Un militar alemán integrante de la misión de la ONU en Malí (MINUSMA)
POOL NEW/REUTERS
Actualizado: jueves, 20 abril 2017 15:28

La ONG denuncia que buscan "ganarse los corazones" de los malienses y defiende que las escoltas armadas son la última opción

MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este jueves que los diferentes contingentes militares internacionales que operan en Malí para combatir la situación de inseguridad están utilizando el reparto de ayuda humanitaria con fines políticos y militares, lo que pone en riesgo al resto de trabajadores humanitarios en el país.

El norte de Malí es una región convulsa con presencia de tropas francesas desde la revuelta tuareg de 2013, que rápidamente fue secuestrada por grupos yihadistas, lo que provocó la intervención militar de París en su antigua colonia.

Desde entonces, las tropas francesas continúan en el terreno, con el objetivo de estabilizar la grave situación de inseguridad que se vive en el país. A este fin se han sumado las tropas de la Misión de Naciones Unidas para Malí (MINUSMA) y los efectivos de la Misión de la Unión Europea para el Sahel.

La responsable de operaciones de MSF en el Sahel, Mari Carmen Viñoles, ha alertado sobre el riesgo que supone la "instrumentalización" de la ayuda humanitaria por parte de estos contingentes para el resto de ONG que operan en el norte de Malí. "Estos actores políticos y militares están utilizando la excusa de la ayuda humanitaria para sus propios fines", ha asegurado.

"Los militares de la MINUSMA llegan al centro de salud donde ya opera MSF y hacen entrega de diversos medicamentos, simplemente porque quieren incrementar su aceptación por parte de la población", ha contado Viñoles. "Su objetivo claramente es conquistar los corazones de la población y conseguir su aceptación mediante la distribución de ayuda humanitaria", ha criticado.

Según MSF, este tipo de actuaciones por parte de los actores militares está provocando que todas las agencias humanitarias comiencen a ser percibidas como núcleos de apoyo de la agenda política de Malí, poniendo en riesgo la vida de los propios trabajadores de MSF. "Estas tres intervenciones militares están combatiendo a grupos armados y estos grupos armados son considerados fuerzas de ocupación, también por parte de la propia población civil", ha explicado.

Desde MSF han alegado que aunque la asistencia que proporcionan los diferentes contingentes militares en el país sí es necesaria, la reparten en zonas donde otras ONG ya están presentes y lo hacen con "una agenda política detrás". "Incluso la propia población no está aceptando la ayuda, ya que cree que hay otros objetivos detrás relacionados con la lucha armada", ha garantizado la responsable de MSF en el Sahel.

Uno de los principales peligros es el uso que hacen los 'cascos azules' y las tropas europeas y francesas de vehículos todoterreno sin identificar, muy similares a los que usan desde hace años organizaciones como MSF o el Comité Internacional de la Cruz Roja (CIRC), también presente en el norte de Malí.

"Cuando los soldados de MINUSMA van en vehículos que no están propiamente identificados y que se confunden con los que utilizan las organizaciones humanitarias, se convierte en un riesgo directo para nosotros", ha señalado Viñoles. "El contexto de trabajo para nosotros es extremadamente vólatil y explosivo", ha añadido.

AYUDA SIN PROTECCIÓN MILITAR

"Estamos en zonas de difícil de acceso, por lo que queremos hacer un llamamiento para trasladar que la ayuda humanitaria es posible, sin necesidad de contar con escoltas militares. Llegamos a esas zonas gracias a nuestra buena relación con todas las comunidades y a nuestra neutralidad ante el conflicto", ha contado.

Por ello, ha dicho, piden a los actores militares internacionales en el país que haya "una clara distinción entre las actividades políticas y la distribución de ayuda humanitaria".

Viñoles ha señalado que para MSF, el uso de escoltas militares, necesarios en el caso de zonas de conflicto en el norte de Nigeria por la presencia de grupos como Boko Haram, siempre ha sido considerado como un "último recurso" para la ONG. "El uso de escoltas en muchas ocasiones es un riesgo más que una protección", ha apuntado.

Malí lleva sumido en un conflicto armado desde 2012, año en el que tuvo lugar una revuelta tuareg en el norte del país. En 2013, Francia realizó una intervención militar en un intento por frenar el avance de los grupos islamistas.

Sin embargo, pese a la presencia de las fuerzas francesas, de la misión de paz de Naciones Unidas (MINUSMA) y de la misión de la Unión Europea para el Sahel, la situación de inseguridad en el país ha persistido. El acuerdo de paz al que llegó el Gobierno de Bamako con los grupos separatistas no ha hecho que cesen las hostilidades del todo y los milicianos yihadistas han aumentado su actividad considerablemente, extendiéndola a otras zonas que antes eran tranquilas.

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