Siria.- Reino Unido y Francia critican a Rusia y China por su veto al nuevo proyecto de resolución sobre Siria

Actualizado 20/07/2012 5:57:24 CET

NUEVA YORK, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

Los gobiernos de Reino Unido y Francia se han unido a última hora del jueves a las críticas vertidas por Estados Unidos contra Rusia y China por su decisión de vetar el nuevo proyecto de resolución sobre Siria, que amenazaba con imponer sanciones al Gobierno del presidente, Bashar al Assad.

Así, Londres y París han definido la decisión de "inexcusable" y han acusado a Moscú de intentar conseguir tiempo para que Al Assad "aplaste a la oposición", según ha informado el diario británico 'The Guardian'.

Es la tercera vez que Rusia, un aliado clave de Damasco, y China utilizan su poder de veto en el Consejo de Seguridad para impedir la aprobación de sanciones cuyo fin es aumentar la presión sobre Al Assad y detener la violencia en Siria.

Inmediatamente después, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, ha criticado el veto y ha dicho que considera "muy lamentable" y "muy desafortunada" la decisión de esos dos países. "Están en el lado equivocado respecto al pueblo sirio, el lado equivocado respecto a la esperanza de alcanzar la paz y la estabilidad en la región", ha declarado.

El ministro de Exteriores británico, William Hague, se ha unido a las críticas y ha tildado la decisión de Rusia y China de "inexcusable e indefendible", al tiempo que ha subrayado que ambos países "han dado la espalda al pueblo de Siria en su etapa más oscura".

Por su parte, el embajador británico ante Naciones Unidas, Mark Lyall Grant, ha declarado ante el Consejo que se siente "horrorizado" por el veto de China y Rusia. "Con esa acción están protegiendo a un régimen brutal. Han optado por situar sus intereses nacionales por encima de la vida de millones de sirios", ha denunciado.

Asimismo, ha dicho que ambos países "están incumpliendo sus responsabilidades como miembros permanentes del Consejo de Seguridad", al tiempo que ha recordado que la resolución propuesta ha recibido el apoyo de prácticamente toda la comunidad internacional.

Lyall Grant ha agregado que el resto de naciones del Consejo de Seguridad "han ofrecido flexibilidad ante las preocupaciones de China y Rusia, pese a que estos países han argumentado que una resolución basada en el capítulo siete (de la Carta de Naciones Unidas) está diseñada para buscar un conflicto a través de la puerta trasera". "Este argumento es irracional", ha sentenciado.

Su homólogo francés, Gérard Araud, ha advertido de que esto no disuadirá a quienes abogan por emprender acciones contundentes en la ONU. "No podíamos ser cómplices de una estrategia que ha unido una falsa acción diplomática con la parálisis", ha dicho Araud. "Este doble veto no nos detendrá. Seguiremos ayudando a la oposición siria en su camino hacia la transición a la democracia", ha subrayado.

"La historia demostrará que (Rusia y China) están equivocados, y les juzgará. Ahora está claro que Rusia solo quiere dar tiempo al régimen sirio para que aplaste a la oposición", ha valorado.

Por su parte, la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Susan Rice, ha señalado que la sugerencia de que la resolución supondría dar 'luz verde' a para una entrada de fuerzas extranjeras en Siria es "paranoica, sino falsa".

Así, ha argumentado que la resolución propuesta "no autorizaría en ningún caso, y ni siquiera allanaría, la posibilidad de una intervención militar extranjera". "Ni siquiera impondría sanciones en esta etapa", ha agregado.

Por ello, ha apuntado que la comunidad internacional "ha perdido otra oportunidad crítica para trabajar unida". "Ni nosotros ni el pueblo sirio podemos soportar más fallos. Solo se puede esperar que un día, antes de que mueran varios miles de personas más, que Rusia y China dejen de proteger a Al Assad y permitan al Consejo de Seguridad desempeñar su papel en el marco de una respuesta internacional a la crisis en Siria", ha apostillado Rice.

CAPÍTULO VII DE LA CARTA DE LA ONU

Reino Unido, Francia, Alemania y Estados Unidos proponían en la resolución vetada que el plan de paz del mediador internacional, Kofi Annan, se enmarque en el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, que permite que el Consejo de Seguridad autorice acciones que van desde sanciones diplomáticas y económicas hasta una intervención militar.

Los países occidentales que forman parte del Consejo aclararon en su momento que el texto amenaza con sanciones --si las autoridades sirias no dejaban de usar armamento pesado en zonas urbanas en un plazo de diez días--, pero no con una intervención militar.

Pero Rusia ya dejó claro hace unos días que iba a vetar cualquier resolución sobre Siria que hiciese referencia al Capítulo VII, y el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, describió la amenaza de las sanciones como un "chantaje".

Moscú ha propuesto un proyecto de resolución para prolongar 90 días el mandato de la Misión de Supervisión de Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), que fue aprobada inicialmente para supervisar el alto el fuego que debía entrar en vigor el 12 de abril y que finalmente fracasó. La UNSMIS suspendió su labor el pasado 16 de junio a causa del incremento de la violencia.

El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, ha recomendado que, en caso de que se renueve la misión, compuesta por 300 observadores militares desarmados, se modifique para que esté formada por personal civil y se centre en la consecución de una solución política y en cuestiones como los Derechos Humanos.