MSF denuncia "reclusión, violencia y caos" en Moria, "el vergonzoso campo de refugiados que está en Europa"

Chalecos salvavidas apilados en Moria
ROBIN HAMMOND/WITNESS CHANGE/MSF
Publicado 30/07/2018 18:49:33CET

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este lunes "la reclusión, la violencia y el caos" que sufren los 8.000 habitantes del campo para refugiados de Moria, en Grecia, una situación tan extrema que en muchos casos les ha llevado a desarrollar graves problemas de salud mental, que incluyen "fuertes ideas suicidas", también en niños.

La ONG ha explicado en un comunicado que, "con el aumento del número de migrantes y refugiadas en Lesbos (Grecia), la situación en el campo de refugiados de Moria va camino del caos absoluto". Sus habitantes viven "disturbios diarios, así como ataques de violencia sexual", lo cual "está afectando gravemente a la salud mental de las personas".

En primer lugar, ha llamado la atención sobre la "superpoblación" de Moria. En un campo diseñado para 3.000 personas viven hacinadas más de 8.000. Sus condiciones de vida son "muy precarias". Por ejemplo, solo hay un inodoro para cada 72 personas y una ducha para cada 84.

"Que los habitantes del campo no puedan llevar una vida digna y humana aumenta la tensión", ha indicado. En los últimos meses, los trabajadores de MSF han sido testigos de "una escalada de violencia", en la que destacan los ataques sexuales dentro y fuera de Moria.

Esta situación ha provocado un deterioro de la salud mental de las personas atrapadas en Moria que ha tenido su reflejo en la clínica de MSF en Mytilene. Aunque solo atiende los casos más graves, actualmente está funcionando a pleno rendimiento, ha enfatizado la organización humanitaria.

"Parte de la razón por la que la salud mental se deteriora tan drásticamente es que las personas han vivido experiencias traumáticas y llegan a Europa esperando un refugio y un trato digno, pero se encuentran con lo contrario: más violencia y condiciones inhumanas", ha señalado Giovanna Bonvini, gerente de salud mental en Mytilene.

"El otro día, un joven trajo a la clínica a su amigo en medio de un colapso psicótico. El chaval había sufrido violencia sexual. Presentaba un severo trastorno de estrés postraumático y sufría alucinaciones y 'flashbacks'. Escuchaba ruidos por todos lados y no pudo dejar de llorar durante las dos horas que dura la sesión", ha contado.

El equipo de MSF le ha tratado con medicamentos y sesiones psicológicas intensivas. "Ahora se encuentra estable pero nunca progresará mucho", ha considerado Bonvini, "ya que mientras viva en Moria permanecerá encerrado en un ciclo de desesperación y angustia. "Le aterrorizaba constantemente la posibilidad de ser atacado en el campo", ha subrayado.

"LA PUNTA DEL ICEBERG"

MSF ha advertido de que "es solo la punta del iceberg" porque "hay un elevado número de personas con graves problemas mentales que no podemos identificar y atender por falta de capacidad". En Moria, es la única organización que proporciona atención especializada en salud mental y cada semana recibe entre 15 y 18 personas derivadas de otras ONG.

Alessandro Barberio, psiquiatra en Mytilene, ha precisado que "la mayoría de los pacientes son recién llegados" que "sufren síntomas psicóticos" como alucinaciones, agitación, confusión y desorientación. También "tienen fuertes ideas suicidas o han intentado suicidarse", ha apostillado.

Barberio ha expresado su especial preocupación por los niños: "Tanto los menores no acompañados como los que tienen familia se están traumatizando de nuevo por las experiencias que viven en Moria. En las últimas cuatro semanas, ha aumentado el número de menores que recibimos con intensos ataques de pánico, ideas suicidas e intentos de suicidio".

TRASLADO A UN LUGAR SEGURO

En este contexto, Médicos Sin Fronteras ha reiterado su llamamiento para que el número de habitantes de Moria se ajuste a su capacidad real y las personas más vulnerables sean trasladadas a "un lugar seguro".

"Solicitamos a la Unión Europea y a las autoridades estatales que aumenten el acceso a la atención médica y la seguridad para los habitantes del campo", ha dicho.

Además, ha insistido en que "se debe poner fin a las políticas de contención de migrantes y refugiados". "Nuestra experiencia demuestra que la política disuasoria del acuerdo de la Unión Europea con Turquía no es efectiva. Las personas siguen y seguirán huyendo de la guerra y el terror para sobrevivir", ha afirmado.