SPRINGER (INDIA), 12 (Reuters/EP)
El primer ministro indio, Narendra Modi, ha acusado a Pakistán de declarar "una guerra subsidiaria" y de enviar milicianos para atacar a India y ha aprovechado su viaje a la disputada región de Cachemira para incidir en que la reconciliación entre los dos países necesita la paz.
"El país vecino ha perdido la fortaleza para combatir en una guerra convencional, pero continúa comprometido en una guerra subsidiaria de terrorismo", ha dicho Modi a las autoridades, al Ejército y las fuerzas aéreas congregadas en Leh, una región del Himalaya.
Aunque Modi no ha dado detalles sobre esta "guerra subsidiaria", India se ha quejado durante años por el respaldo de Pakistán a los milicianos separatistas que organizan ataques en la Cachemira pakistaní. Pakistán, por su parte, defiende que sólo da apoyo político a los musulmanes de Cachemira que sufren abusos de los Derechos Humanos a manos de las tropas indias.
India también quiere una persecución más rápida de los milicianos establecidos en Pakistán acusados de conspirar en los ataques de 2008 en Bombay, en los que murieron 166 personas. Por su parte, Pakistán ha asegurado que esto es todo lo que puede hacer contra los que hay pruebas.
Modi también ha visitado Kargil, el escenario de la guerra no declarada en 1999, cuando las tropas paquistaníes se infiltraron en la Cachemira india sin el conocimiento del entonces primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif.
"El patriotismo de la gente de Kargil inspira a la sociedad de India", ha declarado Modi. "Me inclino ante esta tierra y su gente", ha añadido, en homenaje a su mentor político, Atal Bihari Vajpayee, primer ministro durante el conflicto de Kargil.
En los primeros presupuestos de su Gobierno, Modi ha aumentado el gasto en defensa un 12 por ciento para el periodo 2014-2015. En 2013 se destinaron 2.040 billones de rupias (cerca de 30.000 millones de euros).
Sharif ha convertido la mejora de las relaciones de India en una piedra angular de su política exterior. Mientras tanto, en su propio país hace frente al desafío del clérigo disidente Tahir ul Qadri, que se ha propuesto acabar con el Gobierno de Sharif.