MADRID, 24 Feb. (EUROPA PRESS) -
Moldavia celebra este domingo elecciones de resultado incierto y que amenazan con desembocar en un Parlamento sin mayoría nítida, en un aumento de la polarización entre fuerzas favorables a Rusia, lideradas por el presidente, Igor Dodon, y a Occidente, estas últimas abanderadas por el Partido Democrático, primera fuerza parlamentaria y actualmente en el Ejecutivo del país.
Definida como está a matacaballo entre la UE, Rusia, Rumania y Ucrania, Moldavia es territorio habitual de escándalos de corrupción y caos político, El Gobierno democrático no ha conseguido elevar los niveles de vida, lo que ha llevado a muchos votantes a pensar en apoyar al Partido Socialista que lidera Dodon, que favorece lazos más estrechos con Moscú.
"Moldavia se ha convertido en una zona gris, una tierra de nadie entre el Este y el Oeste", explica Vladislav Kulminski, director del Instituto de Iniciativas Estratégicas con sede en Chisinau. "Y las élites que están en el cargo hoy están muy contentas con eso, porque puedes definir las reglas, puedes escribir las reglas y reescribir las reglas, y ni Bruselas ni Moscú pueden responsabilizarte de nada", ha añadido.
REINCIDENCIA
En definitiva, la situación queda muy lejos de 2012, cuando la canciller alemana, Angela Merkel, en una visita a Chisinau, elogió las reformas del entonces primer ministro Vlad Filat y respondió incluso a preguntas sobre las perspectivas de Moldavia de unirse a la UE.
Siete años después, Filat está en la cárcel por supuestamente aceptar sobornos -- negó haber cometido algún delito -- en un escándalo de corrupción de 1.000 millones de dólares conocido localmente como el "robo del siglo", que sumió al país en una profunda crisis durante 2014 y 2015.
Moldavia ahora se ubica en el lugar 117 entre 180 países en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International, en comparación con 89 en 2009, cuando la UE lanzó un programa de Asociación Oriental con seis ex estados soviéticos.
"Moldavia es definitivamente un país del que los demás Estados miembros de la Asociación podrían aprender: cómo no comportarse si quieren mantener buenas relaciones con la UE", llegó a decir Cristina Gherasimov, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores.
Así, el año pasado, la UE congeló la ayuda a Moldavia después de que un tribunal local anuló la victoria del líder opositor Andrei Nastase en la carrera por la alcaldía de Chisinau por un tecnicismo. El Parlamento Europeo declaró a Moldavia "un estado capturado por intereses oligárquicos".
Por su parte, el Partido Democrático que lidera el oligarca Vladimir Plahotniuc ha pregonado los logros que ha alcanzado bajo el gobierno del primer ministro Pavel Filip. La economía está creciendo, el sistema bancario se ha estabilizado y la cooperación con el Fondo Monetario Internacional se ha reanudado.
Sin embargo, algunos moldavos sospechan que los socialistas y Plahotniuc, a pesar de sus disputas públicas, colaboran entre bastidores para dividir el estado entre ellos, una idea rechazada de plano por Dodon en una entrevista con Reuters en enero.
Pero, como explica Gherasimov, los demócratas son el único partido que ha impedido que Moldavia se acerque definitivamente a Rusia, lo que ha llevado a Bruselas a seguir mantiendo el contacto con las autoridades moldavas, por muy mal que esté la situación. "Por ahora parece que la UE ha comprendido muy bien que esta es una falsa batalla ideológica y geopolítica con el presidente Dodon y el Partido Socialista, que beneficia a ambas partes", indica.
Muchos moldavos, además, siguen desconfiando de Rusia, que ha demostrado ser un socio comercial poco fiable, que impone embargos a los vinos y productos agrícolas, incluso en 2014, cuando Moldavia firmó su acuerdo con la UE.
"Los temas que más motivan a los votantes son la corrupción en todas sus formas, la pobreza, los bajos niveles de vida y la emigración", explica el periodista del 'Kommersant', Vladimir Solovyov, para un informe del instituto Carnegie.
"Una parte del electorado habla cada vez más sobre la corrupción y exige servicios públicos de mayor calidad. Sin embargo, la mayoría de la población está estancada en un 'modo de supervivencia', lo que los hace muy susceptibles a las generosas ofertas populistas hechas por diferentes competidores políticos en la elección", añade.
Denis Cenusa, de Expert-Grup, señala para el mismo grupo de estudios que "la votación es una especie de prueba de resistencia que determinará a qué profunidad ha penetrado el régimen oligárquico en las instituciones estatales y el sector público, si el Estado puede oponerse a la dirección oligárquica del Partido Demócrata y si las instituciones democráticas de Moldavia pueden recuperar su fuerza después de años de deterioro".
VENENO
Los últimos días de la campaña electoral han estado marcados por las acusaciones formuladas por dos líderes opositores de Moldavia que han acusado este jueves al Gobierno de envenenarles con mercurio.
Maia Sandu y Andrei Nastase, que se han unido para hacer campaña contra el Partido Democrático, han resaltado en una comparecencia ante la prensa que "el Gobierno les quiere muertos".
"Es algo que nos pasa a ambos. Hubo un tiempo en el que tenía problemas de salud. Me hice pruebas y descubrí que tenía un exagerado nivel de metales pesados en la sangre, lo que también le pasa a Nastase", ha denunciado Sandu.
"Seguí un tratamiento que me ayudó a rebajar el nivel de estos metales pesados en sangre. Tras ello, pruebas recientes muestran de nuevo un aumento. Los doctores nos han dicho que no hay una explicación natural, que esto no puede pasar sin una intervención externa", ha agregado.
Por ello, ha resaltado que "hay sospechas y, ante el historial de actitudes del Gobierno actual ante aquellos a los que considera peligrosos, este asunto debe ser tomado en serio", ha manifestado Sandu, según la cadena de televisión local Jurnal TV.
En respuesta, un portavoz del prooccidental Partido Democrático ha rechazado las declaraciones de los opositores y ha apuntado que "las extrañas acusaciones de los últimos días son cada vez más fantásticas".
"Desafortunadamente, la campaña electoral en Moldavia ha superado en ocasiones el sentido común", ha dicho el portavoz, Vitalia Gamurari, tal y como ha recogido la agencia de noticias Reuters.