Bandera de China - REUTERS - Archivo
SÍDNEY 5 Nov. (Reuters/EP) -
El ministro de Comercio de Australia, Simon Birmingham, se ha convertido este martes en el segundo alto cargo australiano en visitar China en un año, mientras Canberra busca garantizar que el aumento de las tensiones entre ambos países no afecte al comercio.
La relación diplomática entre Australia y China se ha debilitado en los últimos años en medio de acusaciones de que Pekín ha llevado a cabo ataques cibernéticos y ha intentado interferir en asuntos internos de Canberra.
El primer ministro australiano, Scott Morrison, y su homólogo chino, Li Keqiang, se celebraron este domingo una reunión en la que ambos se comprometieron a intentar mejorar las relaciones.
Birmingham ha llegado este martes a Shanghái para reforzar ese mensaje, liderando una delegación de 200 empresas australianas que asistieron a la Exposición Internacional de Importaciones de China (CIIE).
"La fuerte representación de Australia en la CIIE es el reconocimiento de la estrecha relación comercial y de inversión que nuestras empresas comparten con China, apoyada por el Acuerdo de Libre Comercio China-Australia", ha afirmado Birmingham en un comunicado.
Birmingham es el ministro australiano de más alto rango en visitar China desde que la ministra de Asuntos Exteriores, Marise Payne, viajó a Pekín en noviembre de 2018.
El Gobierno chino presentó una protesta formal después de que Payne asegurara este mes que Canberra haría que Pekín rindiera cuentas por la violación de Derechos Humanos.
La economía de Australia se ha desacelerado en los últimos meses, aumentando la dependencia de Canberra sobre China, que domina la compra de hierro, carbón y productos agrícolas australianos. China compra más de un tercio de las exportaciones totales australianas y envía a más de un millón de turistas y estudiantes al año.
"La relación con China está en buena forma. El hecho de que el ministro Birmingham esté ahí demuestra el compromiso de Australia por mantenerla así", ha indicado el director interino del Instituto de Relaciones entre Australia y China de la Universidad Tecnológica de Sídney, James Laurenceson.