Archivo - Una mujer transporta agua en los alrededores de la capital de Sudán del Sur, Yuba (archivo) - Michael Kappeler/dpa - Archivo
MADRID, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -
Sudán del Sur conmemora este jueves el 15º aniversario de su independencia de Sudán, proclamada el 9 de julio de 2011 tras la aplastante victoria del 'sí' en el referéndum celebrado en enero de ese año, una fecha que llega con el país sumido aún en la incertidumbre política por la falta de avances en la aplicación del acuerdo de paz de 2018 tras una guerra civil y el ahondamiento de la crisis humanitaria que atraviesa gran parte de la población.
Las raíces de la secesión del país están en la propia independencia de Sudán del mandato británico y egipcio, obtenida en 1956, que dio paso a una serie de guerras civiles entre las zonas norte y sur, catalizadas por divisiones religiosas y étnicas, que llegaron a su fin con el acuerdo de paz firmado en 2005, que dio carpetazo al conflicto y fijó la fecha para un referéndum de autodeterminación.
La votación, que se celebró entre el 9 y el 15 de enero de 2011, se saldó con el 99,57% de los votos a favor del 'sí', unos resultados que fueron reconocidos por el régimen dirigido en ese momento por Omar Hasán al Bashir. Sin embargo, el referéndum paralelo sobre Abyei fue suspendido por disputas sobre el censo y la demarcación del territorio, que sigue en disputa.
De hecho, Sudán se convirtió en el primer país en reconocer a su nuevo vecino, mientras que Al Bashir estuvo presente, junto al entonces secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, en la ceremonia oficial en la nueva capital, Yuba, para la declaración de independencia, que tuvo lugar después de que un reloj con una cuenta atrás llegara a cero y sonara el nuevo himno nacional.
Al Bashir, que firmó el acuerdo de paz con el rebelde Ejército de Liberación del Pueblo de Sudán (SPLA) --cuyo líder desde 1983, John Garang de Mabior, murió en un accidente aéreo días antes del citado pacto--, mostró su voluntad de mantener buenas relaciones con Yuba, de especial relevancia para el desarrollo económico de ambas naciones africanas.
De esta forma, el país más joven del mundo pudo declarar oficialmente su independencia en julio de ese año, abriendo un nuevo capítulo con el que las nuevas autoridades aspiraban a dejar atrás décadas de conflicto y tomar en sus manos la situación, después de las reiteradas quejas sobre discriminación a esta zona y abusos de Jartum por la falta de inversiones a pesar de las riquezas obtenidas de la explotación de recursos.
Sin embargo, pronto quedó claro que el camino no sería fácil debido a las disputas en torno al federalismo, el reparto del poder político y los beneficios de la exportación de petróleo, que marcaron la primera etapa de Salva Kiir como primer presidente sursudanés y llevaron al estallido de una nueva guerra civil en 2013 entre facciones del SPLM lideradas por el mandatario, de la etnia dinka, y la del vicepresidente Riek Machar, de etnia nuer.
LA GUERRA CIVIL
El conflicto estalló después de que Kiir cesara a Machar --quien ya protagonizó tensiones con Garang que llevaron a su expulsión del grupo--, después de que afirmara que aspiraba a acceder a la Presidencia, lo que llevó al vicepresidente a acusar al jefe de Estado de una deriva autoritaria y desató combates entre facciones enfrentadas en el seno del SPLM, que procedió a fraccionarse.
El conflicto, que adquirió rápidamente tintes intercomunitarios, llevó a Naciones Unidas a autorizar un refuerzo del despliegue de tropas de pacificación, lo que no impidió que la guerra se expandiera y ahondara la grave crisis humanitaria que asolaba al país, que sufrió además numerosas oleadas de desplazamiento en medio de episodios de violencia por parte de ambas partes enfrentadas.
Los esfuerzos internacionales para reconducir la situación llevaron a la vuelta de Machar a Yuba en abril de 2016, cuando volvió a asumir el cargo de vicepresidente, si bien poco después el conflicto repuntó y tuvo que volver a huir. Desde entonces, se abrieron varias rondas de contactos y se pactaron altos el fuego que no se respetaron, hasta la firma en enero de 2018 de un nuevo acuerdo de paz que llevó a un acuerdo de reparto de poder que devolvió al puesto al líder rebelde y creó un gobierno de unidad de cara a la convocatoria de elecciones.
El acuerdo, mediado por Uganda, abrió un nuevo capítulo de esperanza que dio un impulso político al país, si bien poco a poco pudo verse que los retrasos en la aplicación de las cláusulas, incluida la unificación de las Fuerzas Armadas y la redacción de una nueva Constitución, generarían obstáculos para la celebración de comicios, aplazados en varias ocasiones desde su fecha original, en 2023, sin que los sursudaneses hayan ido a las urnas desde la independencia.
Como muestra de este estancamiento, el conflicto volvió a estallar a principios de 2025, cuando la milicia Ejército Blanco --integrada por nuer y a la que Yuba acusa de estar apoyada por Machar-- derivó en la detención del vicepresidente tras una serie de ataques cerca de la frontera con Etiopía, lo que llevó a su facción a dar por muerto el acuerdo de paz.
LLAMAMIENTOS EN FAVOR DE LA ESTABILIDAD
En este contexto, la jefa de la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS), Anita Kiki Gbeho, ha resaltado esta semana que el 15º aniversario de la independencia de Sudán del Sur "es una oportunidad para honrar el coraje y la determinación del pueblo sursudanés", al tiempo que ha pedido "reflexionar sobre el futuro que anhelan: un futuro marcado por la paz, la oportunidad, la justicia y la unidad".
"El camino hacia la estabilidad y la seguridad no es fácil. Sin embargo, en toda esta joven nación, las comunidades siguen demostrando una fe inquebrantable en un futuro más próspero", ha señalado, antes de ahondar en que "en este momento crucial, esas aspiraciones exigen un compromiso renovado con el diálogo, la confianza y el bien común".
Asimismo, el jefe de la comisión encargada de supervisar la aplicación del acuerdo de 2018, George Aggrey Owinow, ha pedido a los líderes sursudaneses acelerar la materialización de sus cláusulas y ha recalcado que este aniversario debe servir de recordatorio sobre la necesidad de finalizar las reformas para materializar "una paz duradera" y "una gobernanza democrática", según la emisora sursudanesa Eye Radio.
Los llamamientos llegan en un momento en el que Sudán del Sur sufre diversas emergencias humanitarias a causa de los shocks climáticos, la violencia, los brotes de enfermedades y la crisis económicas, según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que detalla que 9,9 de los 14,4 millones de habitantes están en situación de necesidad.
El organismo explica en su página web que el impacto acumulado de estas crisis ha socavado la capacidad de resiliencia de numerosas comunidades, afectadas además por el aumento de los retornos de refugiados y la llegada de nuevos desplazados desde Sudán a causa de la nueva guerra desatada en el país vecino entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).
La situación es especialmente apremiante en el país, según ha alertado la organización no gubernamental Save the Children, cuyo director en Sudán del Sur, Chris Nyamandi, ha afirmado que "la primera generación que creció junto a la nación más joven ha sufrido múltiples conflictos, desplazamientos y shocks climáticos".
"Es vital que los niños sean reconocidos como líderes clave con un derecho para definir el país, no solo en el futuro, sino hoy", ha explicado, antes de ahondar en que "cada decisión adoptada ahora, desde la educación y la resiliencia climática hasta la paz, afectará sus vidas durante las próximas décadas". "Sus voces deben ser escuchadas y sus derechos puestos en el centro de la toma de decisiones", ha remachado.