MASCATE 27 May. (Reuters/EP) -
El Gobierno de Omán planea deportar a más de 1.000 extranjeros que se encontraban trabajando ilegalmente en el multimillonario proyecto de ampliación del Aeropuerto Internacional de Mascate, lo que pone de manifiesto las tensiones entre la política nacional de empleo y los enormes planes de construcción de infraestructuras.
"Vamos a multar a las compañías que les emplearon y vamos a deportar a todos los extranjeros que trabajaban de manera ilegal", ha asegurado a la prensa local Salim bin Said al Badi, director general del Departamento de Seguridad Social del Ministerio de Trabajo.
El diario 'Times of Omán' ha informado de que los trabajadores estaban empleados en la construcción de una nueva terminal del aeropuerto, pero no contaban con los permisos de trabajo necesarios para el sector de la construcción. En lugar de esto, habían recibido visados para trabajar en lugares como restaurantes, cafeterías o peluquerías.
Según han informado algunos medios, parte de los empleados procedían de Bangladesh, pero no han dado más detalles como el nombre de las compañías involucradas.
Los más de 1,5 millones de trabajadores extranjeros en Omán, muchos de ellos procedentes del sur y del sudeste asiático, superan con creces el número de ciudadanos omaníes trabajando en el sector privado.
El Gobierno necesita extranjeros para trabajar principalmente en los sectores de la construcción y del petróleo, además de en otras industrias. Se cifra en millones de dólares la inversión gubernamental realizada en los últimos años, principalmente en transporte y proyectos industriales, con el objetivo de diversificar la economía omaní más allá de la industria petrolera.
CUOTA DE TRABAJADORES
Sin embargo, el deseo del Gobierno es limitar el número de extranjeros que trabajan en el país para hacer posible un mayor número de puestos de trabajo para los omaníes y también con el objetivo de reducir la cantidad de salarios enviados al exterior. En 2013, las autoridades omaníes anunciaron sus aspiraciones de reducir la proporción de extranjeros en el país a un 33 por ciento desde una cifra que ronda el 40 por ciento.
Por lo tanto, el Gobierno ha restringido el acceso a los visados de trabajo y ha presionado a las empresas para contratar a ciertas cuotas de ciudadanos omaníes en lugar de a extranjeros. Algunas compañías se han quejado de que estas restricciones hacen que sean incapaces de encontrar suficientes empleados y les fuerzan a contratar empleados sin los debidos permisos de trabajo.
El diario 'Al Shabiba' ha publicado unas declaraciones del ministro de Transporte y Comunicaciones, Ahmed bin Mohammed al Futaisi, asegurando que las deportaciones no retrasarán el objetivo de finalizar las obras del aeropuerto para finales de 2016. "Nos aseguraremos de que la compañía encargada de las obras disponga de los recursos humanos necesarios para acabar a tiempo", ha afirmado el ministro.