Los militantes de Amanecer Dorado, rematados con tiros en la cabeza

Actualizado 17/12/2013 22:00:00 CET
Actualizado 17/12/2013 22:00:00 CET

Los militantes de Amanecer Dorado, rematados con tiros en la cabeza

Lo muestran las cámaras de seguridad

MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Los dos militantes del grupo neonazi Amanecer Dorado asesinados el pasado viernes en Atenas fueron rematados por los agresores con tiros en la cabeza, según las grabaciones de las cámaras de seguridad, a las que han tenido acceso los medios griegos.

   La Policía estudia ya las grabaciones, en las que se ve cómo los dos atacantes llegaron en moto a las inmediaciones de la sede de Amanecer Dorado en el barrio de Neo Iraklio, en el norte de Atenas, aparcaron a unos 50 metros del local y atacaron a un grupo de cuatro militantes de Amanecer Dorado que custodiaban el edificio.

   Uno de los asaltantes abrió fuego con una pistola a una distancia de unos 15 metros y uno de los cuatro neonazis logró refugiarse en el edificio. Los otros tres resultaron heridos de bala y dos de ellos fueron rematados con disparos a quemarropa en la cabeza, según recoge el diario griego 'Kathimerini'.

   En cuanto a su indumentaria, uno de los atacantes llevaba una gorra de béisbol en la cabeza y el otro ocultaba su rostro bajo un casco de moto, según revelan las grabaciones de las cámaras de seguridad. La Policía ha recogido además el testimonio de 20 testigos y ha hallado los casquillos de 13 balas.

   Este ataque ha tenido lugar un mes y medio después del asesinato el activista antifascista y cantante de hip-hop Pavlos Fyssas, perpetrado el pasado 17 de septiembre por un hombre que se confesó simpatizante de este partido.

   Como consecuencia del asesinato de Fyssas, la Policía detuvo el mes pasado a varios miembros del partido, incluidos cuatro diputados, Ilias Panagiotaros, el propio Kasidiaris, Nikos Michos y Yannis Lagos, por su supuesta relación con el asesinato.

   Amanecer Dorado niega cualquier responsabilidad en los delitos de los que se acusa a sus miembros y ve tras la última redada --la mayor contra diputados desde el golpe militar de 1967-- un trasfondo de persecución política.