Publicado 20/10/2020 17:32CET

Londres ve insuficiente el gesto de Barnier y pide más cambios en la UE para volver a la mesa de negociación

Michel Barnier
Michel Barnier - Tobias Schwarz/AFP POOL/dpa

BRUSELAS, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

El negociador europeo para la futura relación entre la UE y Reino Unido, Michel Barnier, ha ofrecido de nuevo este martes a su contraparte británica, David Frost, retomar la negociación tras las tensiones de las últimas semanas, pero Londres mantiene que no volverá a la mesa mientras no vea un cambio sustancial en la posición de los Veintisiete.

Barnier contaba con regresar a Londres el lunes para una nueva ronda de negociaciones pero los británicos avisaron de que no sería útil mientras la UE no diera un giro "fundamental" y asumiera que los esfuerzos no solo deben llegar de Reino Unido -como sugirieron los líderes de la UE en una declaración el pasado jueves--, sino también de parte europea.

La UE se ha dado hasta primeros de noviembre para alcanzar un acuerdo, porque considera que si el pacto llega después será demasiado tarde para que pueda ser ratificado a tiempo para que entre en vigor cuando se produzca la ruptura definitiva, el 31 de diciembre.

Por ello, en una nueva conversación telefónica Barnier ha dicho a Frost que las dos partes deberían "hacer lo máximo en el poco tiempo que queda" y que la Unión Europea mantienen "su puerta abierta" para reanudar las conversaciones, según ha revelado el propio negociador en su cuenta oficial de Twitter.

Un portavoz del Gobierno de Boris Johnson ha replicado que "la situación sigue como el día anterior", sin cambios, aunque Barnier y Frost han convenido en una conversación "constructiva" que seguirán en contacto los próximos días.

El lunes, Barnier intentó un primer acercamiento ofreciendo "intensificar" la negociación para pasar a discutir el modo de trasladar a textos legales los puntos sobre los que ya hay acercamiento, tal y como exige Londres pero la UE se resistía.

En la cumbre europea, los jefes de Estado y de Gobierno pidieron un gesto a Londres y suprimieron de una declaración conjunta la palabra "intensificar" al referirse a los contactos de las próximas semanas, lo que provocó el enfado del Gobierno británico.

El bloque comunitario se resistía hasta ahora a discutir sobre cómo trasladar a textos legales los elementos sobre los que ya hay un acercamiento suficiente para contemplar un acuerdo, porque era reticente a iniciar este trabajo hasta identificar puntos de consenso en los asuntos clave sobre los que aún hay fuertes diferencias.

El acceso a las aguas británicas por parte de la flota europea, la gobernanza que asegure el cumplimiento de los acuerdos y asegurar las mismas reglas de competencia a las empresas de ambos lados siguen siendo líneas rojas para la UE y sobre las que Reino Unido no quiere ceder soberanía.

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