Actualizado 04/07/2015 17:52

Marruecos presenta un proyecto de ley para perseguir a los ciudadanos que se unan al Estado Islámico

RABAT, 19 Sep. (Reuters/EP) -

El Gobierno marroquí ha presentado un proyecto de ley para convertir en delito la adhesión a grupos armados o recibir entrenamiento militar en zonas en conflicto, con el objetivo de perseguir a los 2.000 marroquíes que estarían combatiendo tanto en Siria como en Irak junto al Estado Islámico.

Marruecos teme que, como ya sucede en otros lugares como Algeria y Túnez, los ciudadanos que se han unido a la milicia suní supongan una amenaza a la seguridad nacional cuando regresen al país después de combatir en Oriente Próximo.

Las autoridades han desmantelado decenas de células islamistas, que estaban preparando atentados en territorio marroquí y el envió de combatientes al extranjero.

La nueva normativa, que deberá ser aprobada por ambas cámaras parlamentarias, establece como delito la adhesión a grupos armados y campamentos de entrenamiento en lugares en conflicto. Además permitiría a las fuerzas de seguridad perseguir tanto a los extranjeros como a los marroquíes que hayan realizado "crímenes terroristas" fuera del país.

Una fuente de seguridad ha explicado a Reuters que las autoridades cifran en 2.000 los ciudadanos que en la actualidad combaten tanto en Siria como en Irak junto al Estado Islámico. "Unos 200 han vuelto a casa y todos ellos han sido arrestados, la mayoría en los aeropuertos", ha asegurado.

La propuesta de ley también recoge la persecución de los actos relacionados con las justificación o el apoyo al terrorismo, una premisa que los activistas han criticado al considerar que vulnera la libertad de expresión.

"Realmente necesitamos estas enmiendas para empeorar las cosas. Toda la normativa antiterrorismo debería ser rechazada ya que tenemos suficientes leyes en el código penal marroquí para perseguir al terrorismo", ha afirmado el activista de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos Abdelilá Benabdeslam.

"La mayoría de los marroquíes que se unen a organizaciones terroristas son pobres, desempleados y viven en barrios difíciles. Ahí es donde debería comenzar la lucha contra el terrorismo, no asesinando la libertad de expresión", ha añadido.

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