causa concreta. Entre ellos cita al estadounidense Eric Rudolph, un antiabortista que en 1996 hizo estallar una bomba durante los Juegos Olímpicos de Atlanta y colocó artefactos en clínias abortistas.

   Simon identifica como cuarto tipo a los que actúan solo con fines criminales y cuya actuación debe considerarse como terrorista. Aquí incluye al estadounidense John Gilbert Graham, de 23 años, el primero en hacer estallar un avión en pleno vuelo en 1955 tras colocar dinamita en la maleta de su madre con el fin de poder cobrar su seguro de vida; y a Bruce Irvin, un microbiólogo del Ejército estadounidense que en 2001 sembró el pánico en el país enviando cartas con ántrax.

   Por último, Simon identifica a los lobos solitarios "idiosincráticos, que actúan motivados principalmente por sus demonios personales". En este apartado se incluye a aquellos con problemas psicológicos, principalmente esquizofrenia paranoide. Entre ellos figuraría Jared Loughner, el joven que mató a varias personas en su intento por asesinar a la congresista por Arizona Gabrielle Giffords en 2011.

FENÓMENO EN AUMENTO

Joven australia

   El director del Centro Internacional para el Estudio de la Radicalización y la Violencia Política (ICSR) de Londres, Peter Neumann, ha reconocido esta semana a 'Time' que "el terrorismo de los lobos solitarios se ha incrementado en los últimos años".

   Según este experto, ya era una estrategia empleada por Al Qaeda a finales de los 2000 y que alentó repetidamente el clérigo radical Anwar al Awlaki, nacido en Estados Unidos y asentado en Yemen, donde fue abatido en un ataque de un 'drone' en 2011. En la revista 'online' de Al Qaeda, 'Inspire', defendió que "es mejor apoyar al profeta atacando a aquellos que le mancillan en lugar de viajar a la tierra de la yihad, como Irak o Afganistán".

   Para el director del Programa de Violencia y Extremismo del 'think-tank' Demos de Londres, Jamie Barlett, "en los últimos años Internet ha incrementado tanto las posibilidades y la probabilidad del terrorismo de los lobos solitarios". "Ahora es mucho más fácil actuar en solitario", ha resaltado a 'Time'.

   Aunque, como resalta Neumann, normalmente los ataques obra de 'lobos solitarios' provocan un número reducido de víctimas, salvo el caso de Breivik, este tipo de ataques "tienen un profundo efecto en términos de impacto psicológico en la sociedad, creando tensión, polarización y terror".

   El reto que tienen ahora las fuerzas de seguridad y los servicios de Inteligencia de los países occidentales es localizar a estas personas antes de que actúen, pero como reconocía esta semana Martine Fontaine, superindentente de la Real Policía Montada de Canadá (RCMP), "no podemos detener a alguien por tener pensamientos radicales".

   Además, resalta Moniquet, un exespía, en las fuerzas de seguridad y los servicios de espionaje "fuimos entrenados para hacer frente a organizaciones a gran escala, como el KGB, la Cosa Nostra, Al Qaeda". "No estamos tan entrenados para encontrar y plantar cara a personas aisladas", remacha.