Batalla campal en Hong Kong para desalojar el campamento de protesta contra la ley de extradición a China

China.- La Policía carga contra los manifestantes acampados en Hong Kong para protestar por la ley de extradición
REUTERS / ATHIT PERAWONGMETHA
Actualizado 12/06/2019 15:45:55 CET

La jefa del Gobierno dice que hasta su marido la ha acusado de "traicionar" a Hong Kong pero rehúsa dimitir

Al menos 22 heridos por la intervención de la Policía, que habla ya de "revuelta"

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

La Policía de Hong Kong ha cargado duramente este miércoles contra los miles de manifestantes que en las últimas horas habían acampado en el distrito financiero, amenazando con permanecer allí hasta que el Gobierno retirara la reforma de la ley de extradición, que permitirá entregar sospechosos a la China continental.

Miles de personas comenzaron a concentrarse el martes por la noche (hora local) en el distrito financiero de Hong Kong, ocupando Harcourt Road, una importante carretera cerca de las oficinas del Gobierno, en medio de un fuerte despliegue de seguridad.

Los manifestantes acamparon, emulando la Revolución de los Paraguas de 2014, abasteciéndose de agua, comida y otros suministros, incluso médicos, con la intención de quedarse allí hasta conseguir que el Gobierno de Carrie Lam renuncie a la llamada Ley para Delincuentes Fugitivos.

El ex diputado Leung Kwok Hung, uno de los promotores de las protestas, instó también a los hongkoneses a ir a una huelga general hasta conseguir su objetivo. "Tenemos traidores que quieren vender Hong Kong, pero también tenemos a los hongkoneses", arengó.

Batalla campal en Hong Kong para desalojar el campamento de protesta contra la ley de extradición a China

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Las autoridades hongkonesas ya habían anticipado una protesta masiva, por lo que ordenaron un despliegue de 30.000 efectivos, un operativo de seguridad similar al que se prepara para la visita de altos cargos chinos. En un primer momento, la Policía se ha mantenido vigilante, pero finalmente ha intervenido.

Los agentes han usado gases lacrimógenos, cañones de agua y hasta balas de goma para desalojar a los manifestantes de los alrededores del edificio que alberga el Consejo Legislativo. "¡Echad gasolina, hongkoneses!", han gritado ellos, pertrechados con paraguas y gafas de buceo, animando a resistir.

De acuerdo con el 'South China Morning Post', los choques han alcanzado la sede legislativa. Un grupo de manifestantes se ha refugiado allí y los agentes les han seguido. Algunos diputados han asistido a los manifestantes con pañuelos y agua.

Los agentes han conseguido acabar con el cerco a la Asamblea Legislativa y la toma de Harcourt Road, pero los manifestantes se han desviado hacia otras zonas. Se han atrincherado en el interior del edificio Far East Financial Centre y han ocupado un puente cercano.

Algunos conductores han ayudado a los manifestantes en su huida de la Policía bloqueando los principales accesos al distrito financiero con sus propios coches. Además, el Metro de Hong Kong ha permitido la entrada libre para facilitar la vuelta a casa.

De momento, los enfrentamientos han dejado 22 heridos, entre ellos el conductor de un coche que con una herida en la cabeza que ha sido trasladado inconsciente al Hospital Queen Mary. "No hemos tenido más opción que usar las armas para cesar estas protestas ", ha sostenido el comisario, Stephen Lo Wai.

El jefe de la Policía ha declarado que "esto es ahora una revuelta", una calificación no se usó ni siquiera en las protestas de Occupy de hace cinco años y que puede conllevar condenas de hasta diez años de cárcel. "Urgimos a la gente a no hacer nada que puedan lamentar el resto de sus vidas", ha aconsejado.

El único precedente de una carga policial así fue en 2014, cuando las fuerzas de seguridad se emplearon a fondo para poner fin a la Revolución de los Paraguas, una violenta intervención que las autoridades justificaron también por la necesidad de acabar con el caos. Este es el mayor desafío al Gobierno hongkonés desde entonces.

DESAFÍO POPULAR

El Consejo Legislativo, dominado por una mayoría pro Pekín, había anunciado horas antes de que estallaran los disturbios que la votación que estaba previsto que se celebrara este miércoles, para que la reforma legal quedara aprobada en segunda lectura, se ha pospuesto.

Lam, por su parte, ha suspendido todas las apariciones públicas que tenía programadas para este 12 de junio. Sin embargo, ha reaparecido en una entrevista con la televisión local que ha grabado a las 8.30 (hora local), antes de los choques, y se ha emitido ya en horas de la tarde, en plena batalla campal.

"He crecido con todos los hongkoneses y mi amor por este sitio me ha empujado a hacer sacrificios personales", ha dicho entre lágrimas al ser interrogada sobre las protestas contra ella y su Gobierno, como principales impulsores de la reforma legal.

Lam ha confesado que incluso su marido, "a quien no le importa la política", la ha criticado. "¿Cómo puedes estar traicionando a Hong Kong? Desde que te convertiste en la jefa ejecutiva te has dedicado devotamente a la ciudad", ha confesado, citando a su marido.

Preguntada directamente sobre si va a dimitir, algo que los manifestantes han comenzado a pedir insistentemente en las últimas horas, ha contestado: "Nunca he pensado sobre ello. No he hecho nada contra mi conciencia. Estoy haciendo lo correcto".

Lam ya se mantuvo firme tras los sucesos del domingo, cuando un millón de personas protagonizaron una histórica manifestación contra la Ley para Delincuentes Fugitivos en la que también hubo cargas policiales. Con este proyecto de ley, argumentó, "Hong Kong cumple su obligación internacional en materia de delitos transfronterizos y transnacionales".

CUESTIONAMIENTO INTERNACIONAL

Los cambios legislativos han generado preocupación en la comunidad internacional. Estados Unidos y Canadá han indicado que podrían hacer que Hong Kong perdiera su "estatus especial" respecto a China, mientras que Reino Unido ha pedido al Gobierno de Lam que "pare y reflexione".

"Insto al Gobierno de Hong Kong a que escuche las preocupaciones de sus ciudadanos y sus amigos en la comunidad internacional y a parar y reflexionar sobre estas medidas controvertidas", ha dicho el ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt, en un comunicado difundido este miércoles.

Por otro lado, un grupo de siete ex miembros de la Administración de Hong Kong ha publicado este miércoles una carta abierta en la que urgen a Lam a "retirar el proyecto de ley lo antes posible para crear las condiciones para que haya una discusión racional en la comunidad". "Somos oriundos de Hong Kong, amamos la ciudad y nuestro país", han recalcado.

Por contra, Lam ha recibido el firme respaldo de Pekín. El portavoz del Ministerio de Exteriores Geng Shuang ha ratificado en la rueda de prensa de este miércoles que apoya la decisión de reformar la ley de extradición, al tiempo que ha condenado cualquier interferencia extranjera.

"POBRE REGISTRO EN DDHH"

Cerca de 80 ONG, incluidas Amnistía Internacional, Human Rights Watch (HRW) y Hong Kong Human Rights Watch, enviaron la semana pasada una carta a Lam en la que pedían a la líder hongkonesa "parar inmediatamente su plan para enmendar la legislación" actual.

De aprobarse, Hong Kong podría entregar a Pekín a cualquier persona que se encuentre en el territorio, aunque sea "meramente de paso", por su posible implicación en una serie de delitos, para lo cual las pruebas solo tienen que alcanzar el nivel "prima facie".

"Los cambios propuestos ponen en peligro a cualquiera que esté en el territorio de Hong Kong y que haya llevado a cabo trabajos relacionados con la China continental, incluidos defensores de los Derechos Humanos, trabajadores de ONG, trabajadores sociales y periodistas", han alertado los firmantes.

Han recordado que China tiene "un pobre registro en Derechos Humanos", por lo que los extraditados se arriesgarían a torturas y otros malos tratos, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias o "juicios injustos" en los que podrían ser condenados a pena de muerte.

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