Guerra contra las drogas en Filipinas
REUTERS / DONDI TAWATAO
Actualizado: viernes, 30 junio 2017 20:36

Dela Rosa dice que no son profesionales médicos y que no pueden determinar si un sospechoso sigue vivo o no

MANILA, 30 Jun. (Reuters/EP) -

El jefe de la Policía Nacional de Filipinas, Ronald dela Rosa, ha defendido el trabajo de sus agentes en el marco de la llamada guerra contra la droga y ha asegurado que siempre intentan salvar las vidas de las víctimas de esta campaña.

En una entrevista concedida a la televisión filipina ANC, Dela Rosa ha rechazado los resultados de una investigación de la agencia de noticias Reuters que concluye que la Policía tiene un patrón de actuación por el que los agentes envían los cadáveres de los sospechosos de drogas a los hospitales para destruir las pruebas en la escena del crimen y ocultar las ejecuciones.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, asumió el cargo hace un año y entonces puso en marcha la campaña de guerra contra las drogas, que ha acabado con la vida de miles de filipinos y que ha sido duramente criticada por las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos.

Dela Rosa se ha mostrado molesto cuando le han preguntado por la investigación de Reuters, publicada el jueves, y ha subrayado que los agentes de la Policía tiene el deber de salvar vidas durante las operaciones antidrogas, también cuando se encuentran resistencia violenta.

En este sentido, ha dicho que los agentes no tienen formación médica para saber si una víctima está muerta o viva y que las trasladan a los hospitales en cumplimiento de los procedimientos operativos. "¿Qué quiere que hagan, que dejen a los heridos morir? ¿No quieren ustedes que nosotros salvemos su vida?", ha afirmado.

La investigación de Reuters analiza datos de delitos de dos de los cinco distritos de Manila e incluye testimonios de médicos, testigos, agentes y familias de las víctimas. La investigación pone de manifiesto que hay un modelo de actuación por el que los policías envían los cadáveres a los hospitales, con lo que impiden que se realicen investigaciones en la escena del crimen tras haber matado a los sospechosos de drogas.

Dela Rosa ha asegurado que Reuters --que ha publicado una serie de reportajes en profundidad sobre la guerra contra la droga que ponen en tela de juicio las versiones oficiales-- está "buscando los errores" cometidos por la Policía. "La Policía Nacional Filipina está condenada si lo hace y condenada si no lo hace. Reuters en verdad está buscándonos los fallos. Tenemos que defender nuestro procedimiento operativo en caso de un enfrentamiento, si una persona no está todavía declarada muerta por un médico, tienes que llevarla a un hospital", ha asegurado.

"¿QUIÉNES SON LOS POLICÍAS PARA DECIR QUE ESTÁN MUERTOS?"

El jefe de la Policía ha redundado en esa línea argumental. "¿Quiénes son los policías para decir que están muertos? No son profesionales médicos. Si no los lleváramos a los hospitales, los familiares podrían denunciarnos", ha añadido.

Una portavoz de Reuters ha subrayado que la agencia de noticias respalda su investigación. La campaña de guerra contra las drogas puesta en marcha por Duterte ha sido condenada por organizaciones de defensa de los Derechos Humanos y ha provocado la alarma de varios países occidentales por el elevado número de muertos y las acusaciones de ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por policías. La Policía Nacional de Filipinas rechaza estas acusaciones.

Los informes policiales sobre los primeros ocho meses de guerra contra la droga muestran que en la ciudad de Quezon y en la vecina Manial fueron trasladadas a hospitales 301 víctimas de operaciones antidrogas, de las que solo dos sobrevivieron. El resto estaban muertas al llegar al hospital.

En casi todos los casos en los que los sospechosos de drogas han muerto en operaciones policiales, los informes oficiales dicen que los agentes dispararon en defensa propia. La Policía dice que sus agentes no disparan a matar.

Los activistas, sin embargo, dicen que las circunstancias de muchas de las muertes en operaciones encubiertas hacen pensar en que se trata de ejecuciones. Una investigación realizada por Reuters en 2016 llegó a la conclusión de que cuando la Policía abría fuego en una operación antidroga, los agentes mataban al 97 por ciento de las personas a las que disparaban.

Los datos analizados en la última investigación de Reuters señalan que ha habido un notable incremento del número de sospechosos de drogas declarados muertos al llegar al hospital en Quezon y en Manila cada mes.

Hubo diez casos cuando la guerra contra las drogas empezó, en julio de 2016, lo que supone el 13 por ciento de las muertes por disparos policiales. En enero de 2017, el balance aumentó hasta 51 casos, el 85 por ciento del total, justo cuando las críticas a la campaña de Duterte aumentaron.

Un comandante de la Policía que ha hablado con Reuters bajo condición de anonimato ha dicho que el aumento de sospechosos muertos no es una coincidencia y que la Policía está intentado impedir las investigaciones en las escenas de crímenes y la atención mediática que podría generar que se confirmara que ejecutan a sospechosos.

Dela Rosa ha dicho que la Policía no debería ser criticada por intentar salvar vidas y que la retirada de cadáveres de la escena del crimen no impide que se realice una investigación a fondo de lo sucedido. "No pongan malicia en lo que la Policía hace", ha afirmado. "La escena del crimen está ahí incluso sin el cadáver", ha concluido.

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